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«Me han dado cuatro miniinfartos»

El Fun&Serious brinda la primera jornada de emociones intensas a los jugadores

Jugadores y disfraces, en la primera jornada del Fun&Serious. /MAIKA SALGUERO
Jugadores y disfraces, en la primera jornada del Fun&Serious. / MAIKA SALGUERO
Carlos Benito
CARLOS BENITO

La verdad es que el BEC tiene cierto aire de videojuego. Con sus dimensiones de coloso arquitectónico, su apariencia inexpugnable y esa torre que permite vigilar media Bizkaia, podríamos trasladarlo a cualquiera de las geografías fabulosas que frecuentan los 'gamers': podría ser una fortaleza en un planeta remoto y hostil, o quizá un bastión atacado por zombis en un mundo postapocalíptico, o incluso una siniestra prisión con guardianes de tiro fácil. Incluso sin abandonar la realidad, desde este viernes se ha convertido en un edificio prodigioso que ejerce una extraña fuerza gravitatoria: los chavales bajan del metro en Ansio y echan a correr cada vez más rápido, dominados por la impaciencia y la anticipación de las maravillas que les esperan.

Son cosas del Fun&Serious, el festival de videojuegos organizado por EL CORREO, que continuará durante todo el fin de semana en el Pabellón 2 del complejo baracaldés. Si seguimos la carrera de los muchachos, lo más probable es que nos lleve a la zona de 'Fortnite', que ocupa el espacio central del recinto como un reflejo de la isla donde transcurre la acción. En cada partida toman parte cien jugadores, pero los que hacen cola no se aburren, porque en el universo de los videojuegos actuales también gusta mucho mirar. A menos, claro, que uno sea un pobre padre o una pobre madre en pleno tormento: «Mi relación con los videojuegos no existe. Hombre, jugué al 'SingStar', pero nada más. Mi hijo, en cambio, se pasaría el día sin comer, sin cenar, sin dormir. Siempre que lo llamas, está a punto de acabar una partida», suspira Catalina Larramendi, de Leioa. ¿Ya sabe de qué va 'Fortnite'? «Consiste en construir y destruir», resume. «¡Y matar!», puntualiza su hija pequeña, de 8 años.

Una conmoción sacude los 15.000 metros cuadrados del recinto. ¡Acaba de concluir la primera partida de 'Fortnite' del festival! Normalmente, los que se enfrentan en este juego están cada uno en su casa, pero aquí los tenemos al alcance de la mano: los últimos combatientes en pie han sido Sendoa Badiola, de 16 años y de Erandio, y Josu Villar, de 15 y de Bilbao. «¡Estaba temblando! He ido a asegurar, me he quedado quieto: yo cogía materiales, construía. Al final, quedaban otros dos, uno ha matado al otro y he ido a por el superviviente, que estaba tocado», resume Josu, el vencedor, con tono de futbolista victorioso pero humilde.

En la zona BBK eSports se juega al fútbol y al baloncesto sin despeinarse, incluso se disputan torneos sin sudar. Ekaitz Ibarguen y Markel Aguirre, de Zalla, acaban de apuntarse al de 'FIFA 19': «Empecé a jugar en el 97, con 7 años. Creo que aquí solo hay dos mayores que nosotros, pero un crío nos puede ganar», admite Markel. «Los chavales están todo el día: míralos, dándole al móvil en la cola. Y tú sales de trabajar y no tienes ganas de ponerte a jugar cinco horas», se resigna Ekaitz.

Colas, nervios y diversión, tres momentos del Fun&Serious. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

«Una vez vi una 'arcade'»

Por esa y por otras razones, los videojuegos trazan claras fronteras generacionales: el título que marcó tu juventud es un hito que evidencia tu lugar en la historia, eso que se suele llamar tu edad. Causa cierta sorpresa encontrarse a unos jóvenes echando una partida de 'Tetris' a dos jugadores en una maquinita de la Zona Retro. Son Jacobo, Adrián e Izai (riojanos de San Vicente, Briones y Haro), pero basta charlar un minuto con ellos para que llegue el mazazo del tiempo: «Yo llegué a ver un 'arcade' en un bar. Creo que era el 'Metal Slug 3' y me recuerdo jugando», evoca Adrián, como quien habla de un fonógrafo, un daguerrotipo o una rueca.

A algunos aficionados cuesta entrevistarlos, porque están absortos en aterrizar naves, masacrar enemigos o marcar el gol de su vida, pero también los pasillos del Fun&Serious andan sobrados de animación. Por ahí viene Aidan, de Bilbao, que lleva colgado al cuello un cartel naranja en el que anuncia que regala abrazos. ¿Por qué? «Porque sí, porque mola y porque es la moda». ¿Y cuántos ha dado de momento? Ahí mete baza uno de sus amigos: «Uno», informa. «No, son tres. El primero ha sido a un 'segurata'», admite Aidan, que reserva la parte trasera de su cartelito de cartón para conseguir mañana un autógrafo de gran calibre de Willyrex, el hombre de los 28 millones de suscriptores: «Lo veía con 8 años», aclara.

Por otro pasillo se acerca lo que parecen dos criaturas en plena metamorfosis: son las 'cosplayers' granadinas LauraNiko y Miyuki Kurame, invitadas de la Zona Manga, que de momento llevan solo parte de sus trajes. ¿Qué les está pareciendo el Fun&Serious? «Yo estudio videojuegos y estoy alucinando con lo que hay aquí. Hoy tenía clase y no podía ir, pero esto me vale. He estado jugando a 'Submersed' (finalista al mejor juego vasco) y, como tengo fobia a los tiburones, me han dado cuatro miniinfartos», se ríe Miyuki. Por la tarde, cuando se puso su armadura completa del terrible monstruo Odogaron, fue como si el BEC tuviese por fin un guardián a su medida.

 

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