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Análisis

Kill La Kill - IF: fighting game a golpe de anime

Kill La Kill - IF /
Kill La Kill - IF

Ark System Works firma otro imprescindible del género

MARC FERNÁNDEZ

Dentro del panorama actual del género de lucha se está viviendo un fenómeno de especialización. Tanto las nuevas IPs como las franquicias de toda la vida saben que en el ámbito del competitivo es donde pueden salir mejor beneficiados. Durante los últimos años, este tipo de juegos, en su amplia variedad de modalidades, han experimentado una satisfactoria evolución y mejora en cuanto a mecánicas de juego se refiere. Los 'fighting games' son cada vez más profundos y complejos, a la vez que accesibles para proporcionar herramientas a los más novicios en el campo.

Sin embargo, y debido a esas mismas razones, desde hace un tiempo viene siendo habitual la notoria escasez de contenido global en el juego; o apartados monojugador bastante dejados. Cosa que en ciertos casos acaba pasando factura, como bien ha ocurrido con la última iteración de la archiconocida saga Marvel vs Capcom. Evidentemente hay excepciones: títulos que son redondos en prácticamente todos sus apartados y que se conforman como los mejores del género bajo mi humilde opinión; me es inevitable pensar en los últimos juegos de Netherrealm mientras escribo estas líneas, especialmente en el último Mortal Kombat.

A lo largo de esta generación, Ark System Works se ha consolidado como una de las compañías más sólidas en cuanto al género de la lucha se refiere, habiéndose popularizado gracias al más que exitoso Dragon Ball FighterZ. Cada título que lanza al mercado asegura calidad por los poros, y eso les permite en ocasiones arriesgar y llevar sus títulos de nicho más allá de las fronteras de Oriente. Tanto por el homenaje a Goku y compañía como por el título que hoy toca comentar, nos quedan claras estas dos cuestiones: que son la mejor compañía haciendo 'anime fighting games' con diferencia, y además los reyes del 'fanservice'.

Kill la Kill If es un videojuego inusual y complicado de comprender, un caso como pocos. Por una parte, sorprende y emociona al ver que fácilmente se posiciona como el brawler más complejo y trabajado a nivel de mecánicas de combate y jugabilidad, situándose por delante de otras joyas del género como la saga de Naruto: Ninja Storm o los Budokai Tenkaichi de la era de PlayStation 2; y ya ni hablar de otras obras basadas en el anime como los videojuegos de Boku no Hero, o el decepcionante Jump Force, que no supo estar a la altura de sus expectativas.

Pero por otro lado decepciona al ver que es probablemente el título con menos contenido de juego que haya visto en años, sin exagerar. Kill la Kill If está conformado por un total de 3 modos de juego, en los que se incluye un modo historia, un versus y el laboratorio de prácticas; además de una galería con contenido que desbloquear. Todo esto se antoja insuficiente teniendo en cuenta que el modo historia tiene una duración aproximada de dos horas, modos secretos incluidos. Completar la campaña será obligatorio para ir desbloqueando el resto de las modalidades versus (tanto online como offline), además de alguún que otro modo sorpresa, que no pasa de ser anecdótico.

Lo que más me ha costado asumir es que el plantel de personajes está compuesto únicamente por 8 luchadores, 6 disponibles desde un inicio y otros 2 a desbloquear en la historia; sin contar los incluidos vía DLC que están por llegar. Sí que es cierto que el diseño de cada luchador es único e incomparable al de los demás: disponen de numerosas herramientas e incluso de mecánicas propias con las que poder experimentar hasta la saciedad.

Por poner varios ejemplos, Ryuko Matoi es pura potencia cuerpo a cuerpo y dispone de combos bastante largos y dolorosos; Houka es capaz de volverse invisible y variar sus mecánicas después de utilizar un especial; Nonon es un personaje de puro zoneo y poderosos proyectiles, por lo que acercarnos a ella será tarea costosa; y Satsuki, por otro lado, es la combatiente más equilibrada de todo el plantel al tener herramientas para todo, pero no sobresalir en nada. A diferencia de otros brawlers del estilo, este requerirá de muchas horas de práctica y combates para sacarle todo el jugo a cada personaje. Sin duda, tanta diversidad entre su plantel es lo que hace a Kill la Kill realmente especial entre los suyos.

