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Análisis

Fallout 76: supervivencia en grado sumo

Fallout 76/Bethesda
Fallout 76 / Bethesda

Bethesda tropieza con este spin-off multijugador

MARC FERNÁNDEZ

Suele ser frecuente en la industria de los videojuegos que cuando una desarrolladora de renombre, como es el caso de Bethesda, se atreve a darle un nuevo enfoque a la franquicia estrella de turno las cosas no suelen salir del todo bien en sus inicios. Y más aún cuando se adentran en títulos que requieren de una consistente infraestructura multijugador. Siendo más específicos, no hay muchos juegos puramente online que rindan como deberían durante su primera semana post lanzamiento, espacio en el que prima la habilidad de la compañía en solucionar todos los imprevistos en el menor tiempo posible para evitar el bajón de jugadores y ofrecer un producto digno de su compra.

Bethesda es una de esas desarrolladoras que rompen moldes en cuanto a su relación con su público habitual. De alguna manera consigue encandilarnos con los mundos de sus dos sagas estrella (The Elder Scrolls y Fallout), aún con sus exageradas carencias gráficas y fallas técnicas. Skyrim nos encantó, y teniendo en cuenta que durante sus primeros meses de vida el título era prácticamente injugable. Algo parecido ocurrió con las primeras andanzas de la franquicia en el terreno multijugador. En sus inicios, The Elder Scrolls: Online era un juego con poco atractivo tanto para el público habitual de los MMO como para los acérrimos de la franquicia. Sin embargo, gracias al buen hacer de sus creadores, poco a poco se ha ido ganando un merecido puesto de categoría dentro del género.

Es que si en algo es experta la compañía estadounidense es en crear inmensas parcelas jugables en las que poder perdernos y marcar nuestro propio ritmo en la historia; se les quiere por ello. Sin embargo, crear mundos de tales magnitudes requiere de una serie de recursos y tiempo de desarrollo que no muchas desarrolladoras pueden permitirse, y a veces se complican las cosas y no sale todo como querríamos desde un principio. Suele ser un indicativo de que las cosas no van bien cuando la nueva entrega de una consagrada franquicia sale al mercado de tapadillo, sin una flagrante campaña de publicidad y decenas de tráileres previos al lanzamiento. Pero sobre todo cuando rebaja su precio un 50% en tiendas, por mucho contexto de Black Friday con el que quieras justificarte.

Spin-off multiplayer

Fallout 76 es la entrega spin-off de la famosa franquicia RPG Fallout que se construye bajo la siguiente premisa: coger la estructura de los Fallout 3 / New Vegas y añadirle un componente multijugador obligatorio, con la estructura de misiones característica de un MMO. Con Appalachia (Virginia occidental) ahora como ambientación, nos erguimos como los pioneros tras el apocalipsis nuclear, con la importante misión de volver a conquistar la Tierra y paliar la problemática de la radiación que ha consumido a la fauna y a gran parte de la población superviviente, todo ello junto al resto de jugadores. El ser la primera andanza humana preparada para sobrevivir de manera efectiva en la Tierra es la perfecta excusa para que no exista ningún otro NPC humano en lo que nos espera de aventura, más allá del recuerdo y la sombra de otros que anduvieron en el pasado, encargados de contarnos la historia y mandarnos las misiones, normalmente en forma de holocintas, una especie de casettes con grabaciones preparadas para la siguiente oleada de colonos. La historia principal consiste en seguir un reguero de pistas e información de un pasado equívoco para asegurarnos de que la humanidad no vuelve a cometer los mismos errores.

Aunque quizás, esta nueva forma de narrarnos la historia hace que perdamos uno de los elementos más atractivos de la franquicia que potencian la inmersión: se acabó el contemplar esas sociedades post-nucleares que se desarrollan a medida que avanzamos en la trama y tomamos decisiones pertinentes. Esto, que tanto gustaba al jugador afín al sanbox rolero, se ve sacrificado en pos de ofrecer una experiencia emergente «forzada» por el multijugador. Pero, aunque a priori es requerida la conexión a internet permanente para poder disfrutar del título, la construcción simplista de las misiones principales y secundarias permite el avance en solitario de la historia (a excepción de los eventos opcionales PvE), imagino que para no ahuyentar de buenas a primeras a los jugadores tradicionales de sus franquicias que tiendan al estilo de «lobo solitario».

