¿Quién se atreve a ganar este Tour?

Con los últimos campeones manchados por el dopaje, los favoritos para la ronda que arranca hoy en Londres tendrán que superar las sospechas

J. GÓMEZ PEÑA
VINOKOUROV, con sus compañeros del Astana ayer durante un entrenamiento en la capital inglesa. / REUTERS/
VINOKOUROV, con sus compañeros del Astana ayer durante un entrenamiento en la capital inglesa. / REUTERS

Llegado a un punto tan raso, el ciclismo deletrea frases como la de Alejandro Valverde: «Ganar el Tour puede ser contraproducente». El escándalo crónico del dopaje genera analogías llenas de veneno. Así, la lista de favoritos se parece a la lista de sospechosos. En la última década, los dorsales que han entrado victoriosos en París han acabado en la horca: Riis, Ullrich, Pantani, Armstrong y sus muestras de EPO en 1999, y Landis. El jueves, Armstrong estiraba ese pasado. Pedía a Francia, al Tour, que devolviera también los maillots amarillos de Thevenet, cercado por los corticoides, o los cinco triunfos consecutivos de Anquetil, el primer ciclista que se negó a pasar los controles antidopaje: decía que él era el propietario de su cuerpo. Ese pasado, antiguo y reciente, llena de contenido la desoladora frase de Valverde. Aquí, el que gana pierde.

Sobran ejemplos. Landis no ha vuelto a competir desde su victoria en 2006. Guillotinado por su anormal índice de testosterona. Su última carrera fue el paseo triunfal por los Campos Elíseos. De ahí, a la tumba deportiva. El ciclista menonita cerró la década bautizada por Riis en 1996. El verdugo de Induráin ha confesado ahora que recurrió a la EPO. Ni él ni Landis están en Londres, en la salida hoy de esta edición. De la capital británica no se puede hablar sin citar la lluvia. Al ciclismo le pasa lo mismo con la trampa farmacológica. Así está. Convertido en un deporte marchito, casi crepuscular. Bello pero atascado. Como Londres, una ciudad coagulada. Con el tráfico más espeso. Como la sangre con EPO.

Para colmo, los seis equipos franceses (Credit, Française, Bouygues, Agritubel, Cofidis y Ag2R) y los dos alemanes (T Mobile y Geroslteiner) acaban de decretar el cisma: al salirse de la Asociación Internacional de escuadras señalan como sospechosos al resto, sobre todo a los conjuntos españoles. Quisieron expulsar al Caisse d'Epargne, al Saunier, al Relax, al Karpin Galicia, al Lampre y al Discovery por no haber apartado a los ciclistas de la 'Operación Puerto'. Como no lo lograron, se fueron ellos. En Londres, los pacientes pasajeros de los autobuses viajan a dos alturas. En dos pisos de asientos. Así saldrá el ciclismo de este Tour. Estratificado: los que sospechan y los apuntados con el dedo.

Se libra Menchov

Paradojicamente, los favoritos figuran entre los señalados. Entre las seis escuadras francesas y las dos germanas no hay ningún aspirante al Tour. Acaso Moreau, ganador del pasado Dauphiné ya con 36 años, edad más bien de ex ciclista. El resto de los dorsales ilustres pedalea en el otro grupo. El de la bruma. El primero, según los directores y las casas de apuestas, es Vinokourov, el kazajo que siempre brilla en los años impares. La mirada acerada que, ya con 33 años, sabe que es su último Tour. «A mi edad, Armstrong ganó el séptimo». Lo tiene todo a favor: un equipo millonario, apoyado por un país, Kazajstán; un gregario como Kloden, a su servicio por contrato; un heredero como Kashechkin..., más experiencia de sobra (es su decimosegundo Tour) y la rabia por su exclusión en 2006 (su equipo, el Astana, fue apartado de la carrera).

Sólo tiene algo en contra: la duda. Vinokourov lleva días explicando su relación con Michele Ferrari, médico de Armstrong y de tantos otros campeones de los años noventa, autor de otra frase escalofriante: «La EPO es como tomar un zumo de naranja». Pat McQuaid, presidente de la Unión Ciclista Internacional, acaba de decir: «Debido a su relación con Ferrari, una victoria de Vinokourov en París sería menos creíble». Esa afirmación rebotará durante toda la carrera. En el equipo Astana de Vinokourov está Kloden, quizá el ciclista más sólido de la carrera. El más cercano a Ullrich. Y también en duda: la UCI habló hace unos días de varios corredores del Astana que se entrenaban de negro, ocultos para no ser localizados por los controladores. El positivo por testosterona de Kessler, uno de los supuestos 'negros', ha puesto nombre al último escándalo. Vinokourov y Kloden saldrán hoy cercados.

Igual que Valverde. Desde hace un año, desde que debutó la 'Operación Puerto', sus carreras empiezan siempre igual: negando su implicación. A Pereiro, su compañero en el Caisse d'Epargne, le pasa lo mismo. A Sastre y Schleck, el dúo del CSC, les recuerdan su unión con Bjarne Riis, su aún mánager. De entre los candidatos, sólo Menchov dribla las preguntas sobre medicina. El Tour que hoy pasea por las mejores arterias de Londres no llevará el dorsal número 1. Tras la descalificación de Landis y el proceso judicial abierto luego, aún no se sabe quién lo ganó. Palmarés en blanco. En negro. La victoria condena. ¿Quién se atreve con este Tour?

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