«Tienes miedo cuando ves el pueblo rodeado»

Operarios de Montes actúan en uno de los incendios en La Cavada. /SANE
Operarios de Montes actúan en uno de los incendios en La Cavada. / SANE

Vecinos y alcaldes muestran su preocupación por los incendios y agradecen la labor de todos los efectivos desplegados

MARIANA CORESSantander

«Te entra el miedo porque ves el pueblo rodeado por el fuego. Es un sitio pequeño y nunca sabes lo que puede ocurrir». Patricia de la Herrán, del restaurante La Florida, en Saja, explica así lo que ayer sintió cuando vio que los montes que rodean al pueblo eran pasto de las llamas. Daba igual dónde mirara. Fuego y humo. A última hora de la tarde ya estaba «más segura», pues «todo parece controlado». Patricia sólo tenía palabras de agradecimiento para los soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y para las cuadrillas de Montes. «Han estado aquí todo el día, sin parar de trabajar», al tiempo que lamentaba que «esta es la historia de todos los años; pero no por ello preocupa menos. ¡Ojalá se terminara de una vez!».

El mismo deseo es el que pide Manuel Fernández, uno de los propietarios del restaurante La Bolera, de Los Tojos. Según estaba hablando por teléfono con este periódico, pasadas las siete de la tarde, relataba cómo desde su establecimiento veía «aún las llamas de un incendio. Es tremendo. Estamos hartos», lamentaba. «Con el día tan bonito que hace hoy y aquí está todo cubierto por una niebla gris, maloliente». Manuel no paró de lamentar «el destrozo medioambiental que esto está suponiendo para Cantabria. En las zonas de eucalipto y pino no es tanto el daño, ya que en seis o siete años volverán a crecer, pero la gran pena es por los árboles autóctonos, el roble, el castaño... tardan tantísimos años en alcanzar un buen tamaño». Él prefiere no entrar en muchos detalles sobre los culpables de los incendios -«no quiero meterme en esto»- pero sí se queja de que «todos los años es la misma historia, unos echándose la culpa a otros. Mucha gente apunta a los ganaderos, pero yo no creo que ellos sean los únicos responsables», afirma de forma rotunda.

Con el alcalde de Riotuerto, Alfredo Madrazo, fue difícil contactar. Casi hasta las ocho de la tarde su teléfono estuvo fuera de cobertura: estaba en el monte echando una mano y supervisando todos los trabajos. «Llevo desde las ocho de ayer por la tarde. No he dormido, pero es lo que toca. A las duras y a las maduras». Con voz de cansado, pero también de satisfacción por el trabajo «bien hecho», quiere agradecer «a todos los que han colaborado en la extinción del fuego. Es verdad que de madrugada, hacia las cuatro, debido al viento, esto se puso muy feo, pero claro, aquí y en el resto de Cantabria. Y todos llamamos a la vez para pedir refuerzos. Lo importante es que ha estado bien coordinado por las Administraciones y que entre unos y otros, todo se ha solucionado». Aún recuerda cómo, pasadas las diez de la noche, «se empezó a levantar un viento sur que lo puso todo patas arriba. Las llamas se avivaron. Con las horas, hubo momentos de un poco de nerviosismo, pero lo mejor en estos casos es la tranquilidad. Y más si sabes que te respaldan grandes profesionales». Dice que se acostará «soñando con la lluvia que las predicciones auguran y esperando que esta noche no pase nada». ¿Y hoy? «A las ocho toca dar clases. Es mi trabajo y tengo que dedicarme a ello. El fin de semana, desde luego, no ha sido de descanso, pero he hecho lo que he considerado que debía».

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«Leyes más duras»

Otro alcalde que está al pie del cañón es el de Santa María de Cayón, Gastón Gómez, municipio que ha registrado nueve incendios. Sobre los dispositivos desplegados, comenta que «han hecho un trabajo espectacular, cómo lo hacen siempre», y tiene claro cuál debe de ser la respuesta a estos incendios: «Leyes más duras». Indica que «se está apuntando a los ganaderos como los culpables, pero yo creo que no es así. Al menos, no en la mayoría de los casos. Yo he estado con muchos de ellos y estaban que bramaban, porque han estado en riesgo sus ganados y sus cabañas. Esto no lo busca un ganadero. Esto es culpa de los dueños de los que tienen prados y piensan que quemando los rastrojos, de cara a la cosecha siguiente, la quema les va a beneficiar». Por ello, apuesta por endurecer las leyes: «Que la Guardia Civil haga su trabajo y que se aplique la ley. Ya verás como si cogen a uno y le meten un buen puro, los otros se lo piensan».