Los ladrones de casas en Bizkaia se apuntan a los 'escalos' y a los hilillos de pegamento

Hilillos de pegamento colocados en la puerta./Ertzaintza
Hilillos de pegamento colocados en la puerta. / Ertzaintza

La Ertzaintza, que advierte de que los puentes y la Navidad son «épocas propicias» para este delito, ha tenido conocimiento de 1.216 robos en viviendas desde enero hasta septiembre

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

La Ertzaintza ha contabilizado 1.216 robos en viviendas vizcaínas este año, de enero a septiembre, y ha detenido o investigado a 206 sospechosos por su implicación en estos casos. Con estas cifras, el Departamento vasco de Seguridad ha querido recordar que es conveniente tomar medidas para poner las cosas difíciles a los ladrones, sobre todo ahora, con el puente de la Constitución a punto de empezar y las Navidades a la vuelta de la esquina. Son «épocas propicias», según fuentes policiales, para este tipo de delitos, ya que muchos hogares se quedan vacíos al salir sus moradores de viaje, lo que supone todo un reclamo para los cacos. Según indican, todas las precauciones son pocas, ya que el 'gremio' de los amigos de lo ajeno va variando de 'modus operandi' e introduciendo innovaciones para lograr su objetivo: desvalijar casas.

En Bizkaia, uno de los métodos que más auge ha cobrado en los últimos meses es el del escalo: ladrones que entran en domicilios trepando hasta la ventana a través de bajantes o tubos colocados en la fachada. «Este tipo de robos no es nuevo, pero ha aumentado. Así entran con facilidad en bajos, en primeros y hasta en segundos pisos -explica Asier Jauregi, subcomisario de Investigación de Bizkaia-. Aprovechan ventanas que las personas de la casa hayan dejado abiertas o con la posición oscilobatiente. Ocurre a plena luz del día». Por eso, aconseja a las personas que vivan en alturas bajas que dejen siempre las ventanas bien cerradas. El modo oscilobatiente parece seguro, porque una persona no cabe por la rendija que queda... pero no. «Los ladrones se agarran y pueden hacer saltar la ventana», advierte Jauregi.

Otra práctica cada vez más usada por los ladrones que actúan en Bizkaia es la de echar unos hilillos de pegamento en las puertas -entre el marco y la hoja- que permanecen inalterables si la vivienda está deshabitada. Si confirman así que no ha habido nadie en casa durante días, entran y se sirven a placer. «Esto es relativamente nuevo –afirma Jauregi- y empieza a sustituir a las pestañas de plástico transparente de toda la vida que colocan los delincuentes en la puerta para saber si hay movimiento en casa». Según indica, ahora se están pasando al pegamento porque, en algunos casos, los ladrones «dejaban su ADN en el plástico de la pestaña», lo que ponía las cosas fáciles a la Policía científica a la hora de incriminarles.

Puerta reventada por los ladrones
Puerta reventada por los ladrones / Ertzaintza

Siempre con llave

Está claro que el cerebro de los ladrones no para de discurrir maneras para llevarse el botín de las casas con impunidad. Por ello, Jauregi señala que no se debe bajar la guardia y, sobre todo, no hay que incurrir en los errores habituales. El primero del ranking: cerrar la puerta de golpete, es decir, sin echar la llave. ¿Pero esto lo sigue haciendo alguien? «Mucha gente, sí. Y si cierras de este modo, es como si dejases la puerta abierta, porque pueden entrar con toda facilidad, en cuestión de segundos, con un simple trozo de plástico», aclara. Por eso, Jauregi subraya que no sólo hay que cerrar con llave al abandonar la casa, también -y especialmente- si estamos dentro. De hecho, se han dado casos de ladrones que han entrado en viviendas cerradas de golpete y se han encontrado dentro a algún habitante de la casa, «que igual estaba dormido porque trabaja a turnos» y no ha oído el timbre ni sus ruidos. En estos casos, afirma, los delincuentes salen corriendo. «No les interesa enfrentarse, a no ser que intenten retenerlos, algo que es mejor no hacer», aconseja.

Otro error muy habitual es marcharse de viaje y dejar todos los objetos de valor, como las joyas, «en los lugares más obvios». Es decir, en la mesilla del dormitorio o la cómoda. «Los ladrones se centran en el dormitorio, donde lo primero que hacen es tirar sobre la cama lo que encuentran en joyeros y cajones, y luego pasan al salón», apunta Jauregi, quien dice que rara vez rebuscan por el baño o la cocina. Por ello, afirma que una buena idea si vamos a estar tiempo fuera de casa es, por ejemplo, esconder las cosas valiosas «en botes de la cocina» o en lugares poco habituales. De este modo, los delincuentes, que no quieren pasar demasiado tiempo rebuscando dentro de la casa, pueden acabar desistiendo.

Según indica el subcomisario, también es muy importante la colaboración ciudadana para atajar este tipo de delitos. «Si alguien ve gente ajena a la escalera merodeando, que llame al 112», anima, aunque «dentro de un orden», ya que ahora, con la existencia de pisos turísticos, por ejemplo, es más fácil encontrar extraños en los portales. Sobre todo, si te topas a personas sospechosas y no saben responder a tus preguntas de a quién buscan «o dicen ir a pisos que ni siquiera existen, como un octavo en un bloque de cinco alturas» -comenta Jauregi-, dar aviso a la Ertzaintza es una buena idea. «Es mejor tener una falsa alarma que investigar luego un delito», indica.

En cifras

Reducción año tras año en Euskadi
En 2014 la Ertzaintza registró 3.260 robos en vivienda. Desde entonces, ese delito se ha convertido en estratégico para la Ertzaintza, lo que ha llevado a reforzar la vigilancia e investigación en este campo, una acción que ha ido dando frutos en los tres últimos años. Así, en 2015 la cifra de ese tipo de hechos fue de 2.293; en 2016 de 2.2356, y el año pasado de 2.530. El volumen de detenciones y personas investigadas por ese delito también ha ido creciendo: de 417 en 2014 a 549 en el año 2017. Este año, de enero a septiembre se han detectado 2.018 robos en Euskadi y se ha investigado o detenido a 345 sospechosos.

 

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