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Análisis

Atelier Lulua - The Scion of Arland: la alquimia del videojuego

Atelier Lulua - The Scion of Arland /
Atelier Lulua - The Scion of Arland

Gust Studio prosigue la historia de la joven Elmerulia Fryxell

MARC FERNÁNDEZ

El submundo de los productos nicho es cuantioso y está repleto de grandes joyas; obras que están orientadas a un sector del público muy concreto. Al no tener ambiciosas pretensiones comerciales, suelen tirar con un presupuesto muy limitado, aunque dado su acotado enfoque es menos probable que te termine defraudando si eres su comprador potencial, evidentemente.

La magia de este tipo de videojuegos es que sabes que no va a tener los mejores gráficos, ni el motor más ambicioso, pero aun así no vas a perdértelo por nada en el mundo. Quieres deleitarte con esa obra minimalista que parece haber sido hecha para ti; videojuegos para paladares exquisitos que gustan de catar tendencias más alternativas. A fin de cuentas, en la variedad está el gusto, y lo mejor que nos puede ofrecer esta industria es que variedad hay en abundancia.

Sin embargo, una lacra que suele acompañar a este tipo de títulos es que sus desarrolladores suelen ser bastante conservadores. Por el miedo a salirse de los cánones con los que tienes educado al fandom, se cae en la falta de innovación y, en consecuencia, la repetitividad. Aunque es comprensible: el mercado es peligroso, hay que ganarse el pan y pagar a tus empleados, por lo que en muchas de las ocasiones la libertad creativa se ve limitada por factores materiales; para sobrevivir en estos lares es mejor que tengas un público asegurado.

La saga Atelier lleva con nosotros desde los tiempos de Sega Saturn y la PlayStation primigenia: numerosas entregas de premisa notablemente similar. De hecho, hace bien poco analizamos aquí uno de sus recientes spin off, 'Nelke & the Legendary Alchemist', con motivo del vigésimo aniversario de la franquicia. Se trata de una serie de rpgs de corte japonés, que se caracterizan por prestar especial atención a la gestión de recursos. No son juegos de rol al uso, más bien aglutinan mecánicas de otros géneros para hacer la macedonia oriental perfecta.

De la mano de la compañía desarrolladora Gust, el título que hoy nos concierne es 'Atelier Lulua: The Scion of Arland', suponiendo el regreso al canon de la trilogía Arland, cuya última entrega salió en 2012; luego decidieron tirar por otros derroteros, pero el éxito de esa trilogía fue innegable para su época. Sepan los recién llegados que no hay problema en empezar por esta entrega, ya que el contexto de la historia se sitúa años más tarde de la trilogía original.

Aunque partimos de una trama completamente nueva, habrá cantidad de referencias tanto a localizaciones como a personajes ya conocidos de entregas anteriores, haciendo hincapié en las antiguas protagonistas para profundizar más en sus historias personales. La premisa argumental sigue siendo la misma de siempre: controlamos a una joven aprendiz de alquimista, hija de alquimistas legendarios, que quiere seguir los pasos de sus ancestros. Toca empezar de cero, abordando las pociones más sencillas para poquito a poco ir complicando el asunto.

La mecánica del juego es sencilla: para ir avanzando como potenciales maestros de la alquimia, deberemos ir cumpliendo las misiones que nos van encomendando el resto de NPCs de la historia, centradas en tres tareas fundamentales: la recolección de ingredientes, el combate y la creación de materiales en el atelier. La parte de recolección de ingredientes es la más sencilla de todas, e incluso peca de estar excesivamente simplificada: los objetos a recoger vendrán indicados con un brillo bastante llamativo y otros los tendremos que conseguir golpeando cajas, árboles, y estructuras del estilo. Desde luego no es el punto más importante del juego, sin embargo, es estrictamente necesario gastar tiempo en esto y al rato se vuelve tedioso.

La elaboración de pociones y materiales en el atelier, en cambio, sí que tiene bastante que ofrecer. Hay que tener en cuenta que la complejidad del juego escala de manera progresiva. Al principio solo tendremos la oportunidad de elaborar los materiales más básicos, pero poco a poco todo se irá volviendo más complejo. Tanto la interfaz como el funcionamiento del caldero son bastante asequibles, la síntesis es sencilla, pero permite infinidad de posibilidades durante la creación. Dominar este aspecto será esencial para el desarrollo de la aventura.

A diferencia de otros títulos, las exigencias que rodeaban a este aspecto han ido desapareciendo a cada iteración. Por ejemplo, ya no tendremos que cumplir con los abrumadores plazos de elaboración en las misiones, tenemos todo el tiempo del mundo, por lo que parte del aspecto de 'gestión' ha desaparecido completamente, reduciendo la dificultad general del juego. Los expertos en la franquicia no entenderán este tipo de decisiones de simplificación de mecánicas, aunque es comprensible que se prefieran sacrificar ciertos elementos concretos para no atosigar a posibles simpatizantes.

El otro pilar fundamental del juego son los combates. Durante nuestras expediciones a lo largo del mapa (para la recolección de materiales) nos encontraremos con monstruos visibles que tendremos que derrotar mediante el sistema por turnos tradicional. Contaremos con hasta un total de cinco miembros, repartidos entre los atacantes y apoyo, y tendremos que utilizar nuestras habilidades tanto de combatiente como de alquimista para darlo todo en la arena.

Los combates no son precisamente fáciles, y si no acudimos preparados es muy probable que nos derroten sin muchos problemas. Aún con esto, no son en absoluto profundos, de hecho, el sistema es bastante genérico y no aporta nada que no hayas visto anteriormente. Es simplemente una excusa para que gastes todos tus utensilios de alquimista.

El aspecto que verdaderamente tiene peso aquí es la historia, muy centrada en el desarrollo de los personajes y su relación entre ellos. La trama es bastante extensa, y se presenta muy al estilo de los juegos orientales. Grandes cantidades de texto a base de conversaciones, nada que vaya a sorprendernos. Aunque gráficamente sea justito, el diseño de los personajes está muy cuidado y los escenarios son bastante bonitos. Se nota que están exprimiendo al máximo una tecnología que, a día de hoy, está completamente desfasada.

Nuestra valoración

Atelier Lulua es un juego hecho para los fans de JRPG más tradicional; conservador en su desarrollo, totalmente carente de innovaciones más allá de la simplificación de ciertas mecánicas. Además, está completamente en inglés y el nivel que exige es ciertamente alto, así que atente a las consecuencias.

Si no eres un forofo del género no creo que éste sea el juego que vaya a hacerte cambiar de opinión. Si por el contrario eres todo un experto, cómpralo sin miedo porque no te va a defraudar.