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Análisis

DiRT Rally 2.0 lleva el Mundial a las consolas

DiRT Rally 2.0/
DiRT Rally 2.0

Más de 40 vehículos y 6 localizaciones reales en lo nuevo de Codemasters

JULEN PRADAS

Hablar de rallys en la industria del videojuego es hacerlo de la franquicia Dirt Rally. Disfrutamos y sufrimos a partes iguales con una fantástica primera entrega y ahora esperamos repetir en esta segunda iteración, donde la modalidad rallycross cobra gran importancia. Partiendo de la base original, Codemasters se sitúa en parrilla de salida con un juego que quiere revalidarse como referente del género.

Empezando por los puntos fuertes de este Dirt Rally 2.0, se ha pulido lo estrictamente necesario para que la experiencia sea lo más realista e inmersiva posible. Esto lo consigue ampliamente, pero claro, el bofetón es soberbio para quienes estén habituados a títulos de corte 'arcade'. Así pues y para acostumbrarnos a semejantes cotas de simulación, solo nos queda echar mano de las ayudas disponibles en el apartado de opciones, compitiendo con vehículos de poco motor (cuanto más potentes, más complicados de manejar). Dicho de otra forma: la horas de experiencia adquirida con bólidos de baja gama mejorarán nuestra destreza al volante, de forma que compitamos con garantías.

Ni que decir tiene que el estado y tipología de las pistas es un hándicap más a la hora de controlar el coche. Conducir en seco o con lluvia, por pistas de tierra o asfalto, pudiendo sufrir multitud de averías mecánicas e incluso pinchazos hace que completar un tramo se convierta en un infierno.

Dirt Rally 2.0 cuenta con dos modalidades ('Rally' y 'Rallycross'). La primera es de sobra conocida por todo el mundo: debemos marcar el mejor crono en un tramo de pista, ayudados únicamente por nuestra pericia y la información que nos brinda el copiloto en un perfecto castellano (cosa muy de agradecer para no perder detalle de lo que ocurre en pantalla).

La segunda opción resulta mucho mas divertida, sin duda: competimos en un circuito que mezcla barro y asfalto, donde la meta es llegar primeros pudiendo hacer uso del contacto contra otros coches. La IA rival tiene un índice de comportamiento bastante competitivo, algo que ayuda a transmitir la esencia del rallycross. Además, los tramos se han recreado con mimo para una fidelidad sin precedentes, situándose en Barcelona (España), Hell (Noruega), Holjes (Suecia), Montalegre (Portugal), Silverstone (Inglaterra), Trois-Rivieres (Canadá), Lohéac Bretagne (Francia) y Mettet (Bélgica).

El modo para un jugador se denomina 'Mi equipo' y es aquí donde iremos compitiendo tanto en pruebas de rally como de rallycross consiguiendo créditos para mejorar nuestro garaje y acceder a nuevos desafíos. También se han incluido retos temporales contra la IA u otros jugadores, en los que dependiendo de nuestro desempeño se nos premiará con más o menos créditos.

Otros elementos a desbloquear son las mejoras para el vehículo de marras, incluyéndose 'mapas de motor' que configuran el coche para otorgarnos diferentes modos de durabilidad y rendimiento. También podremos contratar a nuevos ingenieros para obtener un plus en todas y cada una de las mejoras. Con todo, 'Mi Equipo' se antoja un poco escaso, ya que no motiva al jugador a profundizar y termina volviéndose repetitivo.

Para compensar lo anterior se incorpora el Mundial de Rallycross con la licencia de la FIA World Rallycross Championship, donde disputamos hasta ocho pruebas con reglamento, circuitos y pilotos completamente oficiales. Una acertada inclusión que hará las delicias de los fans, máxime considerando la oportunidad de disputar carreras históricos, de forma que rememoremos la historia de los rallys a bordo de utilitarios clásicos (y farragosos en el manejo).

En el escueto apartado multijugador podemos crear campeonatos tanto online como offline, amén de unirnos a los editados por otros jugadores. Ahí acaban las opciones.

Finalmente, respecto a lo técnico, Codemasters ha echado el resto al incluir trazados, circuitos y vehículos (más de 40 en total) de numerosas regiones: Argentina, Australia, España, Estados Unidos, Polonia y Nueva Zelanda. Todo recreado con el máximo respeto.

Especialmente destacables son las partículas de barro, polvo y lluvia, que impactan sobre el entorno de manera sumamente realista. Por no hablar de la iluminación (tanto en las pruebas dirunas como nocturnas) o el rugir fidedigno de los motores.

Nuestra valoración

Estamos ante una digna continuación de la saga Dirt Rally. El surtido de vehículos y localizaciones hará las delicias de los usuarios, si bien la curva de aprendizaje tan sólo satisfará a los amantes de la simulación.

Como aspecto negativo, los modos de juego son escasos, repetitivos y continuistas respecto a las útimas entregas, lo que importa a medias considerando una jugabilidad realista y exigente. Un firme candidato al podio del off-road.