Taiwán se convierte en el primer país de Asia en abrirse al matrimonio homosexual

Manifestación por las calles de Taipéi con motivo de la aprobación de la ley del matrimonio gay en Taiwán./EFE
Manifestación por las calles de Taipéi con motivo de la aprobación de la ley del matrimonio gay en Taiwán. / EFE

El Parlamento vota a favor de legalizar las uniones del mismo sexo a pesar de que la ciudadanía lo rechazó en referéndum

ZIGOR ALDAMAUlan Bator (Mongolia)

Taiwán hizo este viernes historia al convertirse en el primer país asiático que legaliza el matrimonio homosexual. A pesar de que la ciudadanía había rechazado en referéndum las uniones del mismo sexo, el Parlamento siguió los pasos que dictó el Tribunal Constitucional en 2017 y aprobó con una holgada mayoría de 66 votos a favor, frente a 27 en contra, las cláusulas que conceden a los homosexuales casi todos los derechos de los que gozan los heterosexuales cuando se casan.

Queda limitado el derecho a la adopción, porque solo podrá hacerlo uno de los miembros de la pareja con los hijos biológicos del otro, y no con niños sin relación de consanguinidad. Y solo se reconocerá el matrimonio homosexual con extranjeros si su país también lo ha aprobado. No obstante, los homosexuales casados recibirán el estatus de viudedad en caso de que el otro fallezca, y podrán dar su aprobación o rechazar tratamientos médicos u otros asuntos como la donación de órganos de sus cónyuges.

La medida entrará en vigor el viernes de la semana que viene, y casi 200 parejas se han registrado ya para contraer matrimonio ese mismo día. Muchas más, hasta 40.000, aplaudieron hoy en las calles de la capital taiwanesa, Taipéi, la decisión del legislativo. Y lo mismo hizo en Twitter la presidenta de la isla, Tsai Ing-wen. «El 17 de mayo de 2019, el amor ha vencido en Taiwán. Hemos dado un gran paso hacia la igualdad real y hemos convertido a Taiwán en un país mejor», escribió en un mensaje que remató con la bandera arcoíris.

«Tenemos la posibilidad de hacer historia y de mostrar al mundo que los valores progresistas también pueden arraigar en un país oriental», había publicado antes de la votación Tsai en la misma red social. Y, sin duda, la antigua Formosa se ha convertido ya en un ejemplo para activistas LGBTI de todo el continente, desde Nepal, uno de los más progresistas, hasta los más conservadores, como Corea del Sur. En China, país con el que Taiwán comparte raíces sociales y culturales, el debate se hace en voz baja. No en vano, los medios de comunicación chinos dieron la espalda a la noticia.

«No es una ley perfecta, pero cumple con la mayoría de las demandas de las parejas del mismo sexo. Taiwán sigue la senda universal de la exigencia de igualdad, y estoy convencida de que las disputas por el matrimonio homosexual cesarán rápidamente», declaró al diario 'South China Morning Post' la coordinadora de la Coalición Taiwanesa para la Igualdad en el Matrimonio, Jennifer Lu.

Pero no va a ser un camino de rosas. «La democracia está muerta», afirmó el presidente de la Coalición para la Felicidad de la Próxima Generación, Tseng Hsien-ying, que criticó la falta de respeto de los políticos al resultado del referéndum en el que se votó en contra del matrimonio homosexual. Y prometió dar guerra: «Haremos todo lo que esté en nuestras manos contra los diputados que han votado a favor durante las campañas para las elecciones presidenciales y legislativas de 2020».