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Análisis

Dakar 18: la competición más dura del mundo con algunas sombras

Dakar 18 /Deep Silver
Dakar 18 / Deep Silver

El videojuego oficial ya está disponible para Xbox One, PlayStation 4 y PC

JULEN PRADAS

El Dakar ha cumplido la nada desdeñable cifra de 40 ediciones, algo meritorio para la carrera «más dura del mundo». La prueba ha pasado por momentos difíciles (en 2008 fue cancelada por amenazas yihadistas), pero también de gran gloria. En el 91, Ari Vatanen se alzó con su cuarto entorchado en categoría de coches y consiguió un récord que aún está por batir; y en el 92 se cruzó el continente africano de norte a sur.

Desde 2009, el Dakar se desarrolla íntegramente en Sudamérica, encontrándonos con que las localizaciones de esta edición se realizan por Perú, Bolivia y Argentina. Pero centrándonos ya en el título que nos ocupa, sabed que busca representar de la manera más fiel la esencia de la competición, algo que notaremos nada más empezar el juego. Su tutorial nos muestra la importancia del 'road book', que viene siendo la hoja de ruta necesaria para no perdernos (lo que terminará siendo bastante habitual).

Las anotaciones nos serán cantadas por el copiloto en un perfecto inglés con subtítulos, algo que el estudio tiene previsto solventar añadiendo voces en castellano en próximos parches. Dichas indicaciones nos serán dadas al conducir un camión, coche o SxS (una especie de bugy), mientras que en las categoría de motos y quads deberemos ser nosotros los que prestemos atención a la hoja de ruta. Por supuesto, las instrucciones se basan en el mismo sistema que la prueba real: comandos simples no demasiado clarificadores, que contribuirán a que nos perdamos más de una vez. Cuando esto suceda, tendremos dos alternativas: dar la vuelta e intentar orientarnos o reiniciar el último punto de control con la consiguiente penalización de tiempo.

Para que no sea muy duro podemos optar por un nivel de dificultad menor, donde aparte de la brújula y la hoja de ruta, disponemos de un indicador que señala la dirección a la que tenemos que dirigirnos. Un modo de dificultad ideal para familiarizarse con el entorno y luego pasar a un grado mayor, donde radica la esencia de la prueba.

Una de las cosas mas abrumadoras que hay en el juego es el tamaño del mapa. Según nos indican es de unos 18.000 kilómetros cuadrados, esto es, una escala 1:4 respecto a la prueba real. Si queréis haceros una idea más exacta, el mapa de GTA V abarcaba unos 80 kilómetros cuadrados. Dakar 18 recoge además las 14 etapas de la prueba y abarca todo tipo de terrenos y pistas, desde dunas desérticas a barrizales con climatología seca o lluvias monzónicas. No son etapas particularmente breves, encontrándonos pruebas que pueden durar entre 1 y 3 horas. Aunque la partida se guarda automáticamente en cada punto de control, no hablamos de un juego apto para impacientes. Tampoco podían faltar todas las licencias de la competición, encontrándonos con todos los equipos y pilotos en sus respectivas categorías.

Contadas las bondades del juego nos es obligatorio reseñar sus carencias. Ya desde el propio tutorial notaremos que el manejo de los vehículos es bastante tosco y rebelde, consiguiendo que mantener el coche en pista o por la ruta que nosotros queramos sea todo un triunfo (muchas veces una agonía debido a la rigidez de la dirección y a las físicas, poco logradas, de los vehículos). ¿Quién sabe? Quizás lo hayan hecho así para que acabemos tan agotados de batallar con el coche como si hubiéramos corrido el verdadero Dakar.

A la monotonía de algunas etapas se suman los continuos errores de programación, algunos capaces de arruinar la carrera, lo que puede frustrarnos sobremanera tras varias horas de recorrido. Sea como fuere, el control de los vehículos está mejor asentado en los de cuatro ruedas. Motos y especialmente quads se han llevado la peor parte del motor de físicas, al incurrir en comportamientos muchas veces irreales, que hacen imposible mantenerte recto.

En un juego como este el sistema de daños debería rozar la perfección pero nada más lejos de la realidad: los desperfectos son bastante aleatorios, encontrándonos con que una vuelta de campana puede no revestir gravedad y un golpe o mal bache en la carretera puede hacernos abandonar por daños irreparables.

Opciones solidarias

Donde sí aciertan los desarrolladores es al incluir la llamada «Solidaridad del Dakar»: podemos pedir ayuda si nos quedamos atascados. La IA vendrá en nuestro auxilio para sacarnos del apuro, como también podemos hacer por otros pilotos, bajándonos del coche pala en mano; remolcándolos con el gancho o colocando planchas en las ruedas para que salgan de un bache o superficie embarrada.

Respecto a los modos de juego, resultan insuficientes. Encontramos el modo carrera (la prueba completa con sus 14 etapas); un modo búsqueda del tesoro (donde exploramos las etapas buscando reliquias) y un modo online que por ahora está bastante despoblado, en el que jugar a pantalla partida con un amigo.

Ya en el apartado gráfico la falta de definición en los escenarios es notable. Abundan las zonas desérticas poco vistosas y tan sólo se salvan algunos efectos de partículas, como la lluvia. El modelado de los vehículos está perfectamente realizado, siendo 100% fieles a los originales y los efectos de sonido cumplen su cometido.

Nuestra valoración

Nos encontramos ante un juego fiel y realista para con la prueba de la que toma nombre, aunque lastrado por una jugabilidad mal conseguida. Como muestra significativa, el parche de 37 GB dispuesto de lanzamiento, lo que reafirma nuestras sensaciones de un juego inacabado. Esperemos que los errores se corrijan a futuro, ya que hablamos de una propuesta única en el género.

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