Menchov recupera su Vuelta

Sastre y Samuel Sánchez, que subió al Euskaltel al podio, le escoltaron en una edición de baja audiencia

J. GÓMEZ PEÑA
EL PODIO. De izquierda a derecha Carlos Sastre, Denis Menchov y Samuel Sánchez, los tres primeros clasificados en la Vuelta'07. / EFE/
EL PODIO. De izquierda a derecha Carlos Sastre, Denis Menchov y Samuel Sánchez, los tres primeros clasificados en la Vuelta'07. / EFE

En septiembre de 2005, Roberto Heras ganó su cuarta Vuelta. Récord. Por encima de Rominger, de todos. Ese otoño, el ciclismo español comenzó a desmoronarse: el positivo de Heras inició un proceso continuado por la 'Operación Puerto' y que aún sigue abierto. Europa llevaba tiempo mirando de reojo al pelotón español. La teoría de las dos velocidades. Los creíbles y los increíbles. La 'Operación Puerto' desveló que la trampa era comunitaria, sin fronteras. Cayeron Ullrich, Basso, el Astana de Saiz, el Comunidad Valenciana de Belda. Y Heras. Y Casero, otro ganador de la Vuelta. Como Aitor González, también trompicado en un frasco antidopaje. O como Vinokourov y su transfusión sanguínea. A los últimos ganadores de la ronda les ha perjudicado el éxito.

Hay una excepción: Menchov. El positivo de Heras en la Vuelta 2005 le dio, a destiempo, ese triunfo. Ayer, en Madrid recogió otro. En primera persona. Sin retrasos ni intermediarios. De alguna manera, recuperó su Vuelta, la que Bennati cerró ayer con un sprint de riñones. La de Menchov. Carlos Sastre y Samuel Sánchez escoltaron al jinete ruso en La Castellana.

Recuperar. De eso se trata. Algo pasa cuando sólo 941.000 espectadores eligen donar su tiempo a la etapa clave de la Vuelta, la del viernes en Abantos. Apenas el 8 por ciento de cuota de pantalla. Por debajo de su antecesor en el parrilla de La 2, el concurso 'Saber y ganar': 1.196.000 televidentes. La serie 'Yo soy Bea' reinó en la pasarela de tarde, con 3,5 millones.

La culpa de esa oscuridad es repartida. Primero, del dopaje. Por hacerse el ciego ante esa crisis, el ciclismo ha acabado invisible en las pantallas. No se saca la sospecha de encima. Y eso que ahora sí parece haber comenzado el cambio. La trampa pasa de moda.

Segundo, del recorrido. Mal estibado: con la emoción concentrada al inicio y con una segunda semana hueca. La Vuelta ha vivido de la inercia de la contrarreloj de Zaragoza. El anticiclismo: 52 kilómetros de autovía. A puerta cerrada: el público no puede acceder a las vías rápidas. Esa etapa oculta zanjó la carrrera: Menchov aventajó a Sastre en 2 minutos y 45 segundos. Inmediatamente después, en los Pirineos, el ruso canceló cualquier duda. La de 2007 era su Vuelta. Y aún quedaba la mitad. El público, que abarrotó las cunetas de la edición más rural, apagó la tele. Visto para sentencia. «Hacen falta etapas de gran montaña para que la gente se emocione», criticó Sastre.

Los triunfos de Freire

Esos lastres penalizaron una carrera que tuvo un lujo: Freire. Su catálogo de victorias es enorme. Las tres de esta Vuelta fueron distintas; igual de perfectas. Hasta supo adivinar la caída de Zaragoza. El cántabro corona una lista ilustre de vencedores de etapa: Bennati (3), Samuel Sánchez (3), Petacchi (2), Menchov, Zabel, Bettini, Piepoli, Luis Pérez, Duque, Efimkin... La Vuelta clandestina en la televisión enseñó a Evans, segundo del Tour y cuarto aquí; a Mosquera, el debutante antiguo, el gallego del aserradero que ha colocado al Karpin-Galicia entre los cinco primeros; al asturiano Barredo, un ciclista creciente; al vizcaíno Antón, el dorsal que rima con ilusión. Octavo en su segunda Vuelta. El chaval que sube. Escalador... Como David López o Dani Moreno. En ausencia de los dos grandes reclamos, de Contador y Valverde, ellos se pegaron por la cuota de pantalla. Ahí, todos perdieron.

Ganaron tres. Samuel Sánchez, tercero y tres etapas. Ciclista con gancho. Alegre. Intrépido. Audaz. Personalidad sin freno. Asturiano y capitán de la fragata vasco-naranja a la que ha guiado hasta su primer podio. También venció Sastre. A su manera: más velada. Sin triunfos parciales. Con decenas de ataques. Atado a su don: regularidad. Cinco veces entre los diez primeros del Tour. Lo mismo en la Vuelta. Ayer, por primera vez, dejó de ser el cuarto hombre. Por fin segundo. El lugar que reclamó en cada cuesta. La primera plaza nunca estuvo a tiro. Siempre perteneció a Menchov, el eje único de la ronda. El ruso que vino para recuperar su Vuelta, la que el dopaje le quitó en 2005. Ayer, fiel a su origen cosaco, rompió la copa tras beber el champán. 'Crash'. Es tiempo para que el ciclismo inicie esa carrera: o recuperarse o el apagón.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos