La prueba del talón en los bebés se amplía para detectar la falta de una vitamina

Trabajador sanitario realiza la prueba del talón a un bebé en un hospital. /
Trabajador sanitario realiza la prueba del talón a un bebé en un hospital.

La ausencia de la biotinadasa puede desembocar en una afección cerebral severa en el bebé, e incluso provocarle la muerte

TERRY BASTERRA

La prueba del talón permite detectar en los recién nacidos enfermedades congénitas graves que, en los casos más extremos, pueden acabar desembocando en la muerte futura del bebé. Entre el abanico de afecciones que ya se analizan están el hipotiroidismo congénito, la fenilcetonuria o la fibrosis quística, por destacar solo algunas de la decena de dolencias que se examinan. Osakidetza ha ampliado este espectro y desde ayer ya se incluye en el catálogo de afecciones a analizar la deficiencia de biotinidasa. La falta de esta vitamina impide al bebé realizar una correcta absorción de los nutrientes de los alimentos y le genera una intoxicación que se manifiesta de diversas maneras, desde vómitos a la aparición de hongos, pasando por convulsiones o la pérdida de pelo y audición. En los casos graves puede desembocar en una «afectación cerebral generalmente severa, retraso mental o fallecimiento» del pequeño, destacan desde el Departamento vasco de Salud.De ahí que incidan en la importancia de su «detección precoz para disminuir o evitar sus consecuencias graves».

La consejera, Nekane Murga, resalta que con la inclusión del déficit de biotinidasa en la prueba del talón «se da un gran paso en la prevención de la salud de los neonatos afectados, posibilitando que crezcan sanos». La prevalencia de las personas que desarrollan esta enfermedad es de una por cada 70.000 y su gravedad varía en función de los casos. En los más livianos que permanecen sin tratar solo se manifiesta durante episodios de estrés. Su tratamiento para paliar los síntomas consiste en suministrar esta vitamina de forma oral.

Euskadi fue pionera en la realización de la prueba del talón. En los 37 años que se lleva realizando, 712.000 recién nacidos han sido sometidos a este análisis. Un examen que en estas casi cuatro década ha permitido detectar 307 casos de bebés afectados por distintas patologías, a los que hay que sumar otros 924 niños que podían desarrollar alguna de las enfermedades analizadas.