Los yogures se pasan con el azúcar

Los yogures se pasan con el azúcar

Un estudio británico concluye que más del 90% de los que se venden contienen cantidades que en algunos casos casi triplican las recomendaciones sanitarias. En el caso de los lácteos para niños, sólo se salvan el 2%

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Los yogures no resultan tan sanos como parece, a causa de la industria láctea, que los satura de azúcar hasta el punto de que comer uno sólo provoca en el organismo un efecto equivalente al de tomarse un refresco de cola. Así de tajante se muestra un estudio publicado por la revista 'British Medical Journal Open', del grupo de la prestigiosa publicación británica, que alerta de que la mayoría de estos productos contienen una cantidad de edulcorante muy por encima del recomendado. El informe habla de la realidad de Reino Unido, que tampoco es muy distinta a la de España. Por este motivo, los especialistas han lanzado la voz de alerta para que, cuanto antes, se regule de algún modo el contenido de esta sustancia en la fabricación de productos lácteos. «Resulta curioso que tengamos una regulación tan rigurosa con el etiquetado y no lo sea tanto respecto a los nutrientes que contiene ese producto», protesta la nutricionista del hospital de San Juan de Dios Anabel Tueros.

Existen dos razones de peso para la adopción de medidas por parte de las instituciones sanitarias. La primera, que el azúcar, según lleva años diciendo la Organización Mundial de la Salud (OMS), resulta tan peligrosa para el cuerpo humano como el consumo continuado de alcohol; y la otra, no menos preocupante, que los yogures especiales para niños han resultado ser, según este trabajo, los que precisamente más azúcar contienen. En realidad, prácticamente ningún tipo supera el examen, salvo los que se anuncian con bajo contenido en azúcar. Yogures de sabores, de frutas, para beber, incluso los orgánicos aparecen en la lista negra, en total, más del 90% de los tipos y marcas analizados. En el caso de los productos de los niños, esa cifra llega al 98%.

La ingesta de azúcar está directamente relacionada con el desarrollo de las principales epidemias que padecen los países ricos, especialmente las que colapsan los servicios de urgencias: complicaciones cardiacas, derrames cerebrales, diabetes, hipertensión, envejecimiento prematuro... Un grupo de científicos de la Universidad de California fue el primero en explicar hace unos años que este alimento actúa sobre el cerebro estimulando su consumo de tal modo que su toma da pie a una posterior ingesta. Actúa igual que cualquier otra droga, incluidos el alcohol y el tabaco. «Mata, pero mata lentamente», advirtieron.

Más que los refrescos de cola

Ahora, científicos de las universidades de Leeds y Surrey, en Reino Unido, han analizado la composición de 921 yogures disponibles en la mayoría de las grandes cadenas de supermercados. El análisis les llevó a la conclusión de que el nivel medio de azúcar que contenían superaba, en algunos casos por mucho, los 5 gramos de azúcar por cada 100 de producto, que es el límite marcado para ser considerado como bajos en azúcar. Sólo pasaron la prueba, es decir, que resultaron ser los más sanos, los naturales y los griegos. El resto suspendió. «El problema –detalla la especialista de San Juan de Dios–es que el yogur natural es muy ácido y puede resultar menos agradable al paladar. Por uno al día, igual no pasa nada, pero hay personas, especialmente los niños, que pueden tomarse hasta tres».

Los mayores niveles de azúcar, con la salvedad de los postres lácteos, se detectaron en los yogures orgánicos, donde se alcanzaron niveles de 13,1 gramos por cada cien, es decir, casi el triple. Cuánto es esto. Un sobrecillo de azúcar o un terrón vienen a tener unos cuatro gramos, lo que sirve para hacerse una idea. «Existe una clara evidencia de que los yogures pueden ser beneficiosos para la salud, pero hay productos en el mercado que varían mucho en su contenido nutricional», protestó la investigadora Bernardette Moore, de la Escuela de Ciencias de la Alimentación y la Nutrición de Leeds, que dirigió el trabajo.

«Productos etiquetados como 'orgánicos', considerados como la opción más sana, pueden suponer una irreconocible fuente de azúcar en la dieta de muchas personas», alertó la especialista. La preocupación para los autores del trabajo es mayor aún al valorar que los yogurcitos para niños y bebés también figuran entre los más edulcorados. «Muchos de los productos pensados para los almuerzos o meriendas de los niños son yogures con azúcar, superando a otras opciones mucho más saludables», subrayó.

Demasiadas calorías

El estudio resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta que el mundo occidental ha declarado una 'guerra al azúcar' tras demostrarse que en Estados Unidos el exceso de peso se había convertido entre 1980 y 2002 en un problema de salud que afectaba a uno de cada tres ciudadanos. En nuestro país ha ocurrido algo parecido. La obesidad infantil no llegaba al 15% hace una década y en la actualidad ronda el 23%. El azúcar, según una guía americana de 2016, debe representar menos del 10% de las calorías diarias ingeridas.

En el estudio británico, de los 101 productos (yogures y otros tipo de lácteos, como queso fresco) dirigidos a la población infantil, sólo dos tenían menos de 5 gramos de este ingrediente por cada 100 de producto. La media era de 10,9 gramos, una cifra que puede no decir gran cosa, pero que sí resulta llamativa si se tiene en cuenta que los refrescos de cola tienen 10,6 por cada 100 mililitros. «La OMS aconseja que no se consuma azúcar hasta los dos años y que hasta los 4 ó 6 la cantidad máxima consumida sea de 19 gramos. Un sólo yogur infantil puede tener 16 gramos, lo que da una idea de lo que se está permitiendo», protesta la dietista Anabel Tueros.

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