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Para no chuparse los dedos

Una estudiante pela cangrejos para un cliente atento al móvil en uno de los vídeos de promoción del restaurante. /R. C.
Una estudiante pela cangrejos para un cliente atento al móvil en uno de los vídeos de promoción del restaurante. / R. C.

Un restaurante en Shanghái ofrece por un extra del 15% el servicio de estudiantes que pelan el marisco para que los comensales no se manchen y puedan seguir utilizando el móvil

Zigor Aldama
ZIGOR ALDAMA

Hay pocos manjares más suculentos que el marisco. Pero también hay pocos incordios mayores que tener que pelarlo. Esas pinzas de cangrejo que saltan por los aires cuando se cascan y cuya carne los menos habilidosos tienen que degustar en pequeños trozos; esas cigalas que cortan la piel al pelarlas; o esas gambas que lanzan un chorro de líquido pringoso para vengarse de quien les arranca la cabeza. Los crustáceos son una delicia, sí, pero una delicia que hay que ganársela a pulso. Y, además, cuando uno lo pela no puede utilizar el móvil.