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Un viaje al Bilbao de 1846

La villa, en la que viven 14.000 personas, tiene un teatro bonito por fuera pero incómodo por dentro, un puente colgante y un circo. Las autoridades están pensando en abrir un buen museo

Paseo frente al teatro en una pintura de Manuel Losada. /E.C.
Paseo frente al teatro en una pintura de Manuel Losada. / E.C.
Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Bilbao es una de las «villas del Señorío de Vizcaya, en el Obispado de Calahorra». Está colocada a la «parte oriental del Ibaizabal a 2 leguas de Portugalete, 6 de Orduña y 5 de Valmaseda». El número de casas que encierra es de 900 y «el de sus habitantes no llega a 14.000». El aire es «tan húmedo en Bilbao que enmohece los muebles de las habitaciones. Sin embargo, es pueblo sanísimo, beneficio que debe a la proximidad del agua salada, las lluvias y a las corrientes de aire, que mantienen bien ventilada la población y jamás detenidas las aguas». Con estos datos y alguna precisión más situaba a sus lectores el impresor bilbaíno de origen francés Adolfo Depont en el primer capítulo de su 'Guía de Bilbao y conductor del viajero en Bizkaia', pequeño libro que editó en su propio taller en 1846.

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