Continúa la búsqueda de los dos desaparecidos tras el atentado en Barajas

Los primeros coches registrados por la Policía se encuentran vacíos y sin rastro de los jóvenes colombianos en paradero desconocido

AGENCIAS MADRID

Los efectivos desplegados en el módulo D de la terminal 4 (T-4) del aeropuerto madrileño, apoyados por maquinaria pesada, no cesaron de trabajar durante toda la noche con la esperanza de encontrar a los dos desaparecidos. El objetivo prioritario del operativo es analizar los vehículos, ya que, supuestamente, los dos ciudadanos ecuatorianos desaparecidos en el siniestro descansaban en el interior de sus coches, a la espera de sendos pasajeros que llegarían a la terminal afectada.

Los bloques de hormigón y los amasijos de hierro de grandes dimensiones que formaban la estructura del recinto han hecho que la labor sea lenta y difícil, según han informado fuentes del operativo. Los trabajadores retiraron por la noche las lunas de cristal de la fachada de la terminal, agrietadas por la onda expansiva, para evitar que puedan desplomarse en las horas de mayor afluencia de público al aeropuerto.

Agentes de la Policía Nacional han examinado hoy los primeros vehículos completos extraídos de los escombros. Los efectivos policiales comprobaron, tras levantar los techos de los turismos prácticamente calcinados y aplastados por la explosión, que dentro no había restos humanos.

Identificación

Posteriormente, extrajeron los capós de los motores con la intención de identificarlos y obtener los mayores datos posibles para la investigación. Los expertos identificaron fácilmente alguno de los vehículos al conservar la marca y la matrícula.

Mientras tanto, numerosos pasajeros esperan en el aeropuerto de Barajas la salida de sus vuelos, y empleados del aeropuerto se acercan al lugar de la explosión para contemplar la escena e incluso tomar fotos de los destrozos causados en el atentado. Los operarios de la terminal, desde personal de limpieza, agentes de seguridad, pilotos o azafatas, expresaron su temor ya que muchos de ellos aparcan habitualmente sus vehículos en el módulo D.

El aeropuerto internacional ha recuperado aparentemente la normalidad, después del grave atentado que causó la desaparición de dos ciudadanos ecuatorianos y una veintena de heridos.

En la segunda planta

Al parecer, la furgoneta estaba estacionada en la planta segunda del módulo D, entre dos vehículos, cerca de los ascensores de acceso a la Terminal 4. Así se desprende de las imágenes tomadas por una de las cámaras de seguridad que localizó la ubicación de la furgoneta minutos antes de que explotara y después de que un comunicante alertara de la colocación de una Renault Traffic de color granate con matrícula con las letras DKY.

En la grabación, se observa que al lado izquierdo de la furgoneta había un vehículo plateado y en el derecho otro coche de color oscuro. Se percibe también que la furgoneta esta aparcada cerca del exterior del edificio, en la parte más próxima a la Terminal 4, a escasos metros de los ascensores que llevan a la pasarela que comunica con las instalaciones y que han desaparecido tras la explosión.

Esta pasarela se encuentra situada entre las plantas 3 y 4 del estacionamiento. El aparcamiento de la Terminal 4 cuenta con seis módulos anexos situados justo enfrente del edificio principal de facturación y llegadas.

Robada en Francia

Las fuerzas de seguridad trabajan con la hipótesis de que la furgoneta fue robada en Francia hace unos dos días y que los terroristas la estacionaron en el aparcamiento de la T-4 en la noche del 29 de diciembre. Fuentes del Ministerio del Interior han informado de que esa es la principal línea de investigación y han añadido que la carga explosiva podría superar los 200 kilos de una sustancia aún por determinar.

El dueño del vehículo es un vecino de Ordizia (Guipúzcoa) que, según su testimonio ante la Guardia Civil, estuvo retenido en Francia hace unos dos días, mientras se producía el traslado del vehículo a Madrid. Al ser liberado acudió a denunciar el hecho, según fuentes jurídicas y de la investigación, que explicaron que el propietario de la Renault Traffic de color granate, acababa de comprar la furgoneta a un vecino de Beasain (Guipúzcoa) sin que ni siquiera se hubiera producido el traspaso de la documentación.