Los trabajadores del centro de Zumarraga desmienten «categóricamente» las «relaciones íntimas» de educadoras con menores

Una vista del exterior del centro de menores Ibaiondo, en Zumarraga./Morquecho
Una vista del exterior del centro de menores Ibaiondo, en Zumarraga. / Morquecho

La plantilla defiende que su actividad es «constantemente supervisada por el Ararteko y los juzgados

EL CORREO

«Es una difamación y una calumnia fuera de la realidad tan dañina como fantasiosa». Así de contundente se muestra la plantilla del centro de menores Ibaiondo, situado en la localidad guipuzcoana de Zumarraga, en un comunicado sobre las presuntas «relaciones íntimas» entre jóvenes que permanecen recluidos y educadoras en estas instalaciones.

Los trabajadores del centro, educadores y resto de personal, salvo los vigilantes de seguridad, que pertenecen a una empresa subcontratada, han hecho público un comunicado a través del sindicato Comisiones Obreras en el que «desmienten categóricamente» el contenido de la denuncia interpuesta por un vigilante de Ibaiondo que señalaba que en ese centro se habían cometido irregularidades como «tráfico de sustancias estupefacientes» y «relaciones íntimas» entre internos menores y «personal educativo».

El comunicado considera «aberrantes» estas acusaciones, que «intentan hacer creer a la sociedad» que en Ibaiondo ocurren «actividades ilícitas». Remarca que «la vida diaria» y la «actividad profesional cotidiana» de los trabajadores, la mayoría de los cuales llevan 13 años en el centro, «no tiene absolutamente nada que ver» con lo que afirma el vigilante, «que resulta tan dañino y fantasioso que ha provocado casi tanto estupor como rabia y rechazo» en la plantilla.

La denuncia sobre presuntas irregularidades «supone una desvalorización y calumnia absolutamente fuera de la realidad», reiteran los empleados de Ibaiondo. Los trabajadores recuerdan además que su actividad es «constantemente supervisada por diferentes estamentos públicos» entre los que citan el Ararteko, el Defensor del Menor y los juzgados, que tiene «tienen contacto permanente» con los menores recluidos en el centro.

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