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Análisis

Fade to Silence: supervivencia en el invierno perpetuo

Fade to Silence /
Fade to Silence

Lo último de Black Forest Games ya está disponible para Xbox One, PlayStation 4 y PC

,MARC FERNÁNDEZ

La dificultad está de moda. Y no lo digo únicamente por las franquicias de From Software, con sus impertérritos jefes; también por la tendencia de añadir factores de supervivencia a todo. Prueba ferviente son títulos como 'Ark' o 'DayZ' en el terreno multijugador, aunque también pueden verse tintes en las últimas entregas de 'Tomb Raider' o 'Far Cry'.

El añadido de variables enfocadas en aportar un gradiente de dificultad al juego es de agradecer, sobre todo si eres el tipo de jugador que busca un reto más que otra cosa. Aunque haya veces que se torne desesperante. El último juego de THQ Nordic, desarrollado por Black Forest Game, nace con la intención de mezclar la aventura tradicional en tercera persona con varios elementos de este tipo de juegos.

La premisa de Fade to Silence destaca por no cortarse un pelo a la hora de introducir mecánicas hechas para hacer sufrir al jugador, incluyendo el factor de muerte permanente, pero ya hablaremos de eso más adelante. Se trata de una IP nueva, aunque va en la línea de lo publicado por la flamante THQ Nordic. Su mérito se encuentra en intentar darle una vuelta de tuerca al género con ideas bastante interesantes, aunque luego no se alcancen las cotas deseadas. Situándose en el contexto de un mundo postapocalíptico asolado por un invierno eterno y una extraña corrupción que lo llena todo de monstruos, deberemos hacer todo que esté en nuestra mano para subsistir.

Todo gira en torno a la supervivencia, de hecho, hasta el propio clima jugará en nuestra contra. El frío será uno de los enemigos más peligrosos del juego (la congelación afectará a nuestro personaje), lo que traducido en mecánicas significa que iremos perdiendo puntos de vida, que costará lo suyo recuperar a base de descansos. Para resguardarnos de la hipotermia deberemos hacer uso del calor para contrarrestar sus efectos. El fuego y las antorchas serán nuestro principal salvoconducto, aunque también conviene proveernos de gruesas capas de piel para resistir mejor las ventoleras.

Otro factor para tener en cuenta serán las ventiscas: pueden aparecer en cualquier momento y bajan la temperatura del ambiente hasta llegar al cero absoluto; el protagonista puede fenecer en breves instantes, así que encontrar refugio se convertirá en nuestra prioridad máxima. Fade to Silence acierta aquí con su factor más estratégico. Dispondremos de un campamento que gestionar en su totalidad, incluido el reclutamiento de supervivientes a los que otorgar funciones (la construcción, la caza…).

Mediante este sistema podremos ir mejorando la calidad de vida de la base, comandando a los reclutas y ordenándoles que construyan edificaciones con las que posteriormente fabricar recursos como armas o utensilios para la aventura. Una de las mecánicas bases de supervivencia del juego será la de recolectar recursos para crear víveres y hierbas varias, pero también nos dan la oportunidad de reclamar ciertos territorios ricos en materiales de recolección o caza, y que sean nuestros reclutas los que se encarguen de gestionarlos. La sensación de que el mundo avanza es gratificante gracias a esta dinámica de juego.

Otro de los terrores al cual deberemos hacer frente es la corrupción del mundo, que azota estas tierras a base de monstruos difíciles de matar (una idea similar a la que encontrábamos en 'Horizon Zero Dawn'). Derrotamos a estas criaturas mediante un sistema de combate basado en la esquiva y el golpeo, al más puro estilo Dark Souls pero sin llegar a ese nivel de complejidad. Además, nuestras resurrecciones son limitadas, según cierto elemento que iremos consiguiendo durante la partida; una vez agotemos todas las oportunidades tendremos que empezar prácticamente de cero, elevando considerablemente el nivel de reto.

Como héroe de esta aventura, se nos ha otorgado el poder de purificar las zonas plagadas de corrupción, no quedándonos más remedio que combatir a estos incansables monstruos para llegar a lo que denominan 'centros de poder'. Los enemigos son, a fin de cuentas, muy resistentes y sus golpes quitan bastante vida: enfrentarse cara a cara con uno puede traernos algún que otro disgusto. Para más inri, tanto sus hitboxes como las animaciones de ataque son extrañas y el combate se siente tosco y simple.

Gráficamente, el juego no es ninguna maravilla y el motor utilizado ha vivido tiempos mejores; aparenta estar completamente desfasado. Aún así, se mantiene fluido a 1080p y 60fps, sin apenas bajones. Detectamos algún que otro bug visual, pero nada significativo que impida el desarrollo de la partida. La banda sonora, aunque cumple con su cometido, se hace bastante olvidable.

Nuestra valoración

Las intenciones de Fade to Silence son claras: si estás interesado en la supervivencia puede que pases un rato entretenido, ya que su mejor baza es la de hacer propuestas indiscutiblemente seductoras dentro del género (sistema de gestión del campamento, muerte permanente...).

El problema reside en que hay aspectos que no terminan de convencer, enturbiando el resultado final: mecánicas simples y repetitivas, ideas mal ejecutadas y unos gráficos desfasados.