El expolio del 'Westmorland'

Cientos de pinturas y libros del buque inglés asaltado en el XVIII por corsarios españoles forman parte de museos y colecciones

AROA PÉREZ
Retrato de George Legge, vizconde de Lewishan, obra de Pompeo Girolamo, hoy en el Museo del Prado./
Retrato de George Legge, vizconde de Lewishan, obra de Pompeo Girolamo, hoy en el Museo del Prado.

Al pasear por los pasillos del Museo del Prado, pocos son los que piensan en el origen de los cuadros que cuelgan de sus paredes. El retrato firmado por Pompeo Girolamo de un joven noble inglés -George Legge, vizconde de Lewishan (1778)-, quien sostiene en sus manos un mapa de Italia, esconde tras la típica estampa la historia de la captura en el siglo XVIII de un buque inglés cargado de tesoros que acabaron en museos y colecciones españoles.

El 'Westmorland' fue «la presa marítima más valiosa de su época», asegura el catedrático de Arqueología José María Lujón. Zarpó de la ciudad italiana de Livorno en 1779 y nunca llegó a su destino. El navío fue capturado por corsarios españoles en su travesía hacia Inglaterra en tiempos de guerra y su carga se encuentra hoy distribuida por museos y colecciones de toda España.

Cuatro bibliotecas, esculturas, cientos de pinturas y partituras musicales llenaban sus bodegas. La preciada carga era transportada a Gran Bretaña, destinada a sus legítimos dueños. Éstos eran viajeros ingleses como el sobrino del Primer Ministro, el duque de Gloucester, o el rico propietario de las minas de Cornwell, Francis Basset, que habían adquirido las obras de arte durante sus viajes en el Grand Tour.

Viaje de estudios

«Era un viaje educativo sobre la vida pública», explica el investigador José María Lujón; un recorrido que hacían por varios países europeos jóvenes de la nobleza inglesa que, al volver a su tierra, ocupaban puestos relevantes en la vida política. «Han terminado su formación en Cambridge o en Oxford y este viaje, que a veces dura hasta cuatro años -explica-, completa su formación con el aprendizaje de arte, música, esgrima, idiomas y política».

Entre sus pertenencias había bastantes cuadros de Girolamo, el más importante retratista italiano del XVIII, al que los alevines de aristócratas tomaron por costumbre acudir para inmortalizarse en cada viaje viaje. El Prado guarda varios de ellos, así como grabados con vistas de Italia o de la Antigüedad.

Las iniciales grabadas en las cajas que transportaban las obras de arte del 'Westmorland' han permitido identificar a muchos de sus dueños. Sus nombres se han recogido en un diccionario de viajeros ingleses a Italia en el XVIII a través de la colaboración entre el investigador británico Brian Allen y el español Lujón.

230 años después de la captura del barco, sus tesoros forman parte del Patrimonio nacional español. Las siglas P. I. (Presa Inglesa) marcan con lápiz los libros confiscados del 'Westmorland' que ocupan las estanterías del fondo bibliográfico de la Academia de San Fernando. Esculturas y chimeneas de mármol decoran los palacios reales, mientras que retratos y vistas de Italia que cuelgan de las paredes del Museo Arqueológico o el Prado son testigos mudos de aquel lejano lance en el mar.

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