Las incógnitas sobre las muertes de Sharit y Rosmed: las familias hablan de «homicidio perfecto» y la policía, de suicidio
La aparición de los cadáveres de dos chicas de 16 y 15 años en un parque de Jaén el pasado viernes ha conmocionado a la opinión pública
El pasado viernes Rosmed y Sharit, de 15 y 16 años respectivamente, quedaron como lo hacían habitualmente. A nadie le llamó la atención, porque estas ... dos amigas, como hacen otros jóvenes de su ciudad (Jaén), solían acudir al parque de la Concordia a pasar la tarde. Cuando llegó la hora a la que debían estar en casa, ninguna de las dos apareció. Sus familias y amigos se echaron a la calle para localizarlas. Ambas aparecieron muertas pocas horas después en lo que se ha convertido en uno de los casos más controvertidos de los últimos tiempos. La Policía Nacional apuntó enseguida a que las chicas se habían suicidado. Las familias y los amigos de las crías aseguran que no fue así.
La noticia hace imposible no pensar en el caso de Sandra Peña, la joven de 14 años que se quitó la vida el pasado mes de octubre tras sufrir acoso en un centro escolar de Sevilla, que no activó ningún protocolo pese a las evidentes pruebas del maltrato a la menor por parte de dos compañeras. Entonces, los precedentes estaban claros y hubo pocas dudas de las circunstancias que empujaron a Sandra. Pero en Jaen, existen más dudas.
Aunque se ha decretado el secreto de sumario, han trascendido algunos datos. La autopsia preliminar revela que las dos chicas murieron ahorcadas y que sus cuerpos no presentaban signos de violencia externa, lo que descartaría la intervención directa de terceras personas. La hipótesis de que habrían quedado para quitarse la vida juntas quedaría apuntalada por el hecho de que el instituto en el que estudió el curso pasado una de ellas había abierto un protocolo por autolesiones. La pérdida de un amigo, que se disparó accidentalmente con la escopeta de su padre, según publica ABC, y un entorno familiar complicado en el caso de una de las muchachas reforzaría esta tesis.
El subdelegado del Gobierno, Manuel Fernandez, ha dicho que se mantienen abiertas «todas las líneas de investigación» y también que se trata de un caso muy «complejo». La Policía analiza la actividad que las menores en redes sociales y los mensajes que intercambiaron con sus amigos en las horas previas al suceso, incluido el texto de ruptura que una de ellas envió a su novio. Ambas dejaron, además, sendas cartas de despedida a sus familias.
Los deberes de lunes, hechos
Sus entornos no ven las cosas tan claras. Para ellos, las misivas incurren en contradicciones. Tampoco ven lógico ese último mensaje de adiós entre ellas. «Demasiada formalidad, demasiada corrección, demasiadas tildes y signos de puntuación. Las jóvenes no escriben así«, argumentan.
Alexander, el padre de Sharit, ha hablado ante las cámaras de varias televisiones sobre las contradicciones existentes. Considera que la altura a la que treparon para suicidarse es demasiada para que pudieran subirse, y también dudan de que tuvieran la fuerza y destrezas suficientes para hacer los nudos de las cuerdas con las que se ahorcaron. «Quieren montar el suicidio perfecto, cuando es el homicidio perfecto», ha declarado antes de asegurar que su hija «estaba feliz, emocionada, haciendo su FP». Mantenía, a ojos de sus progenitores, la vida normal de una chica de su edad. Y eso les lleva a pensar que si se quitó vida «no lo hizo conscientemente, o fue engañada o fue manipulada. Queremos que se sepa toda la verdad». Más detalles a los que se aferran: dejó hechos los deberes que debía presentar este pasado lunes. «Nadie que quiere suicidarse hace antes los deberes», dice su madre en medio del desconcierto
Sus amigos tampoco conceden credibilidad al texto para cortar con el novio. A las puertas del tanatorio, se mostraban incrédulos. Según publica EL PAÍS, los chavales aseguran que las dos adolescentes habrían sufrido bullying escolar recientemente. «Rosmed sufrió bullying en su anterior instituto, y es algo de lo que no se había recuperado. Estaba muy afectada por ello», relató uno de los chicos a ese periódico.
Una tragedia con muchas incógnitas que deja el doloroso balance de dos adolescentes muertas y dos familias que claman una investigación profunda que aclare lo ocurrido. «Hay algo se nos escapa», exigía Ana Vianey, amiga de los padres de las niñas, y de origen colombiano como ellos. «Queremos que se sepa toda la verdad», resumía el padre de Sharit.
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