Así preparó el vecino de Amorebieta dos meses antes el asesinato de Ardines

Así preparó el vecino de Amorebieta dos meses antes el asesinato de Ardines

Visitó el lugar de los hechos dos meses antes junto a uno de los argelinos contratados y el intermediario | En una segunda fase del plan, los autores materiales vigilaron al concejal de IU para estudiar sus movimientos

OLAYA SUÁREZ

Pedro Nieva le enseñó personalmente a uno de los sicarios el terreno en el que se movería cuando ejecutase el plan para el que supuestamente le había contratado. El considerado inductor del crimen de Javier Ardines se desplazó a Llanes unos dos meses antes en compañía del argelino Djelali B. y de Jesús M., el presunto mediador. El objetivo era guiarle por la parroquia llanisca de Pría, una zona en la que ubicarse puede no resultar sencillo para un foráneo. Le señaló la casa de su objetivo -su primo político, al que quería liquidar por celos-, el camino por el que saldría hacia la carretera general de Belmonte de Pría -donde finalmente decidieron que era el mejor lugar para atacarle-, las vías más rápidas de escapatoria por la autovía del Cantábrico e incluso la parcela en la que se acumulaban las vallas de obra y con las que finalmente le tendieron la trampa. «¿Estáis dispuestos a matar?», dijo en el interrogatorio el presunto sicario que le preguntó Pedro Nieva, quien en diciembre de 2017 tuvo constancia de que su mujer, Katia, le era infiel con el marido de su prima.

En una segunda visita a Asturias se desplazaron ya los dos ciudadanos argelinos. En esa ocasión, según queda acreditado en la ardua investigación realizada por la Unidad Central Operativa (UCO) y la Policía Judicial de la Comandancia de Gijón, vigilaron a Javier Ardines. Le sometieron a un exhaustivo seguimiento para conocer sus rutinas, sus costumbres, los horarios, los lugares que frecuentaba y las personas con las que se relacionaba. Si el primer desplazamiento sirvió para conocer la zona, en ese segundo debían recopilar la máxima información del hombre al que tenían en el punto de mira.

1992:
Katia y Javier Ardines comienzan una relación que perdurará en secreto durante más de treinta años.
2000:
Katia y Pedro Nieva se casan. Ambos vivirán en Amorebieta y tendrán dos hijos en común. Tanto ella como Ardines, también casado, mantienen su relación oculta.
Diciembre de 2017:
Pedro Nieva se entera por una grabación de la infidelidad de su esposa con Javier Ardines, sobre la que llevaba un año sospechando.
Enero de 2018:
Nieva, a través de un amigo, Jesús M., también detenido, contacta con los dos sicarios argelinos que se encargarán de asesinar a Ardines por 25.000 euros.
Mayo de 2018:
Pedro Nieva, decidido a acabar con la vida de Ardines, visita Belmonte junto con uno de los sicarios, con el que prepara el crimen. Habrá una segunda visita meses después para ultimar los preparativos.
Agosto de 2018:
Tras un intento fallido, los dos sicarios asesinan a Javier Ardines en el camino que une su casa con la carretera.
19 de febrero de 2019:
Tras 188 días de arduas investigaciones, la Guardia Civil procede a la detención de Nieva, el intermediario y los sicarios, uno de los cuales continúa pendiente de ser extraditado desde Suiza.
21 de febrero de 2019:
Tras registros en sus viviendas de Amorebieta y Bilbao, los tres detenidos pasan a disposición judicial.
22 de febrero de 2019:
La jueza declara el ingreso en prisión provisional de los detenidos, que son trasladados al Centro Penitenciario de Asturias.

En una tercera visita ya decidieron pasaron a la acción. Era primeros de agosto y Pedro Nieva se mostraba cada vez más nervioso, quería que su propósito se cumpliese cuanto antes, más teniendo en cuenta que Katia estaba pasando el verano sola en la casa que el matrimonio tenía a escasos cien metros de la de Ardines.

El primer intento de ataque resultó fallido. Los sicarios colocaron una valla en mitad del camino y esperaron en la oscuridad detrás de un pequeño murete a que llegase el momento. No llegaron a actuar. Ardines salió de su casa a la hora prevista, las seis de la mañana, pero esquivó la valla sin bajar del coche. Su plan se vio truncado.

No había tiempo que esperar. A la impaciencia que mostraba Pedro Nieva, se sumaba que necesitaban dinero, los 25.000 euros con los que habían cerrado el trato. Por ello, decidieron que la madrugada del 16 de agosto era el momento, pero con una mayor planificación para que no pudiera huir. En esa ocasión colocaron no una, sino tres vallas obstaculizando el camino. No había lugar posible por el que un vehículo pudiera pasar. Aguardaron de nuevo ocultos tras el pequeño muro. El edil salió puntual y esa vez sí tuvo que detener su marcha. Se apeó de la furgoneta y en ese momento los sicarios salieron sorpresivamente. Le rociaron con el gas pimienta. Según ha podido saber este periódico, no recibió el primer golpe junto a su coche, sino que consiguió echar a correr. Fue a unos 60 metros donde le dieron alcance y le golpearon de forma brutal en la cabeza.

La autopsia reveló que le fracturaron el cráneo de atrás a adelante. Pero la causa última de la muerte fue la asfixia. Aún de pie, lo engancharon por detrás y ejercieron una gran presión con el antebrazo hasta que dejó de respirar. Huyeron y para cuando el cadáver del concejal de Izquierda Unida fue encontrado, ellos ya estaban en Bilbao.

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