Aunque en cierta manera el juego recompensa a los grupos que cooperan, de entrada, haciendo un tanto menos farragosa la cumplimentación de las misiones, que en su mayor parte se reducen al ir de un punto A al B, a recoger X material o la siguiente instrucción. Su procedimentalismo monótono causa un gran sopor, y más aún cuando la historia del juego está tan mal contada. Da la sensación de que se trata de un juego sin alma, carente de personalidad.

El spin-off adapta el modo tradicional de la franquicia de misiones en un mapa abierto y a este le añade una serie de eventos espontáneos PvE que se activan una vez nos adentramos en esa zona de la región y se encuentran disponibles para cualquier jugador que quiera unirse, algo similar a lo que vemos en los MMORPG más modernos del estilo Guild Wars 2. Aunque no poseen el mismo nivel de enjundia y se terminan volviendo repetitivos, nos sirven del buen loot y recompensas para mantenernos enteros. Estos eventos van en aumento según vamos descubriendo nuevas zonas del mapa y son una buena oportunidad para reclutar jugadores o comerciar con ellos.

Gesta de supervivencia

Fallout 76 combina una serie de mecánicas que potencian el aspecto 'supervivencia' de la saga. El juego nos obliga a estar en búsqueda constante por recursos primarios y secundarios para preservar la supervivencia individual y aprender a buscarnos las habichuelas por la West Virginia distópica. Una de las novedades que fomentan esto son los indicadores en el HUD de comida y agua, que irán descendiendo a velocidad vertiginosa según pasan los minutos dentro del juego y de no actuar en momentos de escasez habrá consecuencias para la resistencia del personaje. Estas características, junto con las ya permanentes de la saga, como el medidor de radiación absorbida, impulsan un aspecto del juego que se ha ido gestando durante las anteriores entregas y ha encontrado en Fallout 76 su colofón definitivo.

Ahora la supervivencia es un tema serio al cual dedicar horas de juego, no solo a la hora de encontrar comida, agua y armas, sino que tendremos que aprender a tratar un sinfín de materiales para no limitarnos al consumo y adentrarnos en la producción. Aquí partimos del «dale un pez a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá siempre». En Fallout 76 se ha adaptado el sistema de construcción de Fallout 4 para potenciar nuestra capacidad de supervivencia, y nos serviremos de las mesas de trabajo para la creación, mejora y cuidado de equipamiento, víveres y medicamentos. Un aspecto del juego que recuerda bastante a las profesiones de los MMO, y que se torna un elemento más para tener en cuenta a la hora de construir nuestro personaje. Con el sistema C.A.M.P. el juego nos dará la opción de construir nuestra base de operaciones portátil, administrando nuestros recursos para ir construyendo un fortín que contenga las herramientas necesarias con las que producir bienes de consumo de primera necesidad y armarlo para protegerlo de posibles amenazas, es decir, otros jugadores.

El mero hecho de ir cumplimentando misiones e ir desguazando todo lo que nuestra capacidad de carga pueda soportar, ya nos provee de los materiales suficientes para sobrevivir. Pero al jugador se le permite ser ávaro por naturaleza y atormentar al resto de jugadores, realizando emboscadas y asaltos a sus C.A.M.P.S. y terrenos reclamados en el mapa. Eso sí, hasta el nivel 5 no podremos participar en combates contra otros jugadores, y si lo hacemos de manera indiscriminada se alertará a otros jugadores de nuestras tendencias agresivas. Quizás el problema que tiene el PvP es que se antoja torpe de inicio. Se «solicita» pelear contra otro jugador disparándole de buenas a primeras, y hasta que no devuelve el tiro no se inicia la batalla. Sin embargo, aunque no acepte, irá perdiendo vida en mucha menor medida, por lo que siempre existe la oportunidad de prepararse como es debido antes de responder al disparo. Quizás la inclusión de unas arenas o que el PvP sea completamente abierto habría mejorado lo orgánico de los enfrentamientos.

S.P.E.C.I.A.L.

