La margarita del BCE

La autoridad monetaria analizará con detalle las ventajas e inconvenientes de subir los tipos de interés antes de tomar una decisión el 6 de septiembre

M. J. ALEGRE
Jean Claude Trichet, presidente del BCE. / AFP/
Jean Claude Trichet, presidente del BCE. / AFP

El Banco Central Europeo (BCE) tiene en ascuas a los mercados sobre sus planes con el precio del dinero. Hasta que el pasado día 9 estalló la crisis de las 'hipotecas basura' de Estados Unidos, había lanzado reiterados mensajes de que lo elevaría un cuarto de punto, hasta el 4,25%, en septiembre al considerar que habían aumentado los riesgos que acechan al control de la inflación a medio plazo. Ahora ya no da por segura esa medida. Su presidente, Jean Claude Trichet, ha admitido que la autoridad monetaria adoptará la decisión casi sobre la marcha, a la vista de cómo evolucionen los acontecimientos hasta la reunión que su consejo celebrará el próximo día 6. Mientras tanto, deshoja la margarita y analiza los pros y los contras de incrementar los tipos. Éstos son algunos de los factores que el BCE tendrá en cuenta.

A FAVOR DE LA SUBIDA

Más dinero en circulación. La liquidez está aumentando a un ritmo muy superior a lo deseable. Y cuando hay más dinero en el sistema, mayor es el riesgo de que se incremente la demanda y, con ella, los precios. El BCE, cuyo objetivo esencial es garantizar la estabilidad de la inflación, se encontró ayer con un argumento para elevar los tipos: la masa monetaria -el efectivo en circulación- en la Eurozona creció con fuerza en julio y acumula en lo que va de año un ascenso del 11,7%. En la primera mitad del ejercicio se había incrementado un 10,9%.

Inflación. El aumento de los precios en la zona euro llevan más de un año por debajo del 2%, el límite fijado por el BCE. En julio fue del 1,8%. Pero la autoridad monetaria teme un brusco repunte en los próximos meses; sobre todo, si se consolida el crecimiento económico de los 'motores' de la región -Francia, Alemania-, donde el consumo de los hogares está muy contenido. Además, no descarta un impacto retardado del encarecimiento del petróleo.

Mayor rigor. La crisis de las hipotecas de alto riesgo está ahí, pero nadie conoce su alcance real. El Fondo Monetario Internacional (FMI), vigilante de la ortodoxia, ha conminado a los bancos centrales a resistir las presiones para que relajen su política monetaria.

Credibilidad. Con Trichet al frente, el BCE ha exhibido con orgullo su capacidad de transmitir por anticipado a los mercados las razones de su política monetaria, lo que ha evitado operaciones especulativas. Cuando habla de «extremar la vigilancia» sobre la inflación -y ésas fueron sus palabras el pasado día 2-, anuncia una inminente subida del precio del dinero. Por eso, los analistas daban por seguro un incremento de un cuarto de punto en septiembre y, previsiblemente, otro en diciembre. Los expertos no ocultan ahora su desconcierto ante las dudas de la institución.

EN CONTRA DE LA SUBIDA

Crecimiento económico. La zona euro creció a un ritmo del 2,5% en el segundo trimestre, seis décimas menos que el anterior. El FMI y otras instituciones han anunciado que la crisis inmobiliaria de EE UU recortará la expansión mundial. Un aumento de tipos podría agudizar la desaceleración.

Colapso del crédito. El BCE se ha movilizado para evitar un colapso del crédito en los mercados ante las reticencias de los bancos a dejarse dinero entre sí . Ayer retiró 65.000 millones de euros del flujo monetario en su operación semanal de refinanciación, que limitó a 210.000 millones. Las entidades han empezado a endurecer las condiciones en las que otorga los préstamos; una tendencia que, si se mantiene, puede cortar las alas a la inversión y echar por tierra algunas operaciones corporativas. Un incremento del precio del dinero acentuaría esos riesgos.

Presiones políticas. Francia y Alemania han alegado el peligro de un frenazo económico para transmitir al Banco Central Europeo que no ven con buenos ojos un aumento de tipos; máxime, en un contexto de contracción crediticia. El presidente galo, Nicolas Sarkozy, ha alabado el «interesante» comportamiento de la Reserva Federal norteamericana -ayer inyectó otros 1.465 millones de euros al sistema bancario-, que ha rebajado el precio del dinero que presta a los bancos, en contraposición con otras actitudes. A su juicio, «la peor manera de actuar (por parte del BCE) sería restringir el crédito a familias y empresas» con un alza de tipos.

Secuelas de la crisis. Todavía se desconoce cuál será el impacto de la crisis en las operaciones empresariales en marcha, la construcción, el ahorro, el consumo... Las decisiones del BCE no pueden ignorar el clima de incertidumbre generado en los mercados. Ayer se conoció que la confianza empresarial en Alemania ha bajado en agosto por tercer mes consecutivo y que la de los consumidores en Estados Unidos ha caído con fuerza. Además, las pérdidas de cierta entidad regresaron a la Bolsa. El Ibex español retrocedió un 1,26% y se comió las ganancias de todo el año: ya cede un 0,15% desde enero.

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