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Análisis

Travis Strikes Again: sin héroes no hay paraíso

Travis Strikes Again: No More Heroes/Grasshopper Manufacture
Travis Strikes Again: No More Heroes / Grasshopper Manufacture

Goichi Suda tantea el mercado con un software modesto aunque derrochante de personalidad

José Carlos Castillo
JOSÉ CARLOS CASTILLO

Justo cuando la industria japonesa atravesaba sus horas más bajas, gigantes como Capcom, SEGA, Square Enix o Bandai Namco recuperan empuje en la escena internacional. Tras una década de intentos infructuosos, las editoras han tomado conciencia de su legado, retornando a las raíces de las franquicias que les auparon a lo más alto. Para muestra la esplendorosa acogida de 'Resident Evil 2' en versión remake; la pura esencia de 'Sonic Mania'; la satisfactoria conclusión de 'Kingdom Hearts' o la fidelísima adaptación de un anime con 'Dragon Ball FighterZ'.

Tales referencias prueban que los creadores nipones son más necesarios que nunca, dado su particular aproximación a la estética, la narrativa y las mecáncias del videojuego. Entre los indispuestos a pasar por el aro de las preferencias occidentales encontramos a Goichi Suda ('Suda 51' para los amigos), uno de los desarrolladores más excéntricos y a menudos incomprendidos de su generación. La mayor parte de su obra no ha salido de Japón: de las pocas excepciones (todas ellas consideradas de culto), tan sólo una IP ha conseguido el éxito comercial.

'No More Heroes' se convirtió en una de las mayores exclusivas (temporales) para los sensores por movimiento de Nintendo. Un beat'em up de mundo abierto e importantes dosis de hemoglobina, bajo una premisa harto polémica: el ascenso de Travis Touchdown en un ranking de asesinos profesionales. Hablamos de un software verdaderamente único, perpetuado tres años después con 'No More Heroes 2: Desperate Struggle' (2010, Wii). Aunque también supo ganarse el aplauso de crítica y usuarios, las ventas se atenuaron junto al futuro del personaje.

Desde entonces, Suda 51 ha pretendido culminar su trilogía. ¿Cómo convencer a las editoras de que 'No More Heroes 3' tiene viabilidad comercial? Con un globo sonda de presupuesto contenido: 'Travis Strikes Again: No More Heroes' para Nintendo Switch.

Habréis intuido que Strikes Again es un producto de nicho y, como tal, tan sólo congratulará a los incondicionales del autor. Tal es el número de guiños, tanto a los capítulos anteriores como a otras producciones de Suda, quien opta nuevamente por un guión disparatado. Tras encontrarse con su pasado, en pleno retiro espiritual, Travis debe cacharrear con una misteriosa consola de videojuegos. 'Death Drive' sumerge al jugador de forma literal, siendo nuestro cometido completar los seis títulos que componen su exiguo catálogo. Detrás anda la CIA con un plan siniestro... y hasta aquí podemos leer.

El caso es que los desarrolladores de la plataforma plagaron cada código de bugs, en un intento por frustrar el objetivo de la agencia estadounidense. Esto justifica oleadas constantes de enemigos, a los que hacer frente con la katana láser del protagonista. También como antaño, deberemos recargarla cada pocos mandobles, quedando a merced de los envites rivales. En contraprestación, Grasshopper ha implementado un sistema de experiencia (mejoras de daño y vitalidad) y numerosas habilidades complementarias (a utilizarse de cuando en cuando). En honor a la verdad, no impiden que el sistema de combate se antoje monótono a las pocas horas, máxime considerando la reiteración de escenarios y modelados.

Nos encontramos así con un hack 'n' slash entre la perspectiva isométrica y el avance lateral, salpicado de rompecabezas simples (basados en la rotación de plataformas). Para evitar que reine la monotonía durante las siete horas que conlleva la primera vuelta, cada 'cartucho' de Death Drive incorpora alguna peculiaridad a modo de minijuego. Por ejemplo, alcanzar la meta de un laberinto urbano girando cada manzana como si fuera una pieza de 'Tetris'; participar en una carrera de motocicletas futuristas, cambiando de marcha en el momento justo para conseguir impulso; completar fases de plataformas, cual rosquillas en las que rebotar... Suda también aprovecha para homenajear a 'Shadows of the Damned', su colaboración con Shinji Mikami (creador de la serie Resident Evil) y Akira Yamaoka (compositor de Silent Hill). Recurre así a la ambientación y personajes de aquel título, lanzado en 2011 bajo el paraguas de Electronic Arts.

El argumento en sí discurre entre cada uno de estos fragmentos, como novela gráfica. Al más puro estilo 'codec', Travis y su gata parlante recorren el mundo en busca de los mentados cartuchos, protagonizando estampas de lo más surrealista. Llegará un punto en que dejaremos de atar cabos por resultar imposible, aceptando la 'locura por la locura' a que acostumbra el genio nipón.

Los combates contra jefes finales, seña de identidad de la franquicia, tampoco convencen en esta ocasión. Resultan mayormente anodinos, bien por su manidas rutinas, bien por una inteligencia artificial que flaquea en el cómputo general. Jugar en el nivel de dificultad estándar equivale a un paseo, que tal vez agradezcan quienes ansíen todos los coleccionables del juego. Hay personajes ocultos; cuencos de ramen e insignias esparcidas por los escenarios; hasta una tienda de camisetas referidas a los últimos éxitos del videojuego independiente (inclusive un tributo a 'Hotline Miami' en el propio gameplay).

Significativo, por último, que Touchdown rompa la cuarta pared para excusarse en la falta de presupuesto. Algo palpable en un apartado técnico muy limitado y especialmente incómodo en modo portátil, dada la diminuta escala de los personajes. La sensación de déjà vu que comentábamos también aplica a las texturas, sin que el empleo del motor Unreal Engine arroje beneficios evidentes. Más satisfactoria es la banda sonora, salpicada de temas electrónicos que casan a la perfección con un ritmo de juego frenético.

Nuestra valoración

Travis Strikes Again: No More Heroes es un aperitivo 'fan service' de cara a la tercera entrega propiamente dicha (supeditada a que las ventas respondan).

Los incondicionales de la franquicia sabrán perdonar un gameplay monótono por las limitaciones técnicas y de mecánicas, que el formarto 'colección de minijuegos' no consigue salvar.

Con todo, la peculiar narrativa de Suda 51, los continuos guiños y lo carismático del protagonista logran que alcancemos los títulos de crédito.

 

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