Las vascas exigen hoy en la calle igualdad real

El Ayuntamiento de Bilbao encendió anocheuna iluminación especial para este 8 de marzo. /LUIS ÁNGEL GÓMEZ
El Ayuntamiento de Bilbao encendió anocheuna iluminación especial para este 8 de marzo. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La división política y la campaña ensombrecen las movilizaciones de otro 8-M para la historia

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

Las vascas viviremos hoy otro 8 de marzo para la historia. Y todas las españolas, las europeas y las mujeres del mundo entero que, en pleno siglo XXI, aún se ven obligadas a alzar la voz, hacer un parón en su acelerado ritmo de vida y salir a la calle para decir 'basta' a las desigualdades en un clima político y social en el que el feminismo se ha convertido, además, en elemento central de los discursos de partidos e instituciones. Y también, en plena precampaña electoral, en objetivo a batir del populismo extremista de nuevo cuño (véanse las tesis negacionistas de la violencia de género de Vox o el autobús de Hazte Oír contra las «feminazis» con retrato de Hitler incluido), cuyos ataques no han hecho sino poner en guardia a la mayoría de las mujeres.

La jornada de hoy será, igual que el año pasado, un aldabonazo en la conciencia colectiva de la sociedad para exigir pasos efectivos que eliminen las barreras que aún separan a hombres y mujeres. Que ayuden a acabar con la lacra de la violencia machista, que se cobró el año pasado la vida de 47 mujeres en España, la cifra más baja de los últimos quince años, pero, aun así, insufrible y lacerante. Que acerquen a cero la brecha salarial que, según los últimos datos de Emakunde, es del 24,4% en ganancias medias anuales en Euskadi.

Una cifra que no significa que las mujeres cobren menos por hacer el mismo trabajo, sino que el mayor tiempo dedicado al cuidado de la familia y a las tareas domésticas (dos horas más al día que los varones, según los estudios más recientes), la feminización de las reducciones de jornada y de los contratos a tiempo parcial y el 'techo de cristal' que sigue limitando la presencia femenina en los consejos de dirección (21% de mujeres directivas en Euskadi) ahondan las diferencias en el salario que unos y otras se llevan a casa.

En definitiva, una jornada entre lo reivindicativo y lo festivo para exigir una igualdad real en todos los ámbitos de la sociedad. Ese clamor cristalizará en la huelga laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo convocada para hoy por los movimientos feministas, y apoyada por los principales sindicatos vascos, y en movilizaciones en las capitales y municipios vascos. La idea es que paren ellas y arrimen el hombro ellos. Al grito colorista y multitudinario en las calles le favorecerá el viento de cola de hace un año, cuando decenas de miles de mujeres -en Euskadi y en toda España- se sumaron a los cientos de actos reivindicativos convocados por colectivos a favor de la igualdad.

Agresiones machistas

Desde aquel lejano 1911 en que se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer, y el incendio en una fábrica de camisas de Nueva York en el que murieron 123 trabajadoras, en su mayoría jóvenes e inmigrantes, ha llovido mucho, y se ha avanzado mucho. No obstante, el 8-M de 2018 marcó, según todos los analistas, un punto de inflexión, un antes y un después, sobre todo para dejar de considerar el feminismo como una causa 'de segunda', de esas que sacan la cabeza una vez al año, y empezar a tomarse en serio la necesidad urgente de corregir desigualdades. El golpe en la mesa se ha notado no tanto en avances supersónicos -en algunos casos, como en el de las agresiones machistas hay que hablar de retroceso: 4.244 mujeres fueron maltratadas, violadas o abusadas en Euskadi el año pasado, 224 más que en 2017- pero sí en un impulso decido desde las instituciones a las políticas de igualdad.

