'La Varona', una alavesa de armas tomar

Vista exterior de la Torre Varona./El Correo
Vista exterior de la Torre Varona. / El Correo

Una brava y corajuda mujer alavesa se disfraza de caballero para hacer prisionero al rey de Aragón en combate singular. Su leyenda y su historia llegan hasta nuestros días

Francisco Góngora
FRANCISCO GÓNGORA

Entre las nieblas de la historia y la leyenda, entre la bruma de la memoria de una familia excepcional y la desmemoria de una provincia, se alza la figura de María Pérez, 'la Varona', una mujer que rompió las cadenas de su condición para seguir una vocación guerrera, reservada en la Edad Media a los hombres en exclusiva.

Todo en la torre-palacio de los Varona, en Villanañe (Valdegovía), el conjunto fortificado mejor conservado del País Vasco, según Micaela Portilla, nos recuerda a ella porque el apellido de esa familia que vive en el mismo lugar desde hace 27 generaciones -un caso insólito muy poco frecuente en España- nació en un campo de batalla y de una hazaña de esta mujer.

El investigador Vicente Fernández de Palomares trata de dirimir en sus escritos hasta donde llega la leyenda y donde empieza la historia. Y señala que el primer documento que habla de MaríaPérez y que se conserva en el propio archivo de la familia data de 1500. En el siglo XVII nada menos que Lope de Vega escribe una obra de teatro dedicada al personaje que se llama 'La Varona Castellana' y sucumbe a la atracción de una mujer guerrera y vencedora al crear versos dedicados a ella en sus comedias 'La Filomena' y 'La Jerusalén conquistada'. Su leyenda había corrido de boca en boca de juglar durante siglos.

«De la ilustre doncella, que llamaron Varona, que al rey aragonés prendió arrogante, origen del linaje Barahona», escribe el Fénix de los ingenios sobre la alavesa. Básicamente, la historia de María Pérez es la de una mujer que no se resigna a esperar en su casa la vuelta de sus dos hermanos, Alvar y Gómez Pérez, partidarios de doña Urraca y de su hijo Alfonso VII , reyes de Castilla y León, que han ido a batallar contra el rey de Aragón, Alfonso I el Batallador.

Los hechos suceden en los campos de Atienza, en Guadalajara, aunque otras fuentes hablan de Sori y de una comarca que se llamó Barahona. Desde Villanañe, María se viste con armadura y se une a sus hermanos. Tras el combate de las tropas, es la heroína alavesa la que va se enfrenta al mismo rey aragonés, a quien vence en el cuerpo a cuerpo. Se cuenta que la lucha dura toda la noche. La fiereza de la que da muestras María, a la que se le rompe la espada, le hace ganar el combate. Toma como prisionero a Alfonso el Batallador por cierto, uno de los grandes reyes aragoneses.

En agradecimiento, el rey castellano le cambia el apellido de Pérez a Varona a ella y sus descendientes y le concede para su escudo el emblema de las cuatro barras aragonesas que se esculpen en diagonal. A la entrada del palacio de Villanañe puede verse actualmente el busto de una mujer con celada y armadura y una espada rota en la mano. Es María Pérez de Villanañe, la Varona de Castilla.

No es la única hazaña que se le atribuye. También participa en combates contra los musulmanes, a los que arrebata, según se dice plazas como Toro, Torquemada o Dueñas llegando a ser señora de 40 villas en Castilla.

Se cuenta también que ella militaba en el campo del Cid, cuando el rey de Denia, Lérida y Tortosa, Alhayib, pide ayuda contra el Campeador al rey Sancho Ramírez de Aragón, que acude con su hijo Pedro, rey de Sobrarbe. Este documento escrito por Carlos Varona en el siglo XVIII, pone la fecha de 1081 (aunque debe referirse a la batalla de Morella dada tres años después).

Para el investigador Vidal Fernández de Palomares, es posible que la Varona se enfrenta en realidad a Pedro I y no a su hermano Alfonso I el Batallador. On ese argumento, María lucha con un rey de 15 años, por lo que no tienen nada de inverosímil que lo haga prisionero.

Leyenda o historia inventada, como tantos cuentos sobre la genealogía de las grandes familias que se engordaban hasta la extenuación, lo que si es cierto es que María Pérez casó con el infante don Vela -por cierto procedente de la corona de Aragón- y de aquel matrimonio nació Rodrigo Varona, al que se considera el primero de la estirpe de la familia que lleva desde el siglo XII en la misma casa torre.

Para Fernández de Palomares está clara la existencia de la Varona. Un documento lo avala. En 1139 Alfonso VII dona a Martín Pérez de Barahona por sus servicios unas tierras en Palencia cerca de Venta de Baños. Los Varona o Barahona ya han salido de Villanañe, pero se conserva el mayorazgo con un nombre de pila para el heredero, Rodrigo, hasta la actualidad.

Como tantos otros creadores de sagas, la Varona acabó vistiendo hábitos, una vez que enviudó y está enterrada en el gran monasterio de San Salvador de Oña.

No acaban aquí las historias de la casa torre de Villanañe. Es tradición señalar que la primera torre fue levantada por el almirante visigodo Ruy Pérez en el año 680. En ella descansó Don Pelayo tras la Batalla de Guadalete (711) y preparó la Reconquista. Pero eso es otra historia perdida.

 

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