Muere Orue, el cuarto rojiblanco con más partidos en la historia

Fallecido con 76 años, jugó 481 encuentros y ganó cuatro Copas y una Liga

D. S. O.
LOS 'ONCE ALDEANOS'. Orue, tercero por la izquierda de pie, formó parte del legendario equipo del Athletic que en 1958 ganó la Copa que se disputó en el Santiago Bernabéu y frente al Real Madrid. / MANU CECILIO/
LOS 'ONCE ALDEANOS'. Orue, tercero por la izquierda de pie, formó parte del legendario equipo del Athletic que en 1958 ganó la Copa que se disputó en el Santiago Bernabéu y frente al Real Madrid. / MANU CECILIO

José María Orue, uno de los grandes referentes de la historia del Athletic, el cuarto futbolista que más partidos ha disputado con la camiseta rojiblanca (481), falleció ayer en Bilbao a los 76 años. El corazón de aquel lateral derecho incombustible, el mismo que le permitió rendir a máximo nivel durante 17 temporadas seguidas pero que en los últimos tiempos le había provocado ciertos problemas de insuficiencia cardíaca, dejó de latir ayer, mientras paseaba.

La muerte de Orue deja un vacío irreparable. No fue la leyenda más conocida del universo de estrellas rojiblancas, pero se trata de un auténtico símbolo en la centenaria historia del Athletic, uno de esos jugadores que se citan de memoria para certificar la grandeza del club bilbaíno. Y no sólo por la ingente cantidad de partidos que jugó con la camiseta rojiblanca -sólo superado por Iribar, Rojo y Gainza-, por su prestigioso palmarés -cuatro Copas y una Liga- o por haber formado parte de una generación inolvidable -los 'once aldeanos'- que, a base de triunfos, se ganó el respeto de equipos como el Real Madrid de Di Estefano o el Barcelona de Kubala. Y es que, por encima de todo, los aficionados más veteranos todavían recuerdan la nobleza, el carácter y la deportividad de un futbolista que representaba en sí mismo gran parte de los valores que, a lo largo de los años, han definido a los jugadores del Athletic.

Orue, el tercer jugador más longevo del club, se retiró con 36 años, después de haber firmado una carrera deportiva ejemplar. Tras pasar por el Acero de Olabeaga, el Getxo y el Barakaldo, el lateral de Zorroza llegó al primer equipo en la temporada 1948/49. Junto a Carmelo, Garay, Mauri, Artetxe o Markaida formó parte de uno de los mejores equipos rojiblancos, ese que consiguió el histórico doblete en la campaña 1955-56, el mismo que estremeció los cimientos del Bernabéu tres años después, cuando se impuso al Real Madrid en una final de Copa que la autoridad gubernativa del momento ordenó que se disputase en el estadio madrileño. El Athletic, en definitiva, ha perdido a un grande.

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