Queda desierto el contrato de Osakidetza para hacerse con 22 nuevas UVI móviles
Esk denuncia que ninguna empresa ha querido asumir este servicio y pide a Salud que lo publifique
El contrato de Osakidetza para incorporar 22 nuevas ambulancias medicalizadas ha quedado desierto. Según revela el sindicato Esk, ninguna empresa se ha presentado al proceso ... de licitación para el arrendamiento de estos vehículos medicalizados. El Departamento de Salud anunció a comienzos de octubre la próxima incorporación de 22 ambulancias asistenciales de soporte vital avanzado (SVA tipo C), conocidas también como UVI móviles y dotadas con equipos de electromedicina. A estas unidades querían sumar otros 5 vehículos de intervención rápida con el fin de «fortalecer» la flota del servicio de Emergencias de Osakidetza.
El Gobierno vasco reservó un presupuesto de 10,9 millones de euros para este contrato de alquiler de los vehículos. La previsión era que las nuevas ambulancias pudiesen estar dando servicio a la población vasca antes de que acabe este 2025. Los nuevos vehículos medicalizados aspiraban a sustituir los 17 actuales que dispone Emergencias (10 ambulancias titulares, a las que sumar otras 6 de reserva y un vehículo con ECMO) y las 3 que tiene concertadas en la actualidad Salud en Gipuzkoa con entidades privadas.
Proceso paralizado
Además, la previsión era añadir otros dos vehículos sanitarios adicionales a la flota de reserva. Por el momento, todo ese proceso está paralizado a la espera de que Osakidetza saque a licitación otro contrato que sea de interés para las empresas. Fuentes de Salud confirman que la licitación ha quedado desierta y que el contrato será revisado antes de iniciar un nuevo proceso de contratación del servicio.
El sindicato Esk reclama a Salud que, en vez de insistir en contratar el alquiler de estos vehículos a través de un renting, opte por comprarlos para que sean de su propiedad y no verse de nuevo en esta situación.
La central advierte además del deteriorado estado de la flota actual, con UVI móviles con «más de 300.000 kilómetros» y unidades con averías, por lo que insisten en la necesidad de su renovación. También explica que el coste de estos vehículos medicalizados es elevado. Solo cada dispositivo que emplean para monitorizar al paciente cuesta «35.000 euros», cantidad a la que hay que sumar el resto del equipamiento médico, las camillas y la propia ambulancia en sí. Esk considera que Salud no tendrá resuelto este contrato en enero y que se verá obligado a prorrogar durante un tiempo más las utilización de las actuales UVI móviles, que van a cumplir «seis años».
Cuando el consejero anunció hace más de un mes la incorporación de estos 22 nuevos vehículos medicalizados para el servicio de Emergencias de Osakidetza detalló que estas ambulancias «incorporarán cardiocompresores, ecógrafos, monitores desfibriladores, bombas de jeringa, gasometría y cooximetría». A esto se sumaba que las camillas pasarán de ser manuales a eléctricas con bancada, lo que facilitará la labor asistencial y reducirá los riesgos ergonómicos de los profesionales. «El nivel de equipamiento de esta nueva flota supone un salto importante en calidad asistencial, tanto para pacientes como profesionales», destacó entonces. Por el momento todo este procedimiento permanece paralizado tras quedar desierto el contrato de arrendamiento de los vehículos.
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