Nuestro personaje mantiene el sistema de progresión S.P.E.C.I.A.L. de sus anteriores entregas: por cada nivel alcanzado podremos sumar un punto a una de las 7 características pasivas que nos ofrece el juego. Además, disponemos de un sistema de perks basado en cartas bastante interesante. Según los puntos que tengamos asignados a cada característica, podremos aplicarnos una carta que esté relacionada con ese stat en concreto, pudiéndolas combinar en caso de que las tengamos repetidas para potenciar los efectos beneficiosos. Por ejemplo, si nos subimos niveles de Strength (fuerza), podemos equiparnos una carta que reduzca un 30% el peso de nuestros medicamentos. Si por algún casual tenemos una gemela, las combinamos mejorando su porcentaje a un 60%.

Podemos encontrar multitud de efectos beneficiosos como ganar resistencia frente a la radiación que provocan ciertos alimentos, o mejorar el sistema automático de apuntado V.A.T.S. En general, la progresión del personaje se vuelve satisfactoria, pero al beneficiarte únicamente de mejoras «pasivas» el ascenso se torna bastante plano cuando vemos que el sistema de cartas no da para mucho más, y nuestras posibilidades en el combate se limitan únicamente al potencial de nuestro equipo.

El mero hecho de que el sistema de auto-apuntado V.A.T.S. se vea recortado para convertirlo en un beneficio más que ir mejorando en base a las cartas ya simplifica en exceso el gunplay del juego. Los combates son, por lo general, bastante sosos, tanto en el rudimentario cuerpo a cuerpo como en el manejo de armas de fuego. Y aunque el sistema de apuntado y calibración de armas se encuentra por encima del horripilante Aim de Fallout 3, queda muy lejos de las dosis de acción que ofrecía Fallout 4. No existe una alternativa sólida que plantee un sistema de combate consistente; se han limitado a simplificar sin más lo que ya conocíamos.

Despropósito técnico

No os voy a engañar, Fallout 76 presenta cosas muy interesantes a nivel conceptual, pero fracasa a la hora de poner sus ideas en la práctica, y su simpleza técnica es universal en todos los aspectos del juego. No solo que haga cosas puntualmente mal, o tenga ciertos bugs que son carne de corrección para parches, es que el planteamiento base sobre el que se sustenta el juego tiene una serie de carencias impropias de su categoría como triple A, y más de la compañía de la que viene. A nivel técnico es un auténtico despropósito, hoy en día y tras un parche de 70 Gigas de peso sobre los 50 Gb de base, el juego sigue siendo injugable. Congelaciones de tanto en cuando, bajadas desproporcionadas de frames en prácticamente todos los combates numerosos, caídas del servidor, problemas a la hora de conectar con amigos, incomodidades e incoherencias a la hora de compartir las misiones como líder de grupo... hasta he sufrido extrañas bajadas de resolución, ¡jugando en consola!, y un sinfín de contratiempos más.

Gráficamente está un peldaño por debajo de lo visto en esta generación. Su motor, remozado de los juegos anteriores, nunca había sido pensado para mover un multiplayer, por lo que ahora sufre las consecuencias de un online forzado y le pasa factura. Sin haber terminado de pulir los fallos de los juegos anteriores, Fallout 76 acumula el mayor número de problemáticas de toda la saga.

Su banda sonora se mantiene fiel a la ambientación tradicional de la saga, rescatando los clásicos del swing de mitad de siglo pasado. Como Civilization de las Andrews Sisters o la mítica Country Roads, que no podía faltar dada la ambientación en West Virginia. Delicias musicales que nos mantendrán con la radio encendida en todo momento.

Nuestra valoración

Dejando catastrofismos a un lado, bien es cierto que las experiencias online que salen al mercado con el pie torcido pueden adecentarse mediante parches, contenidos descargables y expansiones.

Lo que sabemos a ciencia cierta es que Fallout 76 no es un título apto para las cuotas de calidad que suele manejar Bethesda, y presenta una serie de problemáticas que lo tornan prácticamente injugable.

Sería injusto decir que no hay nada bueno en este spin-off, ya que es un título con mucho potencial que habría tenido más suerte con un desarrollo dilatado. Crucemos los dedos porque sus responsables no tiren la toalla.