SANTI LORENZO SE PRESENTA. A su espalda, Bilbao construye viviendas para las clases pudientes. / BORJA AGUDO

«Simago me evoca más cosas que Walt Disney»

Hasta hace dos años estaba «todo el día pedo». El autor de 'Mamá es boba' regresa con una fábula sobre la quimera de ser joven y disfrutar de una vivienda

Bienvenidos al mundo de Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964), el único director capaz de meterse con el cine social tipo Fernando León -«hacer mercado de las desgracias ajenas me parece asqueroso»-; de reconocer que se ha arruinado tres o cuatro veces y hasta ha vivido en un bar, como uno de los protagonistas de 'Un buen día lo tiene cualquiera; de confesar que hasta hace dos años y medio era alcohólico; de poner a caldo a su actual productora por obligarle a incluir un final que él ni siquiera rodó: «Prefiero que sepan que hablo mal de ellos a que el público crea que esa imbecilidad la he filmado yo».

Lorenzo ha tardado diez años en volver a los cines. Su corto 'Manualidades' (1991) estuvo nominado al Goya. 'Mamá es boba' se rodó en 1997 y se estrenó dos años después. Descubrió a un cineasta con una mirada particular, plena de ternura y mala leche, con un humor a ratos naïf, a ratos marciano, con una poética y a la vez desalentadora visión del mundo que el crítico Jordi Costa resume como «una fealdad limpia de distancia kitsch y otras tentaciones irónicas».

Para entendernos, Santi Lorenzo es un tipo humilde, ajeno al victimismo, que huye como de la peste del adjetivo 'moderno' y de la etiqueta 'de culto', por mucho que 'Mamá es boba' arrebatara a los cuatro selectos gatos que la vieron: «Yo a 'de culto' le quitaría la 't' y haría un subgénero del porno». 'Un buen día lo tiene cualquiera' también aúna humanismo y crueldad. Un opositor treintañero y sin blanca se acoge a un programa municipal para compartir piso con un anciano y ahorrarse así el alquiler. El vejete resulta ser un chalado insoportable.

-Su biografía en tres líneas.

-Nazco en Portugalete en 1964, me llevan a Valladolid en el 81 y en el 85 voy a Madrid a hacer como que estudio. Nunca me he desligado de Valladolid, me flipa. Por eso he rodado allí 'Un buen día ', es una ciudad exótica para el cine.

-Pero vive en la calle Fuencarral, en pleno centro de Madrid.

-Sí. Me paso la vida en la plaza de los cines Luna, donde tengo un taller de maquetas. Es un despelote. Allí hay muertos. Si aparece un equipo de rodaje les roban las cámaras. Un día cierto director afamado decidió pasar y se acojonó. Le dije: '¿Eh! ¿Nos conocemos?' Y se piró. También hay un bar, el Biblos, donde está el viejito que inspira la película. Es más majo y pesado Tiene una salud envidiable, debe ser por las chapas que mete.

-Si le digo que hace social le insulto.

-¿Me suena tan lejano el cine social que veo! Sólo lo hacen las gentes de familia bien. Me acuerdo de 'Los viaje de Sullivan', de Preston Sturges, donde un director quiere rodar el sufrimiento de los menesterosos. Y no puedes hablar de un problema si tú eres el problema, por eso a los pijos les queda tan bien el cine social. Hacer mercado de las desgracias ajenas me parece asqueroso.

-'Un buen día ' no deja de ser autobiográfica.

-Es la historia de un tío que no tiene donde caerse muerto, o sea que es autobiográfica. Lo de irse a vivir con un viejo me lo inspiró un programa municipal que es real. Y me pareció una idea fenomenal, porque todos salían ganando. La seña de identidad de España ya no es la paella ni la sangría, sino la cabronada de no tener casa. Yo lo he sufrido, me he querido morir de asco. También me he sorprendido con casa y sin ganas de volver a ella, inventándome excusas peregrinas a las noches para no regresar. De eso trata 'Un buen día '.

-El piso del anciano es un universo repleto de referencias para los treintañeros.

-Sí, las cosas que tiene son las que teníamos nosotros de pequeños, porque en los pisos de los ancianos el tiempo se ha embalsamado. El Nesquik sigue teniendo gran valor sentimental para la gente de mi edad. ¿Qué nos queda, sino los recuerdos? Por favor, pon risas después de esto, que parece que me estoy tirando el folio En la peli, el verdadero crío es el viejo. En realidad, él es nosotros de pequeño: el bingo de las bolas, la maqueta del Ibertrén apoyada en la pared, los libros naranjas y azules de la colección RTVE Y la bolsa-camiseta de Simago. Simago ya no existe, creo que lo compró Carrefour hace diez años.

