El retorno de 'Boban'

Slobodan Veselinovic regresa como segundo entrenador al Barakaldo, el club en el que se retiró de las canchas de balonmano hace dos años

UNAI MORÁN
EN CASA. 'Boban' posa en Lasesarre antes de entrenar. / P. URRESTI/
EN CASA. 'Boban' posa en Lasesarre antes de entrenar. / P. URRESTI

El único extranjero que le queda al Barakaldo dirige ahora desde el banquillo. Sabe mejor que nadie, sin embargo, lo que es batirse el cobre sobre el parqué. Para Slobodan Veselinovic no hay secretos, porque es un fanático del balonmano. Lo lleva «muy dentro». Jugó mientras pudo y se retiró hace dos años en el equipo auriazul, ya en División de Honor B. Ahora vuelve como técnico para reflotar la nave fabril en compañía de su maestro y «amigo» Txanpi Rivero.

El conjunto de Lasesarre ha tenido la suerte de encontrarse en su camino a un nómada de los pabellones. Dos décadas de cancha en cancha avalan que 'Boban', como se le conoce cariñosamente, no es un cualquiera del balonmano. Militó en el Altea, el Granollers y el Zaragoza cuando competían en la Asobal y marchó después a la liga griega. Del Panelinios lo fichó Rivero. Vistió la elástica auriazul durante cuatro temporadas, tres de ellas en la máxima categoría, y se quedó a vivir en Barakaldo.

Su Serbia natal queda ahora muy lejos. En el espacio y en el recuerdo. 'Boban' se siente un vizcaíno más y no se planeta un futuro fuera de España. Le acompañan en su nueva etapa su mujer y su hijo, también perfectamente integrados. Aunque ya no cobra como jugador, ha sabido ganarse la vida de técnico en una empresa de mantenimiento. El balcánico nunca se ha desligado, en cualquier caso, de su eterna afición. «Estos dos años he dirigido a los equipos juvenil y cadete del Gaztelueta», reconoce.

A sus órdenes

La etapa como segundo técnico auriazul la afronta con la esperanza de «aprender» para poder alcanzar algún día su verdadero sueño: «dirigir en solitario a un equipo profesional de balonmano». «Me gustaría poder devolver a este deporte parte de todo lo que me ha dado», confiesa el serbio. Sacarse el carné de entrenador figura entre sus próximos retos, aunque mientras tanto seguirá fogueándose en el Barakaldo.

Esta semana, gracias al respiro vacacional de Rivero, ha podido afrontar su mayor reto desde el banquillo. A sus órdenes ha quedado la plantilla auriazul. 'Boban' ha practicado como primer entrenador, aunque el guión estaba ya marcado. «Resistencia por las mañanas en Artaza y ejercicios técnicos con balón por la tarde en el polideportivo», detalla el serbio, satisfecho con el trabajo realizado. «El aspecto táctico ni los hemos tocado, pero la preparación física va muy bien y aún tenemos mucho tiempo por delante», señala.

El balcánico prefiere huir de objetivos ambiciosos esta temporada, aunque sabe que el equipo «puede dar la campanada». «Los jugadores son de casa y el entrenador un viejo conocido. Estamos en una buena línea para recuperar nuestra antigua imagen y alcanzar nuevos éxitos», considera 'Boban', ilusionado también con recobrar en Barakaldo la afición por el balonmano. «Creo que las gradas de Lasesarre van a lucir un buen aspecto», augura optimista.

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