Apple devuelve a Irlanda 14.300 millones de impuestos no pagados

Fotografía que muestra el logotipo de Apple en una tienda. /EFE
Fotografía que muestra el logotipo de Apple en una tienda. / EFE

Dublín siempre ha puesto reticencias a ejecutar una decisión impuesta en 2016 por la Comisión

ADOLFO LORENTE

No deja de resultar paradójico que un Gobierno ponga todas las pegas del mundo para recaudar 13.100 millones de euros, un 4% de su PIB nacional. Pues sí, ocurre en Irlanda, donde este martes se comunicó de forma oficial que Apple ha abonado ya los 13.000 millones exigidos por Bruselas a finales de agosto de 2016, más 1,2 millones por intereses de demora. Un dinero que Dublín nunca ha querido, recurriendo incluso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para intentar no cobrarlo. Cosas veredes.

No se trata de una multa impuesta por los temidos servicios de Competencia de la Comisión Europea, sino de la devolución de impuestos que en su día debían haberse abonado y no se pagaron porque el Gobierno irlandés y el gigante tecnológico estadounidense diseñaron un esquema fiscal a medida que en la práctica era una alfombra roja para que Apple apenas pagase impuestos. A Irlanda le compensa más atraer a los gigantes mundiales para afianzar su imagen de pseudoparaíso fiscal, que llenar sus arcas públicas a través del Impuesto de Sociedades. Los ingresos, con este modelo, llegan por otras vías, pero siempre llegan.

La decisión de la Comisión se produjo el 30 de agosto de 2016, cuando la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, anunció una decisión que batió todos los récords habidos y por haber. 13.000 millones de euros son muchos miles de millones. La investigación que determinó la existencia de «ventajas fiscales ilegales entre 2003 y 2014» duró tres largos años que concluyeron con un serio aviso a navegantes al conjunto de las grandes multinacionales. Los escándalos por la existencia de trajes fiscales a medida ('tax rulings') en países como Luxemburgo, Irlanda u Holanda han sido la tónica en los últimos años.

Según las autoridades comunitarias, la multinacional estadounidense apenas soportó una tasa efectiva por el Impuesto de Sociedades del 1% sobre sus beneficios europeos en 2003 a pesar de que el gravamen irlandés está fijado en el 12,5% (la mitad de España o de la media comunitaria). Una carga que se rebajó todavía más en 2014, cuando la compañía tuvo un simbólico tipo efectivo del 0,005% gracias a una serie de beneficios fiscales, como denunció en su día Vestager.

«Si bien el Gobierno está fundamentalmente en desacuerdo con el análisis de la Comisión y está buscando la anulación de esa decisión, como miembros comprometidos de la Unión Europea, siempre hemos confirmado que recuperaríamos la supuesta ayuda estatal», aseguró ayer Paschal Donohoe. «El ministro me ha confirmado la completa devolución de las ayudas ilegales. Bueno. Ya podemos cerrar el procedimiento judicial», se felicitó la comisaria de Competencia a través de Twitter. No obstante, una cosa es que Bruselas retire su demanda y otra muy distinta es que Dublín haga lo propio. Seguirá peleando en los tribunales porque no quiere los más de 14.000 millones que le ha transferido Apple. Paradójico, sí.

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