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Análisis de AO Tennis y Tennis World Tour: dos caras de una misma raqueta

AO Tennis /Big Ant Studios
AO Tennis / Big Ant Studios

Dos oportunidades pérdidas para resucitar el tenis en consola

JAUME ESTEVE

Huérfanos de Top Spin en esta generación, hace años que los seguidores de los juegos de tenis esperan (esperamos) impacientes un título que llene ese vacío. De repente, en una de esas casualidades que sólo parecen darse en la industria del videojuego, se anunciaron dos títulos que, además, se iban a poner a la venta con pocos días de diferencia. AO Tennis y Tennis World Tour lanzaban el mismo guante al jugador: aseguraban, sin rubor alguno, que venían a llenar el hueco que Top Spin 4 dejó hace ya demasiados años.

Ambos títulos no ponían el acento sólo en la simulación sino que también hacían promesas de un modo carrera que iba a hacer las delicias de los jugadores más exigentes. Aquí va el primer aviso: ninguna de esas máximas se cumple en ninguno de los dos juegos y aunque por separado tienen algún que otro aspecto a destacar, son títulos olvidables que nos recuerdan, una vez más, que el tenis se une a la larga lista de deportes olvidados en la industria del videojuego.

AO Tennis: interesante carrera, mala simulación

El primero de los dos títulos en saltar a la cancha fue el que se hizo con la licencia del Open de Australia y que contaba en portada con Rafael Nadal. No son malas cartas de presentación aunque en la industria del videojuego la etiqueta de videojuego oficial e inserte aquí lo que se le ocurra suele tener resultados de todo tipo.

En el caso de AO Tennis nos encontramos con un título con una simulación pobre, cuasi exasperante. Vayamos directos a la pista para explicarlo mejor ya que el control tanto de los movimientos del jugador como de la dirección de la bola se hace con el stick izquierdo. ¿Qué sucede en la mayoría de partidos del modo carrera, donde comienzas con un jugador que a duras penas puede disputar unos cuantos peloteos? Que resulta muy complicado llegar a las bolas y, cuando lo haces, llegas tan apurado que es casi imposible colocarla no ya donde quieras, sino donde te interese para tratar de ganar el punto.

Durante estas semanas hemos vivido la frustración de no ser capaces de poder atacar una bola con el tiempo suficiente para pensar dónde la podemos colocar, y tampoco es que nos hayamos enfrentado a rivales de primera fila, todo lo contrario.

AO Tennis tiene un modo de juego que permite sustituir los botones por el stick derecho pero, en la práctica, esa configuración se encarga de escoger por el usuario el lanzamiento que hace en todo momento por lo que es imposible determinar si vamos a lanzar una bola plana, liftada o un top spin. Pero es probable que el colmo de la incongruencia con los controles llegue con los saques y las dejadas. Los primeros son lo suficientemente complicados como para que demos gracias por tener un buen porcentaje de aciertos con el primer servicio… y poco más. Las segundas son tan fáciles que se podrían ganar duelos enteros tirando sólo de ellas. Da igual que estés sufriendo un acoso desde la línea de fondo o que tu rival saque a 190 por hora, basta con hacer la combinación de botones para que una impoluta dejada deje al contrario en la estacada.

Si algo hace bien el juego es la implementación de los errores no forzados ya que, a la mínima que buscamos una línea y no calculamos bien el timing, sabemos que nuestra bola se va a ir fuera.

Si echamos la vista hacia el modo carrera y la progresión del jugador, nos encontramos por lo menos con un calendario que intenta representar con cierta verosimilitud el de un tenista. Cada semana la oferta es variada y nos podemos topar con todo tipo de propuestas y hasta de superficies a las que se puede acceder en función de nuestra clasificación. Sin ser la repanocha ni tener una profundidad digna de un juego de consola (ni siquiera le estamos pidiendo un nivel de gestión digna de un juego de PC), es un buen primer intento para lo que pretende ser una saga duradera.

Tennis World Tour: mejor simulación, peor carrera

En Tennis World Tour nos encontramos ante un título en el que, por lo menos, sí que se pueden llegar a intuir las líneas maestras de lo que en su día fue la simulación de Top Spin aunque el título se queda demasiado corto a la hora de mostrar una profundidad a la altura del simulador.

