El Euskaltel y la huella del KAS

«Es la mejor Vuelta de nuestra historia», destaca Madariaga, que desea seguir la estela del mítico equipo

J. G. P.
SEGUNDA. Samuel repitió victoria, esta vez en Abantos. / EFE/
SEGUNDA. Samuel repitió victoria, esta vez en Abantos. / EFE

El cambio. Es el lema de Miguel Madariaga desde hace un par de temporadas. Para guiar ese giro fichó a Igor González de Galdeano, que acababa de jubilarse como ciclista. «Me criticaron por ello», recuerda Madariaga. Tiene coraza de sobra. Quería y quiere un Euskaltel-Euskadi resumido en una palabra: «Equipo». La visión comunitaria del ciclismo. Hay un precedente cercano en el espacio y lejano ya en el tiempo: el KAS, la mítica escuadra alavesa. «Siempre he querido hacer lo que hizo Dalmacio Langarika con el KAS, con corredores como Galdeano, Echevarría, López Carril...». Ser una excepción en un deporte tan individualista. El KAS lo fue. El Euskaltel-Euskadi lo intenta. En esta Vuelta lo ha logrado: «Ganar dos etapas tras todo un trabajo táctico supone nuestra consolidación».

Había euforia en el hotel de la escuadra naranja. Igor González de Galdeano, que venía de catar el recorrido de la contrarreloj, alababa a Gorka Gerrikagoitia, su director: «Domina la táctica». Y a Antón: «Tuvimos que convencerle para venir a la Vuelta, y ha sabido reaccionar. Así se crece, se aprende». Y a Samuel: «La estrategia necesita alguien que sepa coronarla». Hoy le guiará en la lucha contra el reloj hacia el podio de Madrid. Hay simbiosis. Buen rollo. Equipo. Familia.

Así reza el plan de Madariaga. «Cuando hablé del cambio nadie me creyó». El tiempo es su aval. En el Tour, el Euskaltel se distinguió por la combatividad. Amets Txurruka subió al podio de París con ese maillot. Lustroso. Un símbolo. «Tengo que conseguir que todo funcione así. Todos para el equipo. Y si no lo logro, me marcho».

Aún le queda trabajo. «Todavía hay corredores que no terminan de entenderlo, que no entran en nuestra filosofía». Hay que repasar la historia del ciclismo. La del KAS, la camiseta amarilla y azul que rodeaba a Merckx.

La Vuelta 2007 refuerza el proyecto de Madariaga y Galdeano. Dos victorias de etapa, un dorsal hecho para el porvenir (Antón) y Samuel al borde del podio. «Es la mejor vuelta del Euskaltel en su catorce años de vida. Y no sólo por los resultados. Una gran Vuelta y un grandísimo año». Otra vez la euforia. Ayer. Presente victorioso. Y con el futuro en el punto de mira: «Este equipo ha llegado hasta aquí con la mitad de presupuesto que otros. Tenemos nuestras limitaciones y por eso hay que explotar nuestras virtudes». El sentimiento. Exprimir el carácter de pertenencia, de cantera.

La formación

Y progresar. «El equipo Orbea es el vivero del Euskaltel». De ahí vienen parte de los últimos y próximos fichajes. «Ahí aprenderán el espíritu de equipo». Y más. La dirección actual del Euskaltel ha negociado durante esta Vuelta la participación del Orbea en varias pruebas holandeses. El conjunto vasco no puede contratar clasicómanos ni especialistas en carreras centroeuropeas. Pero puede formarlos. A eso se dedica el Orbea. A colaborar en el cambio. A alumbrar el camino del Euskaltel tras las huellas del KAS. «El Euskaltel que yo quiero no se empezará a ver hasta 2008», repite Galdeano. El pasado Tour y esta Vuelta han adelantado un esbozo.

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