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Videoanálisis

God Eater 3: a la caza de los dioses

God Eater 3 /
God Eater 3

La franquicia de Bandai Namco regresa a Nintendo Switch y PlayStation 4

RAÚL ROMERO

Monster Hunter ha sido un éxito desde el mismo momento de su concepción. Con cada entrega, el juego de Capcom ha ido ganando adeptos, justo por lo cual han surgido títulos de temática parecida. Algunos han pasado de puntillas, pero otros han conseguido convertirse en sagas de culto, como este God Eater.

God Eater 3 es la tercera entrega de una franquicia con bastante tirón; un juego que apuesta por diferenciarse gracias a su apartado artístico. Bandai Namco y Marvelous Entertainment han cuidado hasta el último detalle para hacer de esta iteración una de las más ambiciosas y espectaculares hasta la fecha.

La historia es bien sencilla: arrancamos en un editor de personaje donde elegir desde el sexo hasta la apariencia; acto seguido transmutaremos en 'God Eaters', cazadores de 'Aragami' o monstruos que han invadido la Tierra creando un gran cataclismo. Estos bichos son totalmente inmunes a las armas convencionales, motivo por el que contamos con equipamiento capaz de fulminarlos (las llamadas 'armas celestiales'). Nuestras habilidades en el combate irán mejorando y poco a poco la trama se irá abriendo hasta conseguir alcanzar nuestro objetivo (esperad algún giro muy 'mangaka').

Es un juego de cazar monstruos, por eso mismo demanda toda una amalgama de movimientos. Los combates son rápidos, con esquivas y defensas que, ejecutadas con precisión, nos darán cuantiosa ventaja. Junto a las clásicas habilidades de ataque 'débil' o 'fuerte' encontramos embestidas con el escudo para cargar, lo que nos sacará de varios aprietos. Por su parte, los Aragami cuentan con un 'modo ira' para ponernos las cosas difíciles.

La exploración es otro gran aliciente (no todo iba a ser pelear), y es que el mapeado está repleto de ítems y zonas secretas a las que acceder si somos curiosos. La mejora de armas también está presente en el título, pudiendo personalizarlas y mejorarlas. Éstas van desde un mero cuchillo hasta lanzas, mazos, espadas o incluso una guadaña, todas ellas con sus propias estadísticas, combos y daño específico. Especialmente destacados son los cañones a larga distancia, que minan bastante energía a los Aragami y, por ende, potencian nuestros ataques.

El diseño de las misiones es siempre el mismo: desde un punto base elegiremos la tarea a realizar, bien acompañados por la IA, bien por otros usuarios (mediante cooperativo online). A continuación seleccionaremos el armamento y limpiaremos el mapa de enemigos.

En lo técnico, el juego se luce con animaciones muy competentes y diseños anime que gustarán a los amantes de lo japo. Los escenarios, por su parte, muestran con detalle los efectos del gran cataclismo. Una pena sus reducidas dimensiones y la falta de interacción con el entorno, lo que hubiese ayudado a sumergirnos en la historia. Tampoco me ha convencido la cámara, que nos deja vendidos frente a los Aragami más duros. Será entonces cuando la banda sonora nos deje sus compases más épicos, envalentonándonos de cara al reto que nos disponemos a enfrentar.

Nuestra valoración

God Eater 3 está lejos del mejor Monster Hunter, pero sería de necios no considerarlo. Apuesta por una estética diferente y atesora tanto a personajes carismáticos como acción desenfrenada. Su trama te atrapa desde el principio y solo algunos defectos (como la caótica cámara, la nula interacción con los escanrios y una evolución gráfica comedida) afean un poco el conjunto. Te vas a divertir a lo grande, especialmente en cooperativo.