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166 lanzas rotas por amor

En 1434 don Suero de Quiñones desafió a todo caballero que quisiera pasar por el puente de Hospital de Órbigo. Lope de Mendoza, de linaje alavés, fue uno de los que aceptó el reto

Recreación actual de justas medievales en Hospital de Órbigo, León. /Carlos Velloso
Recreación actual de justas medievales en Hospital de Órbigo, León. / Carlos Velloso
Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

El día de año nuevo de 1434 el rey Juan II de Castilla estaba con su corte en el castillo de la Mota, en Medina del Campo, cuando recibió una llamativa visita. Un caballero leonés, don Suero de Quiñones, se presentó con nueve compañeros, todos armados de blanco, con intención de pedir permiso para lanzar un desafío: quería retar a cualquier caballero que pasara por el puente de Hospital de Órbigo, entre León y Astorga, hasta romper 300 lanzas en todos los combates que fueran necesarios y en el plazo de 30 días, entre el sábado 10 de julio y el lunes 9 de agosto, esto es, 15 días antes y 15 después de la fiesta de Santiago. El objetivo de la gesta era liberarse de la prisión del amor de una dama, cuya identidad no reveló, y que le obligaba a llevar al cuello una argolla los jueves, símbolo de la atadura de su corazón. Una vez cumplido el desafío, su intención era quitarse la anilla y llevarla en peregrinación para presentarla a los pies del apóstol, en Compostela.

 

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