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Análisis

Monster Hunter World - Iceborne: algo más que una expansión

Monster Hunter World: Iceborn /
Monster Hunter World: Iceborn

El original es ya el videojuego más vendido en la historia de Capcom

MARC FERNÁNDEZ

Monster Hunter es el ejemplo perfecto de cómo un juego de estructura procedimental puede funcionar si sus bases se plantean de la manera adecuada. Desde siempre ha sido una franquicia de éxito que tiene su sustento en un nicho de jugadores muy completo. ¿Su principal virtud? Que tiene un carácter muy propio y su premisa es incomparable a nada que haya en el mercado actualmente.

La dinámica de Monster Hunter ha sido siempre alejarse de la narrativa tradicional del 'viaje del héroe', tan arquetípica del género, para centrarse en la propia esencia jugable. De hecho, tira del recurso del protagonista mudo para no caer en morralla argumental innecesaria, y se cuenta lo justo para mantener al jugador en el cauce adecuado. La obra despunta al tener una magnífica ambientación y un trabajado lore que sus fieles seguidores han sabido apreciar; los monstruos no son solo IAs encriptadas puestas de manera arbitraria para que el jugador las despedace a base de espadas gigantescas; cuentan un diseño estético muy característico y patrones de comportamiento que analizar para poder salir airosos. Para vencer a la bestia, primero hay que conocerla.

Con Monster Hunter World, la saga ha alcanzado su culmen de calidad en todos los aspectos posibles. Hablamos de un juego que conserva todo lo que ha hecho grande a la serie, bien pulido y accesible para los primerizos. En esta casa lo analizamos en su momento, proclamándolo como uno de los títulos más destacados de 2018.

Estos días el juego recibe su primera expansión: Iceborne, que viene siendo una abrumadora cantidad de nuevo contenido para alargar las horas de juego hasta incluso duplicar el tiempo de la partida original, si es que eso era posible. Una nueva región, mucho más grande que todas las que hemos visitado hasta ahora en la franquicia; una ingente cantidad de bestias; y nuevas herramientas y opciones que enriquecen aún más la caza. Su mejor atractivo es que cuenta con todo el contenido base del juego original, además del nuevo modo de dificultad 'Rango Maestro'.

La expansión empieza justo al superar la campaña original, alcanzando el nivel 16 de cazador, y su contexto narrativo es una continuidad lógica de la trama principal; las bestias migran sin razón aparente y nuestra función como exploradores es investigar la causa. Será el motivo por el cual adentrarnos en la gélida región de 'Arroyo de Escarcha', un páramo helado en el que las bajas temperaturas y la tierra cubierta de nieve serán el impedimento principal de nuestro personaje.

Esto, evidentemente, tendrá sus consecuencias jugables; el frío hará que la barra de resistencia descienda rápidamente, y para combatirlo, tendremos que recurrir a bebidas calientes y aguas termales que encontraremos por la zona. Por otro lado, la nieve de por medio servirá para entorpecer nuestros movimientos de manera significativa; al principio será frustrante, dependiendo de nuestra habilidad el adaptarnos a las nuevas condiciones de juego. A fin de cuentas, todo un reto que agradecerán quienes demandaban un mayor nivel de exigencia.

Una de las incorporaciones estrella es la del gancho, con el que cambiará nuestra forma de afrontar la cacería. Podremos subir al lomo de las bestias y atacarles de manera repetida hasta agotar nuestra resistencia, provocando noqueos e incluso derribando al sujeto. Si lo utilizamos bien, podremos engancharnos a ellos cuando estén huyendo de la zona y que las persecuciones no se hagan tan pesadas. Hacerlo no resultará tarea sencilla: los monstruos ofrecerán resistencia y más de una vez elevarán a nuestro personaje por los aires. En definitiva, se trata de una herramienta divertida con la que experimentar y a la que sacar jugo.

Otro de los añadidos más destacables es que han retocado las armas, añadiendo un mayor número de combos y técnicas a las que tendremos que ir adaptándonos progresivamente para salir bien parados en la caza. Algunas de estas técnicas debutan en esta entrega, aunque son recuperadas de anteriores juegos de la saga (una agradable sorpresa para los fans de toda la vida).

Pero el motivo principal por el que todos los jugadores de Monster Hunter deberían entrar en 'Iceborne' son las criaturas, como era de esperar; más grandes y temibles que nunca, con divertidas mecánicas que supondrán todo un reto hasta para el jugador más avispado a los mandos. Desde el primero de los monstruos hasta el último son a cada cual más espectaculares; el 'Beotodus', por ejemplo, es el primero que nos encontramos una vez adentrados en el territorio de la expansión. Con él ya notaremos un incremento notable en la dificultad, tratándose de un 'Wyvern' que surca a través de la nieve y al que cuesta ver venir. Derrotarlo tanto a él como al resto del elenco disponible es todo una gozada.

Nuestra valoración

Iceborne es más y mejor de lo que ya habíamos visto en World, por lo que se antoja una compra más que recomendada para aquellos que disfrutaron del contenido original.

A los novicios, os sirve para adentraros sin miedo en el mundo de Monster Hunter. Quizás pueda abrumar la inmensa cantidad de contenido con el que nos encontramos de sopetón, y la compleja interfaz no resulta de mucha ayuda para amedrentar la elevada curva de dificultad inicial. Con todo, ganada soltura a los mandos, tanto el aprendizaje personal como el avance en la trama van de la mano y son muy satisfactorios.

Si te gustan los RPG 'hardcore', a los que echar horas y horas, lánzate a por él sin dudarlo.