El combate es el pilar fundamental del juego; siendo tremendamente rápido, ágil e intuitivo, hacernos con el control del personaje y conocer las mecánicas básicas será solo cuestión de segundos; es entonces cuando la diversión está asegurada. El funcionamiento es similar al resto de sus congéneres, en cuanto a los comandos simples, tenemos un botón para los ataques físicos y otro para proyectiles. Según qué tipo de personaje seamos veremos combos potenciados usando uno u otro.

Después tenemos la guardia clásica, que puede convertirse en esquiva rápida si la combinamos con uno de los botones de dirección; el botón de salto, que puede servir también para realizar embestidas aéreas o a ras del suelo, y por último, un ataque con un inicio algo más lento que el resto de los golpes, que sirve para romper la guardia del enemigo y dará mucho juego a los combates. Desde luego es un juego enfocado a la ofensiva total. Los jugadores tortuga tendrán pocas posibilidades ante las múltiples opciones de ataque que tendremos a nuestra disposición.

Justo debajo de la barra de vida, tendremos una barra de energía que iremos gastando para lanzar ataques especiales. Habrá un total de 3 para cada personaje: uno de corto alcance, otro de largo alcance y el último que servirá para romper la guardia enemiga. Además, apretando dos gatillos tenemos a disposición un 'combo breaker', muy al estilo de lo visto en juegos como Mortal Kombat o FighterZ, que dispone de varias funcionalidades: además de romper el combo enemigo en proceso como método defensivo infalible, podremos entrar en una animación con un piedra, papel, tijera, que recuerda bastante a lo visto en la saga Injustice (solo que con un total de 3 enfrentamientos). Si salimos vencedores, obtendremos un power up para el resto del combate, que variará según el botón apretado. Cuantas más rondas ganemos, más poderoso se tornará nuestro luchador. Una mecánica 50% que motivará a los menos duchos a conseguir algo de ventaja frente a los oponentes más temibles.

Hay que tener en cuenta que el juego ofrece multitud de combinaciones a realizar entre los ataques anteriormente comentados; queda en nosotros el saber qué y cuándo utilizar cada una de las herramientas, y aprovechar ciertas ventajas que nos otorga el entorno. Por ejemplo, estampar a nuestro enemigo contra la pared nos da la posibilidad de alargar el combo hasta restarle cantidades de vida abismales. Evidentemente, opciones como la del combo breaker evitan que pueda matarse a un personaje tan fácilmente con algún combo que baje la mayor parte de la barra, por lo que de entrada parece estar equilibrado en ese sentido.

Otro de los aspectos que llama la atención es su singular apartado gráfico, adaptado del anime producido por Trigger. Encantará a los fans y no dejará indiferentes a quienes no hayan visto la serie animada, la cual recomiendo encarecidamente si gusta la propuesta de 'If'. Los diseños de los personajes están maravillosamente trabajados, y hay animaciones que son sorprendentes y se adaptan perfectamente a la naturaleza del luchador. Si es cierto que los escenarios se antojan algo sosos, pero en este género parece realmente difícil revolucionar esta cuestión, así que no hay que tenerlo muy en cuenta.

Nuestra valoración

Estaríamos ante uno de los fanservice o anime games mejor creados hasta la fecha si no fuese por lo problemas inicialmente comentados. Aún así, el salto cualitativo (en cuanto a mecánicas) respecto a otros exponentes del género es digno de alabanza.

Si eres un amante de la mujer de las cuchillas tijera, el repaso a la historia del modo campaña y su más que excelente combate son motivos suficientes para que te hagas con él.