La mascota de...

«Está viejito y hay que quererlo más que nunca»

Iturralde González, con Zazpi, en la mesa de billar que tiene en casa./Borja Agudo
Iturralde González, con Zazpi, en la mesa de billar que tiene en casa. / Borja Agudo

Cuando era niño, su familia tuvo un pastor alemán, Bolt. «Al final se nos escapó y ya no lo volvimos a ver. Pero yo era muy pequeño: lo mismo se lo regalaron a alguien y se inventaron aquello de que se había escapado»

Carlos Benito
CARLOS BENITO

El bueno de Zazpi ya ha llegado a una edad en la que algunas cosas de él hay que decirlas en pasado. Le encantaba correr, por ejemplo, y se ponía como loco en cuanto Eduardo Iturralde González se vestía con la ropa deportiva para salir a trotar por Arrankudiaga. Pero, cerca ya de los 17 años, el pastor vasco se ha quedado torpe y oye y ve muy poco. «Está viejito y hay que quererlo y cuidarlo más que nunca. Él nos ha cuidado a nosotros todo este tiempo», resume el exárbitro, que tiene a Zazpi desde que era un cachorrito recién nacido.

«Siempre fue un perro lleno de vitalidad. Se marchaba por el pueblo y no volvía hasta la noche, y nos consta que fue dejando descendencia por ahí. También ha sido siempre muy mimoso, muy afable y muy paciente, sobre todo con los críos: ¡Las cosas que le han hecho al pobre perro!». La gran obsesión de su juventud fue el pastor vasco de la finca de al lado, un perrazo mayor que él: «Tuvieron muchas enganchadas para ver quién era más gallo. A Zazpi le faltan dientes de intentar arrancar la valla», relata Iturralde González, que al fin y al cabo es protésico dental de oficio y se preocupa por esas cosas.

¿Se puede imaginar a Zazpi de futbolista? «Habría sido un extremo muy muy rápido, velocidad pura y dura. ¡Un Williams! Y también sería una madre, no tendría ni una amarilla, al estilo de un futbolista japonés», analiza. En los últimos tiempos, el perro ejerce esa elegante cortesía oriental con un colega inesperado: «Un día, estábamos viendo la tele y pasó un gato pequeñito. Le dejamos un poco de leche y ahora se presenta todos los días a eso de las siete de la tarde y maúlla hasta que le abrimos. Entra, come de la comida de Zazpi, se queda a dormir, desayuna y se marcha. Yo creo que va donde sus hermanos callejeros, para contarles que le ha tocado la 'Primitiva'», se ríe Iturralde González.

Zazpi

Raza:
Pastor vasco.
Edad:
16 años.
Peso:
39 kilos
Carácter:
muy cariñoso, sobre todo con los niños, pero protector ante los extraños.
¿Alguna manía?
Siempre odió el agua, pero ahora se deja bañar.

La gallina Maritxu

A este gato pícaro, doméstico a tiempo parcial, lo han bautizado como Darwin, y Zazpi lo acepta igual que si hubiese estado siempre a su lado. También es verdad que el viejo pastor ha tenido compañeros más extravagantes: «Una vez, me llamó mi mujer para decirme que le habían regalado una gallina, para ver si yo me atrevía a matarla. Le dije que sí, pero, para cuando vine a casa, ya la habían visto las crías y le habían puesto de nombre Maritxu. Fue la gallina mascota: dormía encima del perro y podías encontrártela sobre el televisor». En la casa también han residido gallinas que recibían un trato menos privilegiado: cuando Iturralde González se retiró del arbitraje, sus jueces de línea le regalaron una docena de hermosas aves ponedoras.

Zazpi lleva ahora una vida apacible de jubilado, lo que su dueño llama «el descanso del guerrero». Le sigue gustando restregarse sobre la hierba recién cortada y sube trabajosamente las escaleras de la casa para no dejar solas a las visitas. También cumple muy despacito con su obligación de atravesar el jardín para orinarles una rueda del coche. Ya ni siquiera protesta cuando lo bañan, incluso ha adoptado nuevas costumbres en las que se puede intuir un sombrío aire de despedida. «Siempre había dormido abajo, pero, desde hace seis meses, sube todas las noches a dormir con nosotros», comenta Iturralde González, mentalizado de que no le queda mucho tiempo con su querido perro. «Va a ser un drama, sobre todo para mis hijas, que tienen 19 y 16 y han crecido con él, pero queda el consuelo de saber que ha sido feliz. De Zazpi no se puede decir que pasará a mejor vida, porque esta la ha tenido buena de verdad».

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