Los bilbaínos se despiden de su alcalde con una lluvia de gratitud

El 'mejor alcalde del mundo' quería un último adiós rodeado de los que consideraba su gente, los bilbaínos que le auparon como su alcalde durante quince años. Hoy, su deseo se ha hecho realidad

IÑAKI JUEZBILBAO

Bilbao ha tributado hoy una calurosa y emotiva despedida a su alcalde Iñaki Azkuna, fallecido el pasado jueves después de una larga lucha contra el cáncer. El "mejor alcalde del mundo", título que se ganó con su liderazgo en la transformación urbanística de la villa, ha sido despedido con todos los honores en un multitudinario funeral celebrado en una abarrotada catedral de Santiago, oficiado por el obispo Mario Iceta y el deán Luis Alberto Loyo, acompañado por medio centenar de concelebrantes, sacerdotes de distintas órdenes de Bizkaia, además de monaguillos y diáconos. Los Príncipes de Asturias, que mantenían una estrecha relación con Azkuna, han acudido a la ceremonia, junto a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; el lehendakari y los miembros de su Ejecutivo; representantes de todas las instituciones vascas y alcaldes de diversas capitales españolas. Pantallas gigantes instaladas por el Ayuntamiento en el centro de Bilbao han permitido a miles de personas seguir los actos en directo y tributar su último adiós al responsable municipal.

Desde primeras horas de la mañana, un nutrido grupo de ciudadanos anónimos guardaba pacientemente cola para garantizarse el acceso al templo, que también fue el lugar elegido para el funeral de su esposa, Anabella Domínguez, en una mañana fría y lluviosa como si la primavera también hubiera decidido guardar luto por el mejor alcalde del mundo. Momentos antes del oficio religioso, los accesos al Casco Viejo desde El Arenal quedaban vedados por agentes de la Ertzaintza y Policía Local al paso de los peatones, a la espera de la llegada de las autoridades.

La plaza de Santiago se encontraba completa de ciudadanos y curiosos que intentaban en vano entrar a la catedral para coger asiento, mientras la comitiva de autoridades y personalidades del mundo de la política, la economía y la cultura tomaban su asiento en un templo atestado. Poco antes, habían recorrido a pie el camino que les separaba del teatro Arriaga, donde se celebró la ceremonia oficial de bienvenida, marcada por el protocolo ante la visita del heredero de la Casa Real. Tras ella, se dirigieron al templo en cuya puerta esperaban ocho agentes de la Policía Municipal, vestidos de gala, que custodiaban la entrada a la nave principal. Ante la ausencia de los restos mortales del primer edil, que descansan desde el sábado en Durango, se hallaba en un pequeño estrado ante el altar la makila de Azkuna, que a tantos actos acompañó al alcalde en vida, descansando sobre un cojín de terciopelo azul. Junto a ella, la medalla de San Antón que portaba como alcalde la capital vizcaína

En los primeros de los 2.000 bancos habilitados en el interior templo se encontraban los Príncipes de Asturias, visiblemente emocionados, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, y su esposa junto a sus antecesores en el cargo Patxi López, José Antonio Ardanza, Carlos Garaikoetxea y Juan José Ibarretxe. También se hallaban el nuevo alcalde de la ciudad, Ibon Areso, el director del gabinete de Alcaldía, Andoni Aldekoa, y el teniente de alcalde José Luis Sabas, así como el resto de la corporación municipal. Junto a ellos, estaban presentes dirigentes políticos del PNV como Andoni Orturzar o Joseba Egibar, que ha entrado acompañando a la presidenta del PP del País Vasco, Arantza Quiroga, y del portavoz de los socialistas vascos, José Antonio Pastor. También han acudido al funeral los diputados generales de Bizkaia, José Luis Bilbao, y Gipuzkoa, Martín Garitano, entre otros muchos.

Emotivo saludo del Príncipe

Además de las autoridades, destacados representantes de entidades sociales y económicas, y el mundo de la cultura, el arte y el deporte no quisieron perder la oportunidad de dar el último adiós a Azkuna, así como un buen número de mandos de las Fuerzas Armadas, la Ertzaintza, la Policía Nacional y la Guardia Civil. Al funeral también acudieron representantes del poder judicial como el presidente del TSJPV, Juan Luis Ibarra, y otros magistrados, entre ellos el juez Fernando Grande-Marlaska. También se encontraban el presidente de la FEMP, Iñigo de la Serna, entre otros alcaldes, como el de Barcelona, Xavier Trias. La nutrida representación empresarial incluía a los presidentes del BBVA, Francisco González, e Iberdrola, Ignacio Galán, así como líderes sindicales como el secretario general de CC OO, Unai Sordo. Tampoco ha faltado el pianista Joaquín Achúcarro. Todos ellos arropaban con su presencia al hijo de Azkuna, Alex, que recibió el emotivo saludo de Don Felipe, con el que intercambió unas palabras de consuelo, y Doña Letizia al que saludó con dos besos. Después, ambos se acercaron al resto de la familia de Azkuna para expresarles sus condolencias.

El obispo de Bilbao, Mario Iceta, se dirigió a todos en la homilía bilingüe, alternando euskera y castellano, para expresar el dolor y pena por la muerte de Azkuna, así como poner de manifiesto la voluntad de servicio a los ciudadanos de Azkuna desde las diferentes administraciones públicas. También desveló una de sus ultimas conversaciones en el alcalde, en la que, sentado frente a un cuadro de Cristo, le dijo: "ese me mandó a buscarme y respondí a su llamada y desde entonces no me ha dejado ni yo a El". Asimismo, ha resaltado "la entereza, paz serenidad y esperanza" del alcalde en sus últimos días y le ha dado las gracias por su servicio a los ciudadanos, por el que "guardaremos con gozo y agradecimiento tu memoria". El obispo no ha querido finalizar su intervención sin hacer mención a la gran devoción por la Virgen de Begoña que el primer edil siempre tuvo durante toda su vida. Precisamente, la misa de salida por su alma se celebrará el próximo domingo en la Basílica de Begoña a la una de la tarde.

Tras la ceremonia, que ha durado unos 90 minutos y que siguió escrupulosamente el guión escrito por el propio Iñaki Azkuna antes de fallecer, los Príncipes y demás autoridades rindieron sus respetos a la familia del primer edil. Mientras tanto, el resto de asistentes al acto religioso comenzaban a salir del templo en silencio, un silencio solo roto por el Begoñako Andra Mari como canto final. La música, una de las pasiones del difunto regidor, fue una de las protagonistas indiscutibles del funeral que corrió a cargo de la coral de bilbao y el coro de la catedral. De hecho, fue elegida según sus gustos, conformando una banda sonora en la que se pudieron escuchar desde el Agur Jauna, el Ave Verum de Mozart y la Coral de Cantata 147 de Bach, hasta el Réquiem de Puccini sin olvidar la Lascia Chio Pianga de Händel. Una cuidada selección de siete piezas musicales que sirvieron para despedir a Iñaki Azkuna, el artífice indiscutible de una de las etapas más gloriosas de la larga historia de la villa a la que sirvió con total dedicación durante sus 15 años al frente del Ayuntamiento hasta su momento final.

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