El Gobierno vasco se suma a las familias y reclama a los profesores que saquen el conflicto de las aulas

Representantes de las asociaciones de familias antes de reunirse este lunes con la consejera./MAIKA SALGUERO
Representantes de las asociaciones de familias antes de reunirse este lunes con la consejera. / MAIKA SALGUERO

La consejera Uriarte pide a los sindicatos más servicios mínimos en la huelga que comienza mañana

JOSÉ DOMÍNGUEZ

La consejera de Educación, Cristina Uriarte, se reunió este lunes con representantes de las asociaciones de las familias de los 120.000 estudiantes afectados por el conflicto en 215 colegios concertados de Euskadi para transmitirles que comparte su preocupación ante el inicio de ocho días de huelga previstos a partir de este miércoles. «No podemos permitir que nuestros alumnos pierdan el curso», remarcó la responsable autonómica, que se sumó a la exigencia de los progenitores a los sindicatos para que «saquen el conflicto de las aulas y se sienten en la mesa de negociación hasta lograr una solución». La propia Uriarte reconoció mantener conversaciones «discretas» con las centrales para sondear soluciones y el pasado viernes también se reunió con el mismo objetivo con la patronal de Kristau Eskola. En cualquier caso, ante la inminencia de unos paros a los que están llamados 9.000 trabajadores sin arrancar un acuerdo, anunció que ya ha pedido al Departamento de Trabajo que al menos «amplíe los servicios mínimos». Porque a su juicio, los que hubo en las anteriores convocatorias (seis jornadas ya este curso) fueron insuficientes. Este martes por la mañana conocerá si su petición es atendida.

«La exigencia actual para abrir un centro es tan sólo de dos personas, una de dirección y otra de Administración y Servicios, pero vemos necesaria una mayor atención en función del tamaño del centro y, sobre todo, de las necesidades especiales de algunos alumnos», remarcó la consejera. Y ocho días consecutivos de huelga, hasta el 25 de enero, le parecen «un exceso» por lo que apeló a la responsabilidad de las centrales y les pidió que reflexionen «porque todos sabemos que una negociación es difícil y todo el mundo tiene que dejarse algo en el camino».

Frente a las exigencias de trabajadores y partidos políticos como el PP que piden al Gobierno vasco aumentar la financiación a los colegios concertados para acabar con las protestas, Cristina Uriarte aseguró a las familias que «no todo es cuestión de dinero, aquí hay una negociación laboral que corresponde en exclusiva a patronal y sindicatos, mientras que desde el departamento trabajamos desde hace tiempo en otras iniciativas que mejoren el sistema educativo».

Dar el curso «por perdido»

La portavoz de la Federación Católica de Padres de Familia y de Alumnos de Bizkaia FECAPP, Miryam González, fue clara: «Lo vemos muy negro. Al menos la consejera nos ha arropado». «Y como nosotros, ha pedido a sindicatos y patronal que se sienten en una mesa, que no se levanten hasta lograr una solución y, mientras, que saquen el conflicto de las aulas». «Entendemos el derecho a la huelga, pero también el de la escolarización, porque si vamos a una huelga indefinida damos ya el curso por perdido», añadió Aitor Mujika desde Bidelagun. Víctor Petuya, de FAPAE, reconoció por su parte que «sabemos que no hay una solución mágica, pero el centro de la enseñanza debe ser el niño y apelamos a la responsabilidad individual de cada profesor a la hora de secundar la convocatoria».

La junta directiva de Kristau Eskola se reunió este lunes también para abordar el conflicto y manifestó su incapacidad para frenar los paros. «La última propuesta a los sindicatos es el marco máximo que podemos ofrecer», aseguró su director general, Mikel Ormazabal. La asociación de colegios cristianos compartió también la preocupación de las familias por las «consecuencias de la huelga, que tendría en nosotros una merma de la calidad y la educación» e insistió en que «hacemos todo lo posible para volver a la senda de la negociación». Este lunes las centrales también se reunieron en la sede de ELA en Bilbao con miembros de varias asociaciones de madres y padres de alumnos para explicarles su postura y las razones por las que «no nos dejan otra alternativa que seguir adelante con las movilizaciones».