En España, el Gobierno de Pedro Sánchez, el más feminista por su composición de los países del entorno (otro hito del último año), no hará huelga hoy, aunque sí participará en la manifestación de Madrid con la vicepresidenta Carmen Calvo a la cabeza. Convocará al Consejo de Ministros para aprobar, entre otras medidas, la ampliación del permiso de paternidad de cinco a ocho semanas, ampliables a dieciséis en 2021, lo que colocará a España a la cabeza de Europa, aunque no entrará en vigor hasta el 1 de abril. El Gobierno vasco, por su parte, destinará 283 millones en dos años para reducir la brecha retributiva y situar a Euskadi en 2030 entre los cinco primeros países de Europa con menor diferencia salarial. Además, el 5% de la 'nota' para contratar con la Administración vasca dependerá del compromiso que las empresas puedan demostrar con las medidas para favorecer la igualdad.

El impulso institucional a las políticas de género es la cara del creciente protagonismo del feminismo en el debate público, alentado por casos como el de 'La Manada' o los ecos del 'Me Too'. La cruz es que la exigencia de igualdad, en puertas de las elecciones generales del 28 de abril y de las municipales y forales del 26 de mayo, se ha convertido en un arma arrojadiza. Y en terreno resbaladizo, una auténtica piel de plátano donde es fácil patinar, como le ha sucedido a Pablo Iglesias, que se ha visto obligado a rectificar tras hacer público un cartel donde anunciaba su vuelta tras el permiso de paternidad con un 'vuelve' en tonos morados con las letras 'el' destacadas. Un clima crispado y muy revuelto que ha radicalizado incluso el manifiesto con el que la comisión 8 de marzo, integrada por organizaciones feministas de todo el país, ha decidido llamar a las marchas convocadas hoy.

Capitalismo y neoliberalismo

El texto, lejos de favorecer una protesta transversal que sume nuevas voces a la causa feminista, ha levantado ampollas por su escoramiento hacia el lenguaje tradicional de determinada izquierda. El texto mezcla las reivindicaciones en clave de igualdad con constantes críticas al «capitalismo» y al «neoliberalismo salvaje», además de exigir una «educación laica», denunciar los intereses de las empresas farmacéuticas, la «justicia patriarcal» o la corrupción. Un 'totum revolutum' que, a pesar de que ya había anunciado la presencia en las movilizaciones, ha terminado por alejar al PP. La formación de Pablo Casado -contraria a las cuotas que sí defiende, por ejemplo, el PNV-, organizará un acto propio y redactará su propio documento.

Ciudadanos ya marcó perfil la semana pasada, cuando Inés Arrimadas y Albert Rivera apellidaron 'liberal' al feminismo que defienden los naranjas, y que da el visto bueno a la gestación subrogada o a la prostitución si son tolerados por la mujer. Las redes ardieron. Como lo harán de nuevo hoy.

En su contexto

60.000
personas, según la Policía Municipal, secundaron la movilización convocada el año pasado en Bilbao, que marcó un punto de inflexión. La capital vizcaína fue un referente y se desbordaron todas las previsiones. En Madrid, el 8-M reunió a 160.000 manifestantes, según la delegación del Gobierno; y en Barcelona, a 200.000, según la Policía local
Violencia de género
En 2018 fueron asesinadas 47 mujeres en España a manos de sus parejas o exparejas, la cifra más baja en los últimos 15 años, desde que existen estadísticas. Desde 2003, han perdido la vida 975 mujeres víctimas de la violencia machista.
Brecha salarial
Según datos de Emakunde, la brecha salarial en Euskadi es del 24,4%, al comparar la ganancia media anual de los trabajadores vascos (31.000 euros) con la de las trabajadoras (23.423). El Gobierno vasco destinará 283 millones en los próximos dos años a medidas para reducirla
'Techo de cristal'
En el País Vasco no ha habido una sola mujer en los principales cargos institucionales (lehendakaris, diputados generales y alcaldes) en 40 años de democracia. Solo un 21% de los puestos directivos en empresas vascas están ocupados por mujeres, el porcentaje más bajo de España.