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Análisis

The Bard's Tale IV - Director's Cut: rol de mesa para consolas

The Bard's Tale IV /
The Bard's Tale IV

Lo último de inXile Entertainment está disponible para Xbox One, PS4, PC, Mac y Linux

MARC FERNÁNDEZ

Los jugadores del rol de mesa de toda la vida tenemos que lidiar constantemente con la dificultad que supone encontrar un grupo de juego que comparta tu afán por dicho pasatiempo; además de todo lo que se supone para el director de juego preparar horas y horas de contenido en campaña para sufrimiento y/o disfrute de los miembros jugadores. En ocasiones, las barreras del tiempo y el espacio (o incluso la pereza) impiden que se puedan dar a lugar las típicas reuniones de viernes por la tarde entre aquellos que hemos preferido quedarnos en casa para así no tener que ejercitar las piernas.

Por suerte, para cuando todo falla, siempre hemos podido refugiarnos en el mundo de los videojuegos gracias a propuestas especialmente enfocadas a este tipo de público. Actualmente la mayoría de ellas son de corte experimental, pero siempre podemos encontrar alguna joyita en la que sumergirnos durante horas y hacer como que la máquina tira los dados por nosotros; combatir con cantidades absurdas de bandidos y hombres rata; y tener cientos de insípidas conversaciones con todo los 'NPC' de la taberna antes de ponernos con la misión secundaria de turno. Está claro, si no juegas a rol hoy en día, es porque no quieres.

Después de tan laureados éxitos como 'Wasteland 2' o 'Torment: Tides of Numenera', la desarrolladora inXile tuvo la valentía de rescatar en 2018 una de las franquicias RPG más reconocidas en la historia del género, The Bard's Tale fue uno de los referentes a finales de siglo que ayudarían a definir el rol en los videojuegos. Al contrario que otros populares del momento, la saga del bardo se caracterizaba por un acercamiento más auténtico al estilo del rol tradicional de lápiz y papel; ofrecía un combate complejo y divertido, claramente inspirado en el sistema de 'Dungeons & Dragons', y destacaba por su cuidado y colorido apartado visual.

A nuestras manos llega ahora la versión del director de su cuarta entrega, lanzada inicialmente en PC a finales del año pasado. Para quien no haya tenido la ocasión de probarlo, The Bard's Tale es un juego que combina elementos de RPG clásico y Dungeon Crawler, cuyas dinámicas se resumen en abarcar un sinfín de mazmorras plagadas de enemigos, trampas y rompecabezas que superar; desprendiendo un aroma a añejo que claramente lo diferencian del resto de sus congéneres. Destaca sobre todo en la extraordinaria facilidad que tiene el título para sumergirnos en su magia desde el minuto uno de juego (aunque las primeras horas no sean precisamente las más divertidas); esto es, en parte, gracias al tan logrado sistema de combate.

Como ya habréis podido imaginar, el pilar fundamental del juego son las batallas: The Bard's Tale dispone de un sistema inteligente y emocionante, muy enfocado a la táctica. Debo enfatizar que, para sacarle toda la chicha a este juego, debemos intentar ponerlo en difícil (al menos en este aspecto). La dificultad es personalizable, por lo que no supondría ningún problema para aquellos que rehúsan de los puzles.

Los combates suceden en una suerte de tablero de 4x4 casillas: mitad para nuestro bando, mitad para los enemigos. En cada una de ellas va situado uno de los combatientes según nuestra estrategia predefinida. Cada personaje de Bard's Tale está definido por su clase o profesión, con sus estadísticas base diferenciadas y con la posibilidad de realizar modificaciones propias, además una serie de habilidades o pericias completamente personalizables, de diferentes ramas de combate (por ejemplo, centradas en el ataque, magia o competencia con armaduras) que iremos desbloqueando según vayamos ganando experiencia y escalando en niveles.

Las habilidades enfocadas al combate cuentan con características de ataque propias, como el rango de golpe, medido en número de casillas; el daño producido, que suele variar en función de la distancia y el tipo de enemigo que tenemos delante; y los posibles efectos secundarios, del tipo 'crowd control' como atudimientos o daño crítico. Nuestros movimientos están limitados al disponer únicamente de 3 'puntos de acción' por cada turno repartidos entre todos los personajes (habrá acciones gratuitas, pero la mayoría de ataques y hechizos cuestan un punto o más). Cada decisión cuenta, por lo que el factor estratégico es esencial para la resolución de las partidas.

El grupo de juego es personalizable desde un principio; durante los primeros minutos solo contaremos con nuestro protagonista, modificable al gusto, y como mucho, con algún que otro compañero que nos seguirá de manera puntual por alguna misión. Pero más adelante, y a base de ir hablando con 'NPCs', iremos formando poco a poco el que será nuestro grupo definitivo. Las posibilidades son numerosas, así que el título cuenta con ese factor rejugable para aquellos que quieran experimentar con todo tipo de combinaciones habidas y por haber; en ese aspecto, The Bard's Tale merece mucho la pena.

Otro de los aspectos a destacar es el cuidado diseño de niveles, no solo en cuanto a detalle gráfico, que también, sino con respecto a la estructura y variedad de los mapeados, diseñados al milímetro para que en ningún momento dé la sensación de que alguna mazmorra se ha 'plantado' en favor de rellenar horas de juego. Todo lo contario, existen una abundante cantidad de secretos por descubrir que potencian el factor exploración del título, como zonas ocultas y caminos alternativos con los que desviarse de los cauces principales para tomar un respiro y entretenerse descubriendo tesoros.

Y no solo para atiborrarnos de botines sirve el prestar atención a los escenarios: las mazmorras están plagadas de trampas y acertijos que tendremos que sortear para poder avanzar. El estar atentos a los entresijos de cada camino será importante para evitar quedarnos estancados ante algún obstáculo fortuito. Cada pista, por muy sutil que sea, además de los elementos del escenario que tendremos a disposición, serán claves para la resolución de las trampas o rompecabezas.

Es en el resto de aspectos dónde The Bards Tale IV flojea bastante: la historia es más que olvidable, y se conforma como una mera excusa para acabar batallando sí o sí. El sistema de conversaciones con los 'NPCs' es simple e insulso, aunque por suerte no tendremos que lidiar con abrumadoras cantidades de texto si así lo deseamos. Por otro lado, la versión del director arregla varios de los fallos técnicos que presentaba la entrega original. Aun así, no se libra de bugs o constantes tirones que lastran la experiencia de juego, lo que esperamos se solucione más pronto que tarde a base de parches.

Nuestra valoración

The Bards Tale IV es un juego apto para todo amante del rol que se precie: cuenta con una magnífica ambientación y un sistema de combate que nos tendrá entretenidos durante las 40-50 horas que dura el modo campaña. Destaca también la impresionante banda sonora, compuesta en parte por temas de folk gaélico y salomas marineras.

Si te gustan esta clase de títulos alejados de las grandes producciones, más cercanas al juego de mesa de lápiz y papel, ya puedes hacerte con él por un módico precio.