Ecos de una tragedia marina

Vecinos de Bermeo conmemoran hoy el 95 aniversario de la muerte de 141 arrantzales, la mayoría locales, como consecuencia de una galerna

IÑAKI LUZARRAGA
RECUPERAR. Juan Apraiz e Iñaki Elortegi, miembros de la asociación Galerna Elkartea que ha promovido el acto. /JORDI ALEMANY/
RECUPERAR. Juan Apraiz e Iñaki Elortegi, miembros de la asociación Galerna Elkartea que ha promovido el acto. /JORDI ALEMANY

Nadie en Bermeo podía barruntar la tragedia que se avecinaba aquel fatídico 12 de agosto de 1912 a escasas cincuenta millas al norte del Cabo Matxitxako. Era lunes y los arrantzales se afanaban en las últimas tareas de la jornada. Los integrantes de las 'txalupas' -lanchas boniteras a vela y remos de entre 13 y 15 metros de eslora y en torno a los tres metros de manga- se disponían a traspasar sus capturas a las embarcaciones de vapor de su compañía para que las llevasen a puerto como cada día, con las últimas horas de luz.

De pronto, comenzaron a soplar fuertes rachas de viento que hacían presagiar una dura noche en alta mar. El cielo se oscureció y el Cantábrico, apacible hasta ese momento, se enfureció y desató un violento temporal. Las gigantescas olas convirtieron la lucha por la supervivencia en una disputa desigual.

Aquel infierno cesó a la mañana siguiente con un dramático balance. Un total de 141 arrantzales muertos. «Fue uno de los mayores accidentes laborales registrados en la península», afirma el investigador bermeotarra en temas marítimos, Juan Apraiz.

El dolor asoló de manera especial a Bermeo. Un total de 119 vecinos, más del 1% de la población de la época en la villa marinera, pereció en la galerna. La tragedia se repetía. Diez años antes el mar también había segado la vida de otros 56 pescadores locales.

Sin embargo, el desastre de mayores magnitudes en aguas del Cantábrico tuvo lugar el 20 de abril de 1878, tristemente conocido por la 'Galerna del Sábado de Gloria'. En aquel negro episodio perecieron 332 personas, de las que 85 eran bermeotarras.

«Casi todo lo que se conoce del desastre de 1912 es porque se ha transmitido de forma oral a lo largo del tiempo», apuntó el director del Arrantzaleen Museoa de la villa marinera, Aingeru Astui. El máximo responsable del centro, sin embargo, tiene en su poder uno de los pocos escritos que se conservan sobre aquel suceso del que hoy se cumplen 95 años.

Faroles de aceite

Gracias a ese documento se conoce el nombre de las catorce 'txalupas' de Bermeo, así como de las dos de Lekeitio, una de Elantxobe y otra de Ondarroa que se hundieron. «El suceso dejó 62 viudas y doscientos cinco huérfanos», señala la publicación, en la que algunos marineros de la época, además, apuntan que «la oscuridad impidió que muchos barcos se salvasen».

Astui y Apraiz también se suman a esta hipótesis. «De haberse producido durante el día hubiesen podido ver su situación exacta y ejecutar la mejor maniobra», explicaron. El funeral por los desaparecidos tuvo lugar el 23 de agosto en la iglesia Andra Mari de localidad, a la que acudió el monarca Alfonso XIII acompañado de varios ministros.

El recién constituido Galerna Elkartea ha decidido celebrar un homenaje a los fallecidos en aquel temporal. La asociación, con su presidente Iñaki Elortegi a la cabeza, ha convocado una concentración hoy a las 21.30 horas en la dársena deportiva de Bermeo. Desde allí, la comitiva de embarcaciones se dirigirá hasta la bocana del puerto.

En ese lugar, y bajo la luz de los faroles de aceite que portarán los barcos participantes, «llevaremos a cabo una ofrenda floral que estará acompañada de varios repiques de campana», explicó el también miembro del colectivo, Juan Apraiz. Los integrantes de esta agrupación han realizado un llamamiento a la participación en el acto, que durará alrededor de media hora.