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Análisis

Darksiders 3: días de ruido y Furia

Darksiders 3 /THQ Nordiq
Darksiders 3 / THQ Nordiq

Los Jinetes del Apocalípsis retornan al videojuego por mediación de THQ Nordiq

MARC FERNÁNDEZ

En la industria del videojuego ocurre en numerosas ocasiones que una franquicia querida por el público se pierde en un mar de licencias debido a problemas de rentabilidad o al inminente quiebro de la compañía creadora. Aunque también puede ocurrir lo contrario, como el caso que hoy nos acontece. Después de varios años de incertidumbre comercial, aparece la compañía de turno para rescatarla y perpetuar su legado.

THQ cerró justo después de lanzar Darksiders 2 al mercado, dejando a medias una saga que realizó interesantes aportaciones durante la generación pasada. Sorprendió a más de uno combinando elementos de la saga The Legend of Zelda con los God of War clásicos; con un guión inspirado en el cómic americano que, aunque presentaba ciertos altibajos en su segunda parte, resultaba bastante atractivo para el público generalista.

6 años después de la segunda parte, Gunfire Games y THQ Nordic han lanzado a la venta la tercera parte de la saga hack 'nd slash de temática bíblica. Sigue la épica historia de los Jinetes del Apocalipsis y nos pone en la piel de la tercera jinete (Furia), una anti-heroína de carácter más bien destructivo que, armada con su poderoso látigo, parte en busca y captura de los Siete Pecados Capitales.

Lo primero que constatamos es que Darksiders 3 ha planteado las cosas de manera diferente a sus antecesores. La primera entrega era una mezcla bastante neutral entre plataformeo, mazmorras y acción; su segunda entrega incorporó elementos RPG acordes a las tendencias del momento, aunque tuvo ciertos problemas a nivel narrativo y un bajón significativo en ventas.

Darksiders 3 se plantea como una propuesta de corte mucho más minimalista. Ya no es una superproducción en toda regla, como sus dos entregas anteriores, y su recepción en tiendas ha sido bastante fría. En el Reino Unido ha arrancado con un 80% menos de copias vendidas que su antecesor, en la semana del Cyber Monday y con una campaña de marketing mínima.

De entrada, su narrativa flojea en muchos sentidos. El argumento está lleno de agujeros y carece de enjundia. No llegamos a comprender las motivaciones de la protagonista; no aprovecha ninguno de los elementos que trata y otros aspectos positivos de los que hablaremos más adelante se ven bastante lastrados por un guión que parece haberse escrito con prisas.

Por el contrario, el personaje de Furia me ha gustado bastante por su toque sádico y destructivo. Se antoja un golpe de aire fresco ante el exceso de buenismo en la palestra de protagonistas de triples A. Brillante tanto a nivel de diseño como de caracterización, su presencia se ve lastrada a causa de un guión paupérrimo y lleno de clichés y giros forzados, que fracasa a la hora de interiorizar aspectos personales de la jinete. Sin embargo, su carisma está claramente por encima de los dos protagonistas anteriores.

En cuanto al tema jugable, queda claro que esta tercera entrega se ha orientado principalmente a la acción. No se olvida de las secciones de plataformas o puzles, pero están bastante simplificadas respecto a las primeras entregas. La aventura se desarrolla en un mundo semiabierto, en el que tendremos voluntad para movernos donde nos plazca, siguiendo un radar que nos indicará la localización exacta de los pecados capitales. Aunque con la linealidad excesiva de la trama principal, tampoco es que le vayamos a sacar mucho jugo al mapa.

Como los tramos de la aventura se dividen en bosses finales a los que enfrentarnos, cada zona correspondiente al jefe tendrá una estética relacionada con el pecado al que representan, y actuarán como mazmorras que tendremos que superar, derrotando enemigos, abriendo nuevos caminos y resolviendo puzles que nos permitan seguir avanzando. Este es sin duda el punto fuerte del juego: cada zona está completamente diferenciada de las demás, por lo que la fórmula sigue siendo bastante divertida y entretenida. Aunque el problema aquí lo encontramos en lo repetitivo de las mecánicas en los puzles. La mayoría no son nada ingeniosos y encontrarse cada dos por tres con la misma mecánica resulta bastante monótono.

Al beber de un estilo hack and slash más bien clásico, los combates son bastante rápidos, satisfactorios y desafiantes, ya que requerirán de todos nuestros reflejos para salir indemnes (sobre todo en los niveles de dificultad más altos). Furia va armada con un látigo principal y un arma secundaria, con la cual podremos ir combinando movimientos a nuestro antojo. Estas armas secundarias son cambiantes y agregan diferentes propiedades a nuestra protagonista, como la de ganar un impulso aéreo o levitar en el aire, cosa que le añade un punto de diversidad a la jugabilidad.

Existen dos tipos de ataques: los físicos normales, que ejecutamos pulsando los botones de acción; y los movimientos arcanos, basados en contraataques al esquivar envites enemigos en el arco exacto de frames. Son bastante efectivos a la hora de restar vida, por lo que el juego nos exige estar atentos a las animaciones en todo momento. En ocasiones llega a ser frustrante la mala implementación de la cámara y el auto apuntado en los combates, sobre todo contra los enemigos finales que ocupan mayor espacio en pantalla. Quizás el hándicap más grande a la hora de enfrentarnos a los pecados.

Los enfrentamientos con los jefes finales son, sin duda, lo mejor del juego. Cada pecado capital está brillantemente caracterizado, con lo que algunas refriegas se volverán memorables, como las de Lujuria o Avaricia. Con este último, lucharemos en una zona llena de tesoros y multitud de objetos que utilizará como proyectiles o armas cuerpo a cuerpo.

Darksiders 3 incorpora un sistema de recolección de almas por cada enemigo muerto que recuerda bastante al de los Soulsborne. Iremos acumulando almas que nos servirán de moneda de cambio para subir de nivel en los checkpoints, además de comprar objetos. Si por algún casual morimos en combate, nuestras almas se quedarán en la zona flotando, esperando a que vayamos a recuperarlas. Aunque la diferencia reside en que aquí no las perderemos definitivamente si nos matan antes de recuperarlas.

En cuanto a nivel técnico se refiere, ya hemos aclarado que se trata de una producción de presupuesto mucho más reducido, por lo que la diferencia gráfica con las dos entregas anteriores es notable desde el primer minuto. La estética de los escenarios resulta poco inspirada, y el diseño de los enemigos comunes acaba haciéndose repetitivo. Justo lo contrario que el de los pecados y Furia, que lucen de manera espectacular.

La banda sonora es sublime y los temas orquestales que suenan en los combates finales nos pondrán los pelos de punta. Se nota el buen hacer de Cris Velasco, compositor de otras joyas como los God of War clásicos, Overwatch o Resident Evil 7.

Nuestra valoración

Gunfire Games ofrece una tercera entrega de corte mucho más modesto; con altibajos. Aunque disfrutable, esperamos que la saga vuelva a irrumpir en el mercado con una apuesta más contundente.