-El poder evocador de la cotidianidad.

-Sí. A mí Simago me evoca más cosas que Walt Disney. Por cierto, ¿sabes que cuesta medio millón de pesetas fabricar una puta bolsa? Menos mal que a un amigo se le murió su tía y tenía la casa llena de basura. Y, tachán, allí aparecieron bolsas de Simago, aunque no era el diseño más antiguo. La película está pausada como una portada de Bruguera, para buscar en cada esquinita el gusano fumando, el botijo con grifo, el avión que se cae Si un día te aburres puedes examinar cada cuadro, porque hay cosas colocadas con toda la intención.

-Siente ternura por los personajes. No hay malos de una pieza.

-Mira, en 'Mamá es boba' sufrí a una persona en la producción, una hija de puta que me puso una trampa tras otra, una sinvergüenza que acabará en la cárcel. Pues bien, hasta esa tía me cae ahora normal. ¿Quién sería el malo de esta película? ¿El concejal de asuntos sociales? Jean Renoir decía que hasta los sujetos más deplorables han de tener sus motivos. Es una norma para el cine y la vida. Vas con eso por ahí y duermes mejor.

«No espero nada»

-¿Tiene miedo a que el público y la crítica no pillen su humor?

-Tengo un grandísimo respeto por la crítica mala. Hubo alguna crítica muy positiva de 'Mamá es boba' que me parece una basura: decir que estaba bien porque no tenía medios En el Festival de Málaga escribieron de 'Un buen día ': «Hay que querer a Santiago Lorenzo». Y pensé que ya podía dejar el cine. Busqué a aquel tío para darle las gracias, porque en mi vida me van a publicar algo tan bonito. Otro crítico se metía con Telespan, la productora. Se notaba que les había enviado un guión y le habían mandado a tomar por culo. Luego están los críticos que se cortan por si en el 'Fotogramas' le ponen cinco estrellas, como así ha ocurrido. Ahora resulta que todos han visto 'Mamá es boba'. ¿Si no la vio nadie!

-¿Por qué ha tardado tanto en volver a dirigir?

-Hasta hace dos años y medio estaba todo el día pedo. Era un bebedor solitario al que nunca han visto hacer el aborto, porque me moriría de verguenza. Pero nadie quiere nada con un borracho. Eso sí, pienso vivir los próximos cuarenta años de las cosas que vi cuando estaba alcoholizado.

-¿Y de qué ha vivido?

-Siempre se me ha dado bien lo de tener tres pesetas, y tuve un golpe de suerte que Dios me lo va a demandar cuando me muera. Después me enamoro hasta las trancas y dejo el alcohol. Dejar de beber y todo fue como un tiro, el guión se escribió solo.

-¿Qué golpe de suerte?

-Ehhhh Roza lo delincuencial. Mejor que no lo pongamos. Digamos que tuvo que ver más con tocarse los cojones que con trabajar.

-¿Nunca ha pensado en tirar la toalla en esta carrera de adversidades?

-No. Mi primera película fue muy jodida de hacer, pero viví dos años gracias a ella, escribieron cosas maravillosas y conocí a gente que tiene mucha importancia en mi vida. Podría tener otros trabajos, o sea que si sigo es que me gusta, no soy idiota. Aunque con esta segunda han pasado cosas de cagarte en todo

-¿Qué espera de 'Un buen día '?

-Nada. Esperaba cobrarla y ya me han pagado. ¿Sabes? La libertad en el cine te la tienes que fabricar a base de trolas. Me han colado la escena final, la de la teletienda, una imbecilidad. Estuve poco espabilado. Se lo digo a todos los periodistas: es una imposición. Prefiero que la productora sepa que hablo mal de ellos a que el público piense que esas imágenes son invención mía. Publícalo: ¿Eso no es mío!

-Qué ironía. Al sarcástico director de 'Mamá es boba' le distribuye ahora la Disney.

-Sí. Suena a poner el árbol de Navidad con el jersey de cuadros, ¿no? Hemos obligado a sacar a Walt Disney del frigorífico ese en el que le tienen