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Análisis

This is the Police 2: jugando con la ley

This is the Police/Weappy Studio
This is the Police / Weappy Studio

Weappy Studio insiste en su simulador de gestión policial

JORGE GARMENDIA

Hace tan solo dos años, una compañía bielorrusa de reciente creación, Weappy Studio, presentó un novedoso simulador de gestión policial que vería la luz primero en PC para encontrar un hueco en PlayStation 4, Xbox One y Switch posteriormente. En el juego, que finalmente se llamó «This Is The Police», asumíamos la responsabilidad de administrar el departamento de policía municipal de «Freeburg», en lugar de dirigir una ciudad, un parque de atracciones o un hospital, como es más común en los juegos del mismo género. Los creadores de este curioso producto no se limitaron a innovar en la elección del tema principal del juego, sino que el título también arriesgaba con una historia de Police-Noir. Sin embargo, lo que a priori se planteaba como una idea prometedora y con gran potencial no logró convencer al gran público debido a una jugabilidad repetitiva y un contexto poco exprimido.

A pesar de no alcanzar el éxito esperado, esta peculiar novela visual logró cosechar un número de seguidores suficiente como para que THQ Nordic decidiera continuar con la franquicia. Así, el pasado mes de enero era anunciado This is the Police 2, que se presenta como una secuela directa del título original. Es por ello que aunque no es imprescindible haber jugado al primer episodio sí es muy recomendable, ya que las referencias a los personajes y acontecimientos sucedidos anteriormente son demasiado numerosas.

This Is the Police 2 acontece en el pequeño pueblo rural de Sharpwood, que además de padecer los sucesos delictivos habituales se ve amenazado por los «Corbatas», un grupo de narcotraficantes que socavan la seguridad y el orden y a los cuales deberá hacer frente Lilly Reed, una mujer joven e inexperta nombrada recientemente Sheriff de la ciudad. En medio de este caos es arrestado Warren Nash, un anciano borracho que los contrabandistas habrían utilizado para ocultar en su casa y sin su conocimiento una gran cantidad de drogas.

En la cárcel, el viejo revela su verdadera identidad a Lily, resultando ser en realidad Jack Boyd, ex jefe de policía de Freeburg y protagonista del primer episodio. Como prueba de su inocencia, Jack promete ayudar a una Lily débil y poco respetada por sus compañeros, a cambio de que esta mantenga oculta su verdadera identidad. A partir de aquí comienza nuestra aventura a los mandos del departamento de policía de Sharpwood, una ciudad pequeña y aparentemente tranquila que oculta oscuros secretos en sus calles.

El argumento, que busca la emotividad y se aleja de los estereotipos, mantiene el tipo ante una puesta en escena con tantas aspiraciones. Con el objetivo de atrapar al jugador y mantener el ritmo narrativo, el juego divide los hechos en días sucesivos para ir descubriendo poco a poco los aspectos de la trama. Los diálogos, en general, están bien y en ocasiones incluyen la posibilidad de elegir la respuesta de uno u otro personaje. De igual manera tanto las misiones principales como las acciones incidentales están adecuadamente escritas y son coherentes con el contexto. A pesar de ello, el impacto nulo de nuestras decisiones, la prescindible participación de algunos personajes y el humor forzado en demasiadas escenas desmerecen un trabajo de guion más que aceptable.

El diseño artístico de This Is The Police 2, original y característico, no dista mucho de lo que pudimos experimentar en la primera entrega. Las narraciones principales de la historia se presentan en forma de tira cómica, a veces animada, y acompañadas de voces y música, con un aspecto minimalista bonito y bien dibujado. Por otra parte, donde pasamos la mayor parte del tiempo es en la interfaz, un mapa de la ciudad desde el que organizar todas nuestras acciones. En esta pantalla las diferencias con lo visto en la anterior entrega son notables, percibiéndose un mayor detalle en la creación de cada una de las secciones que la componen.

La banda sonora fue uno de los aspectos más brillantes del episodio anterior y continúa siéndolo en esta secuela, pero no por tratarse de una exquisita composición de pistas sino por recoger una mezcla de estilos, desde el jazz a la electrónica, que mantiene el ritmo y se adecúa a cada giro de los acontecimientos.

En cuanto al sistema de juego, este se estructura a partir del mapa principal en el que van apareciendo las llamadas de emergencia que debemos atender: un robo, un intento de estafa, una pelea en un bar, etc. Como líderes del departamento de policía y para solucionar estas situaciones que ponen en riesgo la estabilidad de Sharpwood, que son de lo más variopintas e incluso a veces surrealistas, contamos con una plantilla de agentes.

Cada oficial cuenta con sus propias características medidas a través de seis habilidades diferentes: fuerza, inteligencia, velocidad, sigilo, disparo y negociación. Valores que se pueden ir mejorando a medida que los patrulleros tienen éxito en sus misiones. Además, estos cuentan con una barra de «estamina» que se va gastando a medida que actúan. Así, si el cansancio se acumula en un miembro del escuadrón probablemente acabe siendo ineficiente en el próximo trabajo.

Gestionar a los agentes se vuelve un desafío interesante: cada oficial tiene sus propios quehaceres, problemas personales o incluso disputas con sus compañeros, algo que hay que tener en cuenta a la hora de seleccionarlos y combinarlos para enfrentar una emergencia. Al mismo tiempo cada uno cuenta con un rango numérico de profesionalidad que va creciendo, lo que evalúa la dificultad de la aventura, ya que para las misiones más difíciles necesitaremos mayor profesionalidad y si no alcanzamos el valor requerido no podremos afrontarlas.

Por otra parte, el juego nos hará tomar un rol protagonista en las actuaciones más peligrosas. Esto es, deberemos afrontar ciertas misiones a través de una campaña táctica basada en un sistema de combate por turnos y movimientos sobre una cuadrícula. Una novedad en la que la combinación de las habilidades de cada personaje también es un pilar fundamental, haciendo que cada misión sea un desafío único. Y es que deberemos planificar de antemano la estrategia a emplear, ya sea por ejemplo entrar a tiros para rescatar a los rehenes, o dar un rodeo y pillar a los asaltantes por sorpresa para desarmarlos y arrestarlos.

Por si fuera poco, en la interfaz también nos surgirán otra serie de acontecimientos como escenas del crimen en las cuales dedicar a nuestros agentes a la investigación y los interrogatorios; o llamadas de ciertos ciudadanos que nos ofrecen recompensas a cambio de ayudas «desinteresadas»...

Nuestra valoración

This Is The Police 2 es una obra continuista que conserva el núcleo jugable implantado por su predecesor e incorpora algunas mecánicas que hacen más grande y completa la experiencia que conocimos. Si bien es cierto que esta estructura vitaminada aúna mecánicas sencillas en lo individual para lograr un sistema bastante complejo e interesante, pronto se vuelve repetitiva. Algo que podría pasarse por alto si Weappy Studio hubiera logrado extraer todo el potencial narrativo a la idea principal, en vez de crear una historia lineal y poco desarrollada.

A pesar de todo, This Is The Police 2 es un paso sólido y avanzado de lo que fue la primera entrega y responde adecuadamente a las críticas recibidas para mejorar en ciertos aspectos. El juego brinda ahora una experiencia más completa y entretenida para el público en general pero se queda a medias, como un proyecto desaprovechado que podría haberse resuelto como un producto espectacular.

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