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Análisis

Far Cry New Dawn: apocalipsis de colores

Far Cry: New Dawn /Ubisoft
Far Cry: New Dawn / Ubisoft

Una secuela satisfactoria cimentada en Far Cry 5

JORGE GARMENDIA

Menos de un año después del lanzamiento de 'Far Cry 5', la última entrega de la conocida saga de exploración, acción y disparos en primera persona, Ubisoft nos presenta su continuación directa, 'Far Cry New Dawn'. Un título que se lanza a precio reducido pero que lejos de ser una mera expansión de su predecesor, definitivamente, ha resultado ser un juego completo e independiente.

Por lo general Far Cry New Dawn aterriza en la ambientación post apocalíptica completando la historia vista en Far Cry, manteniendo la esencia de la serie y agregando nuevos elementos. En este sentido deberás saber que. aunque no es indispensable haber jugado al anterior para seguir la trama, sí es muy recomendable.

Advertencia de spoiler: Al finalizar Far Cry 5 descubrimos que la profecía del fin del mundo anunciada por el líder sectario Joseph Seed resultaba ser cierta y presenciamos como cientos de bombas nucleares devastaban el mundo conocido. Este es el punto de partida de New Dawn, diecisiete años después del Jucio Final, en un escenario en el que la diezmada sociedad intenta reconstruirse sobre un mundo dominado por la más viva y salvaje naturaleza.

Pero en el Condado de Hope, un pequeño territorio de Montana en los Estados Unidos, no todos los supervivientes pretenden repoblar el nuevo mundo en paz y armonía. Los Salteadores, una banda de bandidos nómadas liderados por las temibles gemelas Mickey y Lou, se dedican a asaltar y robar a todo aquel que se cruza en su camino. Esta situación pone en serios problemas a la pequeña comunidad de Prosperity, que pide auxilio a un grupo de mercenarios liderado por Thomas Rush (cuyo tren es atacado cuando se dirige hacia el poblado). Tras el ataque solo logran sobrevivir Rush y nuestro protagonista, el capitán de seguridad del equipo.

Un argumento que no es especialmente original pero que tiene sentido en el nuevo contexto y acompaña sin volverse intrusivo, algo que es de agradecer. Sin embargo, esto perjudica el progreso de los personajes principales, que se presentan con un gran potencial pero, como suele ocurrir, no acaban por desarrollarse plenamente. Da la sensación de que intervienen menos de lo necesario y no llegan a madurar lo que nos gustaría.

El campamento Prosperity actúa como base de operaciones y se puede mejorar a medida que rescatamos o contratamos a un puñado de especialistas. Estos personajes singulares abren nuevos puestos de comercio dentro de nuestro asentamiento que ofrecen, a cambio de materiales, bonificaciones para nuestra salud, armas, equipo, mapas...

El recurso más valioso en New Dawn es el etanol. Con él podremos actualizar cada sección de la base para aumentar la productividad o fabricar armas de élite, por lo que es realmente satisfactorio hacerse con unos cuantos litros. Podemos saquearlo de los envíos aéreos de suministros que reciben los Salteadores o recibirlo rescatando los puestos avanzados enemigos. Y es que, al igual que en anteriores entregas de la saga, deberemos hacernos con el control de las instalaciones enemigas para obtener combustible y valiosas recompensas. Sin embargo ahora el desafío no acaba al completar un puesto avanzado, sino que podremos volver a invadirlo aumentando la dificultad hasta un máximo de tres estrellas. Además los distintos desafíos existentes, como matar a enemigos con ciertas armas o cazar animales especiales, otorgan puntos de talento que nos permiten mejorar las habilidades de nuestro personaje.

Esta estructura de mejoras está perfectamente introducida en el sistema de juego e incita al jugador a progresar en el desarrollo de la experiencia. Por un lado, durante la campaña principal cada una de las destrezas nos benefician con su propio impacto en el desarrollo del combate y por otro, incluso después de acabar el juego todavía tendremos que batirnos el cobre para recolectar recursos y maximizar nuestras habilidades y arsenal. Existe la posibilidad de usar dinero real para comprar materiales de elaboración o puntos extra para canjear por equipamiento o aspectos pero hay tantas oportunidades para ganarlos naturalmente jugando que se vuelve algo prescindible.

