Borrar
Urgente Japón activa la alerta de tsunami ante un terremoto de magnitud 7,6
Josemi Benítez
Tiempo de historias

El agente tiroteado en una taberna de Autonomía y el anarquista que huyó por la ventana

A Valeriano Bazán lo mataron cuando realizaba cacheos en un bar junto a otros seis policías, pero el principal sospechoso logró escapar y no lo atraparon

Domingo, 16 de noviembre 2025, 01:53

Comenta

El diario 'El Liberal' publicó un perfil de Valeriano Bazán que se lee como el retrato de un personaje de novela. «Era una persona conocidísima en Bilbao, y la noticia de su muerte causó gran impresión y no poca extrañeza. Hubo una época en la vida activa de este agente, oriundo de Valladolid, en que su nombre adquirió popularidad a causa de sus procedimientos no exentos de violencia. Encargado de la vigilancia de los barrios altos cuando aún imperaba la hedionda chulería, supo, en honor a la verdad debemos consignarlo, acabar con ella, apelando a medios poco suaves pero prácticos». El diario, pese a su punto de vista crítico con los abusos de autoridad, reconocía el esencial sentido de la equidad de Bazán, que no se dejaba intimidar por riquezas ni por títulos: «No adulaba a nadie y a todos traía en jaque cuando delinquían. Era impetuoso y no andaba escaso de valor. Atrajo hacia sí numerosas malquerencias y puede asegurarse que en la villa contaba con más enemigos que amigos».

Sobrevivió, de hecho, a numerosas agresiones e intentos de atentado, y finalmente le llegó la hora de un relativo descanso con el traslado del servicio nocturno al diurno, siempre menos expuesto. «Cambió tanto, que no era ni conocido –sigue la pieza de 'El Liberal', que lamentablemente no lleva firma–. Su carácter sufrió una brusca transformación. Era apacible, tranquilo. Actuaba sin excederse y vivía al margen de todo cuanto significaba acción. Y fue entonces cuando le mataron...».

Ocurrió el 26 de febrero de 1922, en pleno Carnaval, cuando Bazán –de 43 años y nacido en Traspinedo– y otros siete agentes realizaban los cacheos ordenados por el gobernador, empeñado en requisar las armas ilegales o portadas sin licencia. Alrededor de las ocho de la tarde, irrumpieron en la taberna de Olaeta, en el número 20 de Autonomía, y se repartieron el espacio. «¡Ahí está la bofia!», se escuchó. Bazán entró a la cocina, se oyeron tiros y poco después regresó tambaleándose al bar y se desplomó, mortalmente herido, con tres balazos en el pecho –uno le había atravesado la cartera y le había alcanzado el corazón– y un cuarto en la región renal. Lo evacuaron al hospital en un automóvil que pasó casualmente, ocupado por gente disfrazada y con máscaras, pero los médicos no lograron salvarle.

Aquel suceso fue objeto de incontables versiones y no tardó en quedar envuelto en cierta leyenda. Se arrestó a diecisiete personas presentes en el local, incluido el propietario, pero el interés se centraba en los dos supuestos autores de los disparos. Uno, que figuraba entre los detenidos, era Mariano Martínez, de 21 años, natural de Villalmanzo (Burgos) y residente en Santutxu. El otro era un escurridizo personaje conocido como Teófilo de Diego o Nicolás Sabas y, al parecer, había escapado por una ventana de la cocina que daba al arroyo Elguera, aunque existía una tremenda caída de varios metros. A partir de ahí, se había volatilizado: un sacrificado policía se tiró tres horas dentro de una alcantarilla, rastreando la galería con un farol en una mano y el revólver en la otra, sin dar con su rastro.

'Teófilos' por todas partes

Teófilo de Diego (que aún sumaría una tercera identidad, la de Diego San Vicente) se convirtió en una obsesión para las fuerzas del orden, pero todos los esfuerzos por localizarle resultaron baldíos. Hubo un momento en el que veían 'teófilos' por todas partes. Arrestaron, por ejemplo, a un sospechoso con el que se encontraron en Galdames, incluso le hicieron ponerse la boina para comprobar su parecido con el retrato del fugitivo, pero resultó ser solo un obrero de Reinosa con facciones similares. Entre rumores callejeros sobre el paradero del supuesto asesino –circuló, por ejemplo, la noticia de que subsistía como un ermitaño dentro de una mina–, el comisario de Vigilancia dio el paso de explicar a 'El Noticiero Bilbaíno' la hipótesis que manejaban los investigadores: «A los quince minutos de cometer el crimen, ya estaba en su domicilio de la calle Santa Teresa, en Begoña, cambiándose de ropas y recogiendo papeles y quizá dinero para ponerse a distancia de Bilbao». La Policía vinculaba a Teófilo con una banda anarquista llamada Los Sin Ley, a la que atribuían el asalto a un contratista de pescado de Conde Mirasol y los atracos a carreteros de panadería en Miraflores e Iralabarri. Los encargados del caso creían que había logrado embarcar hacia Asturias y sospechaban que podía haber acabado en Francia, país que ya conocía.

Con Teófilo huido y versiones confusas sobre el desarrollo de los hechos, la acusación cojeaba por todas partes, pero el fiscal mantuvo los cargos de homicidio y atentado contra Mariano Martínez y el juicio se celebró en mayo de 1923. El acusado explicó los «martirios» a los que le habían sometido en comisaría y negó rotundamente haber disparado durante el tumulto en la taberna. Declaró también el guardia que lo detuvo, pero en ningún momento le había visto utilizar la pistola. Paulina Urquiola, empleada en la cocina, se limitó a asegurar que el hombre que se lanzó por la ventana era «más alto» que Mariano. Y su hermana Ángela Urquiola, que también trabajaba allí –y que, según el cronista de 'El Liberal', era «una bella joven de dieciocho años» cuya presencia en la sala generó «un galante movimiento de curiosidad»–, tampoco reconoció al procesado. El jurado lo declaró no culpable y quedó absuelto.

Los Sin Ley y los Anarca

A raíz de la muerte de Bazán, la Policía informó a los periodistas sobre las dos bandas de «elementos sindicalistas sin trabajo» a las que atribuían asaltos en Bizkaia: unos eran Los Sin Ley, donde encuadraban al presunto responsable de matar al agente, y la otra se hacía llamar Anarca.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elcorreo El agente tiroteado en una taberna de Autonomía y el anarquista que huyó por la ventana

El agente tiroteado en una taberna de Autonomía y el anarquista que huyó por la ventana