Sequedad ocular: ojos que lloran sin motivo para el llanto

Sequedad ocular: ojos que lloran sin motivo para el llanto

El lagrimeo constante, a menudo provocado por este problema, constituye uno de los principales motivos de consulta en Oftalmología

FERMÍN APEZTEGUIA

Los ojos necesitan estar permanentemente lubricados para evitar que se dañen. De ello se ocupan las lágrimas. Con muchísima frecuencia ocurre, sin embargo, que el mecanismo encargado de producir y drenar el llanto se estropea y desencadena un lloro sin fin. No es una cuestión emocional ni fisiológica. Ocurre sin motivo aparente y con tanta asiduidad que el llanto sin control representa el segundo motivo de consulta más habitual en los servicios de oftalmología, según explicó en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO el oftalmólogo Jon Federío, especialista en Oculoplástica y Órbita del hospital Quirónsalud Bizkaia.

«Nadie se muere porque le llore el ojo, pero es algo que puede complicarte la vida tanto como un juanete o unas hemorroides», afirmó de manera gráfica el experto, que habló de los problemas de salud que se tratan en consultas como la suya en una conferencia titulada ‘Ojos sanos, desde el párpado hasta el interior’. Las lágrimas incontrolables son uno de ellos, pero la plástica ocular se ocupa también de tratar patologías tan variadas como la corrección de unos párpados caídos o el tratamiento de tumores.

Las lágrimas no son simples gotas de agua. Cada porción de llanto contiene nada menos que 1.543 proteínas, cuyas funciones no son aún del todo conocidas. Sí se sabe que las de tristeza y las de alegría tienen una composición completamente distinta. Con el llanto incesante que tanto incordia a quien lo padece ocurre algo parecido. No es como la lágrima normal, ni siquiera lubrica el ojo. Esa pérdida de su fundamental función de lavado provoca, paradójicamente, que el ojo se seque. El cerebro genera lágrimas, pero no lo suficientemente buenas.

La razón por la que se produce esta complicación no se conoce, pero sí su relación con el sistema de drenaje de las lágrimas, un conducto con una luz de uno o dos milímetros que se obstruye como una arteria infartada y provoca un llanto descontrolado. «Aunque no es lo más común, han llegado a sacarse de estas vías piedras idénticas a los cálculos renales». Una cirugía para recanalizar el llanto resuelve por lo general el problema.

Prótesis de resina

También genera mucha incomodidad la caída no intencionada de los párpados. Quieres leer y, al bajar la cabeza, uno o los dos se le cierran de golpe. Caen como un telón. Ocurre así, según detalló Jon Federío, porque el párpado está enganchado a un músculo elevador, del que se suelta. Una cirugía para anclarlo de nuevo a su sujeción natural resuelve la complicación.

La colocación de prótesis oculares, lo que antes se conocían como ojos de cristal -que ahora se fabrican de resinas especiales-, también forman parte del trabajo de las consultas de Oculoplástica, aunque cada vez se colocan menos. Antes de que se desarrollara la cirugía láser de cataratas, las operaciones eran tan complicadas que, a menudo, aparecían infecciones que llevaban a la pérdida del ojo. Eso ya no sucede. Accidentes de tráfico, laborales y enfermedades suelen ser las principales causas por las que se pierden los ojos.

«Nadie se muere porquele llore el ojo, pero te complica la vida tanto como unas hemorroides» Jon Federío - Experto en Oculoplástica

Los servicios de estética ocular dedican buena parte de su tiempo a la atención de tumores. La mitad de ellos suelen ser benignos, aunque cada vez, según alertó el especialista, se ven más cánceres de piel en los párpados entre los jóvenes por su indebida exposición al sol. Una «cirugía bien hecha» permite superarlo en el cien por cien de los casos, pero una «exposición excesiva puede provocar lesiones realmente agresivas», advirtió.

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