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Cómo evitar que los niños se vuelvan adictos a 'Fortnite'

Imagen publicitaria de 'Fortnite'./EC
Imagen publicitaria de 'Fortnite'. / EC

El caso de una menor británica de 9 años en rehabilitación ha disparado todas las alarmas y se recogen firmas para que se prohíba este videojuego por sus efectos perjudiciales entre los más jóvenes

Iñaki Juez
IÑAKI JUEZ

Que tire la primera piedra el que, jugando a un videojuego, no se haya enganchado con él hasta el punto de pasarse una noche sin dormir. Lo normal para cualquier aficionado al ocio cibernético. Lo que ya no es tan corriente, ni saludable, es que la situación se repita cada dos por tres y que durante el día ya no se haga ninguna otra cosa más. Es lo que pasa últimamente con 'Fortnite', el nuevo juego de moda que, con sus 45 millones de usuarios, está causando más furor que el mismísimo 'Pokemon Go', que el año pasado sacó a todo el mundo a la calle a capturar en sus móviles a las imaginarias criaturas salidas de la factoría de Nintendo.

Hasta tal punto llegan los niveles de obsesión por esta original combinación jugable de estrategia y acción bélica que han empezado a saltar todas las alarmas por los efectos nocivos que está provocando en los menores. Como el caso de una niña británica de 9 años, actualmente en rehabilitación por pasarse más de 10 horas jugando a estas batallas virtuales hasta el punto de hacerse pis encima para no perder tiempo en ir al baño. Después de conocer esta noticia, no resulta nada extraño que muchos padres se pregunten si deben dejar a sus hijos divertirse con algo tan adictivo como este juego de Epic Games, una de las empresas dedicadas al ocio electrónico más veteranas y populares gracias al mítico juego de acción en primera persona 'Unreal'.

El planteamiento de 'Fortnite' no podía ser, aparentemente, más sencillo: sobrevivir a toda costa al resto de jugadores online que comienzan con nosotros la partida. El videojuego nos coloca en el centro de una batalla campal plagada de enemigos. Una auténtica pesadilla que nos exigirá, además de puntería, edificar nuestros propios refugios y trampas con todo tipo de elementos al más puro estilo de los juegos de estrategia.

Pero todo desde un punto de vista de dibujo animado con un toque de humor para que sea apto para todos los públicos, incluidos niños. De hecho, no hay ni rastro de sangre en las pantallas pese a la violencia de los enfrentamientos. Precisamente, ese es uno de los reclamos con los que se busca atraer la atención de los más jóvenes que caen en el anzuelo de su mecánica frenética y adictiva hasta el punto de no pensar en otra cosa más que en seguir jugando.

Famosos enganchados a 'Fortnite'

Por si fuera poco, se trata de un videojuego cuyo uso y disfrute se ha viralizado a través de las redes sociales. Y es que hay un montón de famosos que juegan a 'Fortnite', desde el mismísimo actor Will Smith, hasta youtubers de éxito como El Rubius, pasando por conocidos futbolistas como el futbolista del Atlético de Madrid Antoine Griezmann, que incluso llega a celebrar sus goles imitando los movimientos de los personajes del juego. Y no nos olvidemos de las partidas de jugadores profesionales, que son seguidas por millones de personas en 'YouTube'. Internet se ha convertido en una gigantesca valla publicitaria como pocas veces se ha visto al servicio de un mismo videojuego. En estos momentos, lo que 'mola' es jugar a 'Fortnite', aunque muchas personas terminen enganchadas a este nuevo divertimento. Algunas más de lo que debieran.

Como la niña británica, que se levantaba por las noches para jugar, lo que provocaba que se durmiera en clase. «Alguien debería actuar y prohibirlo antes de que se convierta en una epidemia», señalaba su madre al periódico británico The Mirror. Semanas antes, la plataforma online Change.org ya había iniciado un proceso de recogida de firmas con ese mismo objetivo por sus efectos nocivos en los más jóvenes. El consejero en adicciones Steve Pope, que está tratando a la citada menor, asegura que hay decenas de casos similares. «He trabajado en este campo durante las últimas tres décadas y nunca he visto algo así», aseguraba este experto al Sunday People.

