'Match point' para el Tour en Londres

Un año después del inicio de la 'Operación Puerto' y sin saber aún quién ganó la pasada edición, la ronda gala se juega su futuro en medio de la crisis

APOYO POPULAR. Pese a los escándalos, el Tour 2006 llenó de gente las cunetas de Francia. / EL CORREO/
APOYO POPULAR. Pese a los escándalos, el Tour 2006 llenó de gente las cunetas de Francia. / EL CORREO

Dice Christian Prudhomme, director del Tour, que «el ciclismo debe seguir siendo un deporte romántico». Tres días después de la última Grande Boucle se supo que Landis, el ganador luego descalificado, tenía en su dieta testosterona sintética. A ese anabolizante lo llaman la hormona del amor. Potenciadora. Puestos a buscar, ésa sería la única relación posible entre el romanticismo y la farmacia. Entre épica y bioquímica. Por la sobredosis de dopaje, el ciclismo lleva año y pico en coma, desde que la Guardia Civil abrió la nevera del médico Eufemiano Fuentes: 200 bolsas de plasma y sangre aguardaban allí para revitalizar a sus dueños. Héroes antes: mitos. Sospechosos hoy: químicos. A ese despliegue policial lo bautizaron como 'Operación Puerto'. Nunca antes este deporte se topó con una cuesta mayor. Superarlo es el desafío anudado al inicio de este Tour. Su puerto más duro. Otra zozobra igual decretaría el naufragio definitivo. El Tour se la juega desde mañana en Londres. Inédito punto de partida. Al lado de Wimbledon. 'Match point'. Punto de partido.

Hace un año, en Estrasburgo, el Tour tropezó con la nave de Eufemiano Fuentes. En la tripulación del ginecólogo figuraban Ullrich, Basso, Mancebo, Sevilla y medio equipo Astana. Los echaron por la borda. Por piratas. La ley del océano ciclista. En esa edición, el 60 por ciento de los participantes contaba con permiso para utilizar algún fámarco. Luego, Landis, el ilusionante ganador, dio positivo. Su romanticismo -se rehizo de un hundimiento y tumbó a todo un pelotón camino de Morzine- se ahogó en una probeta: dio positivo por testosterona. Y aún lo niega. Fue el único que no superó los controles. Pero fue suficiente para que el Tour y el ciclismo encallaran de nuevo en la costa de la muerte, del dopaje. Después, la 'Operación Puerto' ha añadido más nombres a la lista de corsarios. El último es el alemán Jaksche, que no acusa a nadie, pero habla de «dopaje generalizado». Este deporte lleva un año subiendo ese 'Puerto'. Y no se le termina.

Antes, en vísperas del Tour, se hablaba de La Colombiere, el puerto que cerrará este año la séptima etapa. Montaña madrugadora. O de la subida a la nieve de Tignes un día después. O del Iserán. O del Galibier, claro. La cima del silencio, pulida por los glaciares. Presente en la Grande Boucle desde el 10 de julio de 1911. Allí, en 1935 y el descenso por la vertiente del Lautaret, se mató Francisco Cepeda. Aquella fue la primera muerte de un ciclista. La primera por el dopaje llegó más tarde: 13 de julio de 1967. La de Tom Simpson en el Mont Ventoux. Hace ya cuatro décadas. Ahí comenzó el otro Tour, el que se corre contra el dopaje. Una interminable etapa también llena de puertos.

Precedentes

En el Giro de 1969, Eddy Merckx fue descalificado cuando era líder con dos minutos sobre Gimondi. Más tarde, en el Tour de 1977, dieron positivo Agostinho, Mendes, Ocaña, Menéndez, Pozo y Zoetemelk -ninguno fue descalificado-. Un año después, Pollentier, líder del Tour, fue expulsado al no superar el control antidopaje. La Vuelta a España no se libró: en 1982, Arroyo cayó por un fármaco italiano que circulaba oculto en el pelotón. Pronto apareció la EPO y desaparecieron varios corredores holandeses, fallecidos debido a las trombosis provocadas por la nueva estrella del dopaje.

Y de un maletero de coche lleno de cajas de EPO arrancó el Tour maldito, el de 1998, el del 'caso Festina'. Entonces, los corredores del equipo galo -Virenque, Zulle, Dufaux- acabaron en el calabozo. Los demás siguieron en carrera: aquel año ganó Pantani, fallecido en 2005 por una sobredosis de cocaína, y sucumbió Ullrich, ahora retirado por ser cliente 'vip' de Eufemiano Fuentes.

Por los efectos colaterales de la 'Operación Puerto' se sabe hoy que todo el equipo Telekom de Ullrich, Riis y Zabel corría trucado con EPO. Igual que el Polti de Jaksche: «La primera vez que me inyectaron EPO pensé: 'espero que esta noche no se me pare el corazón'», acaba de declarar en el semanario 'der Spiegel' el ex ciclista del Polti, el Telekom, el Once, el CSC y el Liberty. Maillots históricos sobre venas negras.

Carrera antidopaje

Desde ahí, desde 1998, la farmacia ha esquinado al romanticismo. Los controles antidopaje se convirtieron en el otro puerto a superar: primero se estableció el límite del 50% de hematocrito. En 1999, Honchar pasó la raya permitida y su equipo, el Vini Caldirola, no fue invitado el Tour. En noviembre se creó la Agencia Mundial Antidopaje.

Ya en 2000, un estudio entre científicos franceses y australianos diseñó un test anti-EPO, aplicado un año después. En la Vuelta 2004, Hamilton y Santi Pérez inauguraron la lista de las autotransfusiones. Y cada vez está más cerca la detección de la hormona de crecimiento. Ahora, los laboratorios buscan 250 sustancias prohibidas. Y cada ciclista debe someterse a un estudio de valores hemáticos: la UCI guarda esos datos y detecta alteraciones. En 1999, el índice de hierro en la sangre de los ciclistas era muy superior al actual. Además, en países como Francia o España hay un ley que penaliza el dopaje. Por último, la UCI ha impuesto a los corredores presentes en el Tour la aceptación de la prueba de ADN. «Estoy seguro de que el Tour de este año va a ser mucho más limpio», augura Jaksche.

La edición del 'caso Festina', la de 1998, salió desde Dublín (Irlanda). Mañana vuelve a las islas británicas. Sin salir de su peor 'Puerto'. Peor que nunca. Ni siquiera hay un dorsal 1 en la ronda. Landis lo perdió por un flechazo con la testosterona, y a Pereiro, segundo al final en 2006, no le han concedido ese derecho. Lo han dejado en blanco, como si nadie lo mereciera. Igual que el Tour de 1996, el de Riis, campeón confeso de dopaje.

La Grande Boucle comienza a tener lapsos de memoria. A Riis, verdugo del lustro de Induráin, le siguieron en el podio de París Ullrich, Pantani, los siete años de Armstrong y Landis. Todos tocados-una muestra de orina de Armstrong relevó restos de EPO en 1999-. Durante su reinado, el alfabeto de la farmacia ocupó buena parte del paisaje: tapó el col de Mente, el Peyresourde, Larrau, Marie Blanque y el Aubisque, los altos que esperan este mes en los Pirineos. Los puertos que nada tienen que ver con el de la 'Operación'.

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