Sí es cierto que desplegar tu juego durante el encuentro es más sencillo que en AO Tennis. ¿El problema? El motor de colisiones, y la lógica interna del juego, necesitan un repaso tan grande que en ocasiones te sorprenderás llegando a bolas que parecían imposibles mientras que en otras te desesperará ver que tu jugador no golpea un balón que tenía a escasos centímetros con todo listo para devolverla.

Puede parecer un detalle menor pero no lo es en absoluto, ya que lleva al jugador a una situación de constante desconcierto. En el momento en el que te acostumbras a que bolas que parecen muy lejanas se pueden devolver das por hecho que vas a poder golpear cualquier balón, incluso los que están cerca, pero cuando te confías en exceso y te relajas por un momento puedes quedar como un panoli delante de toda la grada.

Pero donde quizá sufre más el juego de Breakpoint es a la hora de tratar de crear un modo carrera relativamente fidedigno. Partamos de la base de que en AO Tennis tenemos torneos para escoger en prácticamente cada semana del año. Ese dato, en Tennis World Tour es una utopía porque cada mes tendremos la ocasión de jugar un par de torneos. Dos. Y ya. Por si fuera poco, y a falta de licencias, tienen nombres rocambolescos una opción que su rival maquilla de manera más o menos decente otorgando a cada torneo el nombre de la ciudad que lo alberga.

Lo que nos queda, en última instancia, es un título que ofrece una simulación algo más trabajada que la de AO Tennis, en la que por lo menos no hay un golpe mágico que permite desarmar al rival en cualquier momento y donde es más sencillo desarrollar una estrategia en cada intercambio de golpes.

Muchos torneos por delante y una desilusión considerable

Mucho ha llovido desde que Top Spin se convirtió en un referente y desapareció dejando huérfanos a los seguidores de un deporte que prácticamente no tienes referentes a los que acudir. En PC, la aparición desde hace años de Tennis Elbow ofrece una alternativa pero el carácter rematadamente indie del título lo convierte más en una reliquia para los usuarios más hardcore que en un título de fácil digestión para usuarios que buscan una simulación decente y un modo carrera con el que echar unas 10-20 horas de sus vidas.

Tanto AO Tennis como Tennis World Tour tenían una oportunidad inmejorable para lanzar toda una declaración de intenciones ante la comunidad de seguidores del tenis. Nadie les estaba exigiendo un título a la altura del citado Top Spin porque para llegar a esos niveles de simulación y de fidelidad con el deporte es necesaria una experiencia que sólo se consigue convirtiendo el juego en una franquicia y actualizándola cada pocos años.

El resultado final es un producto que, en ambos casos, se queda en tierra de nadie. No logra destacar como simulador, quizá el punto más comprensible, pero tampoco destaca en exceso en ese apartado. Es especialmente triste si tenemos en cuenta que títulos como Great Courts 2, de Blue Byte, ya eran capaces de ofrecer un calendario en el que todos los meses había varias opciones para competir. Sí, es cierto que sólo había dos torneos por semana y ni siquiera eso en cuanto se celebraba un Grand Slam, pero hablamos de un juego de hace más de veinticinco años capaz de simular mejor una temporada tenística y ofrecer mayor realismo. Basta con comparar las plataformas de ambos títulos (DOS vs la generación actual) para comprender lo grotesco del asunto.

La mayor desilusión del chasco de ambos títulos es que nos encontrábamos ante una gran oportunidad para resucitar el tenis en consolas que, muy probablemente, se haya ido por el barranquillo. Y no hablo de sólo uno de los juegos sino de ambos títulos. Basta con echar un ojo a las pobres reviews que ambos han coleccionado desde su lanzamiento para comprender que es bastante probable que las ventas no acompañen y que, por extensión, sea más que difícil justificar una secuela. En otras palabras, el panorama del tenis en esta generación de consolas parece condenado. No nos quedará otra que esperar a Tennis Elbow Manager 2 y a un futuro Tennis Elbow 4 para tener, por separado, dos experiencias que nos acerquen a lo que supone una simulación más fidedigna del deporte de la raqueta.

 

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