Pese a la alarma desatada en torno a 'Fortnite', Cristina Isasi, psicóloga del Colegio de Psicología de Bizkaia y del centro Psimebi especializada en casos de adicción a los videojuegos, hace un llamamiento a la calma ya que, por fortuna, casos como el de la niña británica «no son comunes. Muchísimas personas juegan en todo el mundo a él y no sufren esos efectos». Es más, considera que este videojuego «no es para tanto. Hay más como éste. Lo que pasa es que está de moda, pero esta situación no suele durar mucho y al final pasan de ellos para divertirse con otros nuevos. Es algo cíclico», explica en declaraciones a EL CORREO.

Disponible en todos los formatos

También Isasi resta importancia a que se pueda jugar desde todas plataformas, tanto de consolas como de dispositivos móviles, lo que supone un incremento del nivel de adicción en sus usuarios. «Engancha lo mismo que otros también disponibles para móviles o tabletas como 'Clash of Clans'. La industria del videojuego lo que quiere es que estés todo el tiempo jugando», destaca. Por todo ello, Isasi cree que la solución no consiste en demonizar a ciertos videojuegos, si no en educar a los niños y adolescentes en el buen uso de la tecnología.

En primer lugar, la psicóloga ve fundamental que los padres se «pongan serios» y limiten el tiempo en el que sus hijos pueden estar con sus juegos favoritos. «Lo ideal es media hora al día, ya que ahora los chavales, con el cole y las extraescolares, tampoco tienen mucho más tiempo para eso». «Incluso se puede utilizar una alarma para que sepan cuando tienen que dejarlo. Si se hace así, con un poco de constancia, es una situación fácilmente reversible. Y todo ello es aplicable tanto a 'Fortnite' como al resto de videojuegos», asegura la psicóloga. Eso sí, advierte que no es bueno prohibírselos entre semana y dejarles que hagan lo que quieran los festivos porque «los excesos no son buenos».

Para Cristina Isasi, lo peligroso es que los pequeños dejen de hacer otras actividades físicas o salir por ahí para divertirse con los amigos para jugar. No digamos si se dedican a estar enganchados a la consola por la noche robando horas de sueño. En el caso de la niña de 9 años, apasionada del deporte, se negaba a seguir entrenando porque estaba demasiado cansada tras horas sin dormir jugando a escondidas. Tal era su nivel de obsesión que llegó a pegar a su padre cuando, en un intento de que dejara de jugar, le quitó la videoconsola.

Compras dentro del juego

Eso por no mencionar las 50 libras, 57 euros al cambio, que se había gastado al mes en compras integradas dentro del juego. Curiosamente, lo que se ha calculado que consumen de media los usuarios de 'Fortnite' en extras, algunos de ellos con una función exclusivamente decorativa, y que tantos beneficios económicos está dando a Epic Games. Una característica que parece propia de los pacientes aquejados de ludopatía.

No resulta extraño, por tanto, que la Organización Mundial de la Salud acaba de incluir el el uso abusivo de los videojuegos como un desorden de comportamiento en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Los expertos alertan incluso de que los niños con estos niveles de obsesión podrían desarrollar incluso enfermedades mentales debido a la sobresaturación de enfrentamientos armados en juegos como 'Fortnite'. Casi como si se trataran de veteranos de guerra.

En ese sentido, la psicóloga vizcaína considera que los menores saben perfectamente distinguir entre un videojuego y la vida real. Eso sí, siempre que se tenga claro que los juegos de disparos y de superviviencia no son aptos para menores de siete años. «Cada juego debe estar adaptado a la edad de los chavales. Por eso es importante que los padres jueguen con ellos para saber si sus contenidos son los más adecuados para ellos, así como sus reacciones y la ansiedad que les produce», explica. En el caso de les produzca demasiado estrés, lo mejor es pedirle que se divierta con otros juegos que les proporcione sentimientos más positivos. «Es cuestión de aplicar el sentido común», resume Isasi.

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