Vascos afectados por la inundación en Santillana del Mar: «¿Y ahora quién paga todo esto?»

Vehículos atrapados en el aparcamiento inundado tras la tromba. En la foto de arriba una mujer recoge del coche documentos empapados de agua. /j. rosendo
Vehículos atrapados en el aparcamiento inundado tras la tromba. En la foto de arriba una mujer recoge del coche documentos empapados de agua. / j. rosendo

Cientos de personas, entre ellas turistas vascos, sufren los efectos de una tromba de agua que anegó Santillana del Mar y afectó a 60 coches

ANA DEL CASTILLO | DANIEL MARTÍNEZ

Cientos de personas, entre ellos un número indeterminado de vascos, resultaron afectados este fin de semana por una tromba de agua que anegó la localidad cántabra de Santillana del Mar. Destino vacacional y de ocio de los vizcaínos, el municipio soportó una fuerte lluvia en la tarde-noche del sábado que inundó un aparcamiento y dejó parcialmente bajo las aguas a sesenta vehículos.

«Ha sido horrible ver a gente llorar porque habían perdido el coche», confirmaba ayer una bilbaína de 34 años con un nudo en la garganta. Su idea era «pasar un 'finde' idílico con mi marido y mi hija de dos años en Santillana, pero ha sido una pesadilla», relataba de camino a la localidad de Polanco en su 'Ford Focus', donde el agua llegó hasta los asientos, donde tenía la intención de poner una denuncia. «Debería ser declarada zona catastrófica», apostillaba.

También el sevillano José Suárez llegó el sábado con su familia a Santillana del Mar dispuesto a disfrutar de unos días 'frescos' en Cantabria y desconectar del calor y del día a día del Sur. Así que aparcó su BMW serie 3 -«comprado hace ocho meses por 37.000 euros»- en el estacionamiento de Rolaceña, frente a su hotel, y subió a asearse para salir a pasear. Eran las 20.00 horas y una tromba de agua sorprendió a los turistas en menos de media hora. Cuando bajó del hotel se encontró «mucho revuelo de gente en la zona del aparcamiento». En ese momento vio que su vehículo estaba completamente anegado por el agua: «Llegaba a la mitad del coche, estaba totalmente inundado. No había ninguna manera de sacarlo», explica a este periódico. La riada se había remansado en la parte baja del pueblo donde el nivel del agua llegó a 1,60 metros.

«Esto era un río»

Los propietarios de los restantes 60 vehículos atrapados por el agua se hacían ayer la misma pregunta: «¿Y ahora quién paga todo esto?». Esa zona de estacionamiento regulado es propiedad municipal, pero lo gestiona la empresa que ganó hace seis meses el concurso público. Desde el Ayuntamiento confirman que hoy mismo se reunirá el equipo de gobierno para analizar la situación y estudiar los pliegos del contrato. En cualquier caso, afirman que harán «todo lo posible» para que los afectados puedan cobrar por los daños en sus vehículos. Ayer, la zona era un constante trajín de grúas llevándose automóviles y de turistas sacando sus enseres y documentos de su interior para ponerlos a secar. Fuentes consultadas por este periódico señalaron que, aunque desconocían el número exacto de vizcaínos afectados, «lo normal es que sean un buen puñado ya que este es un lugar donde vienen mucho a pasar el fin de semana o a veranear».

En 2006, otro chaparrón provocó un episodio idéntico al del sábado, cuando en sólo dos horas se acumularon casi 20 litros de agua. Entonces, los seguros de coches se desentendieron y fue el Consorcio de Seguros el que asumió los gastos. Ahora, todavía es una incógnita. Cuando ocurrió todo, la cántabra Elena Algorri tenía concierto en la Colegiata de Santillana. Dejó su vehículo en el aparcamiento y cuando terminó la actuación lo encontró con el agua hasta la matrícula. «Lo que había aquí era un río y era imposible sacar el coche», recordaba.

Peligroso arrancar el coche

Técnicos «de talleres» del pueblo se han interesado por los afectados y se han acercado hasta la zona para informar a los perjudicados: «Me dijo un señor que era muy peligroso arrancar el coche si todavía quedaba agua en el motor», cuenta Algorri, que está gestionando cómo sacar el vehículo con una grúa de Rolaceña.

Los afectados han hecho 'piña' -«qué remedio, porque ningún responsable del aparcamiento aparece por Santillana»- y han creado una plataforma, un grupo de Whatsapp y de Facebook. «Queremos que se declare zona catastrófica. Ha sido horrible ver a gente llorar porque habían perdido el coche», explica una bilbaína de 34 años con un nudo en la garganta. Su idea era «pasar un 'finde' idílico con mi marido y mi hija de dos años en Santillana, pero ha sido una pesadilla», explica de camino a Polanco en su Ford Focus -«y el culo mojado»-, donde van a poner una denuncia.

Recuperar la normalidad

Santillana del Mar trata de recuperar este domingo la normalidad tras la fuerte tromba de agua, un hecho que «nos ha sorprendido a todos», dice el alcalde, Isidoro Rábago, que subraya que lo ocurrido fue «como para declarar a la villa zona catastrófica».

Rábago ha afirmado que la red de recogida de aguas pluviales siempre se vigila y se mantiene limpia, pero la intensidad de la lluvia hizo que se colapsara. Tan rápido ocurrió todo que los sumideros no tuvieron tiempo de tragar el agua: «Estoy asustado de cómo caía el agua, por norte, sur, este y oeste. Era impresionante», ha asegurado Rábago, que cree que también habrá influido «el tema de mareas».

Además del parque de Rolaceña, la lluvia afectó al casco histórico, a establecimientos del pueblo y a la zona de la Colegiata, donde se formó una gran masa de agua. También levantó tuberías y entró en el colegio.

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