Otro punto a resaltar es el novedoso sistema de expediciones que incorpora New Dawn, a través del cual afrontar más de veinte misiones especiales que tienen lugar en múltiples ubicaciones de los Estados Unidos, como un parque de atracciones abandonado, un portaviones militar o la isla de Alcatraz. La configuración de las ubicaciones es similar al de los puestos avanzados pero el reto a superar es ligeramente distinto: en lugar de eliminar a todos los enemigos tendremos que recuperar un paquete y sobrevivir hasta que el helicóptero nos rescate. Conocer estos escenarios no solo ayuda a ampliar el alcance del juego; ofrece variedad tanto en el aspecto visual como en el combate. Las expediciones también se pueden repetir varias veces para conseguir recompensas y son una excusa perfecta para unirse a un amigo y jugar en modo cooperativo.

La libertad en el combate es una de las señas de identidad de Far Cry y lo que hace que el gameplay de la serie sea increíblemente satisfactorio. Con el sistema de mejoras y la configuración de niveles en las armas, New Dawn se adapta al jugador haciendo que cada uno de los múltiples estilos de juego sea eficiente y viable para avanzar. El título permite disfrutar del sigilo y la infiltración, antes de que suenen las alarmas, y de las armas más ruidosas y letales a partes iguales. Destacamos el uso de los escudos o el extravagante lanzasierras, el arma característica de la entrega, pero se echa en falta mayor creatividad en la incorporación de nuevos útiles. Asimismo hay numerosos coleccionables que recolectar y escondites únicos de tesoros repartidos por todo el condado de Hope. A estas ubicaciones únicas se accede resolviendo un rompecabezas singular o sorteando obstáculos imposibles.

Por si fuera poco durante nuestra aventura contaremos con la ayuda de hasta ocho compañeros de armas, cada uno con beneficios únicos, como una experta tiradora ciega; el fiel perro Timber que marca a los enemigos; o un jabalí que absorbe gran cantidad del daño que recibimos. Un complemento opcional y nada invasivo que aporta frescura, invita a la experimentación y alimenta la rejugabilidad.

A pesar de acontecer en un mundo post apocalíptico, Far Cry New Dawn se aleja de los tonos grises y lúgubres para ofrecer un acabado visual colorido y hermoso. Sin duda las tonalidades vibrantes aportan una estética diferenciadora y un ambiente desolado nada tradicional. De igual forma, aunque el título se desarrolla enteramente en el mismo escenario que Far Cry 5, se ha logrado mantener el incentivo de la exploración al adecuar gráficamente lo antes visto al nuevo contexto y añadir nuevas rutas y paisajes que descubrir. Ubisoft ha sabido recrear la sensación de recorrer algo conocido pero insólito al mismo tiempo. Por otra parte se siente la carencia de algunos rincones maravillosos que hicieran del nuevo Hope un lugar más misterioso y memorable. De igual manera el apartado sonoro tampoco sorprende y se limita al acompañamiento de la acción, echándose en falta una banda sonora que envuelva al jugador en la nueva atmósfera.

Nuestra valoración

Far Cry New Dawn no es una expansión. Es una excelente secuela que proporciona gran parte de la experiencia Far Cry con ligeros añadidos opcionales y dentro de un entorno mutado y colorista. Es en definitiva una novedosa y más ágil versión de la exitosa fórmula de mundo abierto de Ubisoft. La narrativa se construye sobre la historia del anterior y presenta nuevos antagonistas pero no es realmente original y arrastra a unos personajes que, como suele ocurrir, no alcanzan el potencial que deberían.

Este «Nuevo Amanecer» no revoluciona la serie pero es un producto sólido, completo y divertido por su variedad en todos los aspectos. Un Far Cry apto tanto para los recién llegados a la franquicia como para los más fanáticos.