Redes sociales, el caldo de cultivo para las fake news

Fake news./Archivo
Fake news. / Archivo

El sesgo de confirmación aumenta el impacto de la desinformación

JOSÉ A. GONZÁLEZMadrid

A menos de un mes del pistoletazo oficial de inicio de la campaña electoral, los partidos políticos se ponen manos a la obra para llevar sus mensajes a toda la población y arañar votos de los electores indecisos.

Primera campaña electoral nacional bajo el Reglamento General de Protección de Datos, bajo la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos y tras el fatídico Cambridge Analytica de Facebook.

Pero a este escenario se suma otro personaje clave: las noticias falsas. La desinformación preocupa a los españoles e, incluso, por encima de la media europea.

El 80% de los españoles encuestados en el último barómetro consideran que se trata de un problema general para la democracia y la mayor proximidad de las elecciones generales acentúa la sensación de urgencia. «Es un problema que ataca a la esencia de la democracia», apunta Carlos Rico, politólogo y profesor en la Universidad Pontificia Comillas.

Un problema al que se enfrenta Estados Unidos, Europa y todos los Estados miembros de la Unión Europea. De cara a las elecciones al Parlamento Europeo, su portavoz, Jaume Duch, explicó que la ciberseguridad es una responsabilidad que recae en los Estados miembros. «En periodos especiales con revuelo electoral se acentúan los hacktivistas para aprovecharse de la situación», relata Javier Jarauta, profesor de ciberseguridad en Comillas ICAI.

La propagación de bulos y noticias falsas tiene difícil control, «las mentiras y noticias falsas se mueven muy rápido y más fácil que la rectificación», señala Rico. Bruselas pondrá en marcha para las elecciones europeas de mayo un Sistema de Alerta Rápida contra la desinformación en el que participarán la Comisión Europea y el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y los Gobiernos de todos los Estados miembros.

Esta plataforma tecnológica intercambiará con rapidez información sobre noticias falsas o manipuladas y así colaborar en su investigación y cómo responder a ellas. Las críticas de la Unión se dirigen hace las gigantes estadounidenses. «En los dos últimos años combatir la desinformación ha sido una prioridad para Facebook. Una de las formas de reducir la propagación de las noticias falsas es mediante el trabajo con verificadores de datos -o fact-checkers- externos e independientes por todo el mundo», apunta la red social.

La compañía de Zuckerberg jugó un papel esencial como la plataforma donde se expandieron con rapidez bulos sobre el brexit, las presidenciales estadounidenses y la elección de Bolsonaro en Brasil.

A principios de este mes de marzo, El Confidencial revelaba una serie de reuniones de altos dirigentes de Facebook con los partidos políticos de cara a las elecciones del 28 de abril. Semanas mas tarde, la red social anunciaba la alianza con Maldito Bulo y Newtral para poner freno a la desinformación.

«Cuando un verificador califica una historia como falsa, se mostrará más abajo en la sección de noticias, lo que reduce su distribución. Esto detiene la propagación de bulos y limita el número de personas que lo ven. Reducimos la distribución de páginas y dominios que compartan noticias falsas de manera reiterada y eliminamos su capacidad de publicar anuncios», explica Facebook en un comunicado.

Sin embargo, el politólogo y profesor en la Universidad Pontificia Comillas, Carlos Rico, es más excéptico. «El problema está muy enraizado en cómo somos y en nuestras emociones. Las medidas que se ponen son parches, se intenta poner puertas al campo».

Sesgo de confirmación

Las teorías conspirativas, las mentiras, las medias verdades, «siempre han existido», recalca Rico. «El mayor agente de las noticias falsas son las personas», añade. La campaña de Jair Bolsonaro se centró en la app de mensajería WhatsApp, ahí llegaban sus mensajes y las cadenas y los reenvíos hicieron el resto. «Si te pasa una noticia verosímil una persona conocida se le da mayor credibilidad».

Los psicólogos lo llaman «sesgo de confirmación» o «ver lo que queremos ver». «Rechazamos cada vez más hablar con gente contraria a nosotros». En la actualidad, la gente usa la redes sociales para informarse y «vivimos en nuestras burbujas y cada vez más polarizados».

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