La OPE de Osakidetza, en marcha: «Si entro en listas, va bien»

Los aspirantes que optan a una plaza de administrativo van ocupando sus puestos en la oposición realizada ayer en el BEC de Barakaldo. /Fernando Gómez
Los aspirantes que optan a una plaza de administrativo van ocupando sus puestos en la oposición realizada ayer en el BEC de Barakaldo. / Fernando Gómez

Las oposiciones pasan este fin de semana su momento más crítico al examinarse 76.500 aspirantes en tres días

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Aunque parezca otra cosa, no es una tarde cualquiera. El pasillo central del Bilbao Exhibition Center de Barakaldo está casi desierto a las tres de la tarde. Tanta tranquilidad imprime respeto. En sus pabellones 2 y 3 está a punto de comenzar el fin de semana más frenético de la Oferta Público de Empleo (OPE) de Osakidetza. Tanta paz tiene su explicación. Las pruebas de fisioterapia y auxiliares administrativos están a punto de inaugurar tres días de exámenes para un total de 76.449 de los 96.235 opositores que buscan un trabajo fijo en el Servicio Vasco de Salud, pero aún es pronto. Las puertas de tan magnas aulas no se abren hasta treinta minutos antes de que comiencen las pruebas, fijadas para las cinco.

Ayer estaban llamados a examinarse un total de 6.959 aspirantes, de los que sólo 109 lograran su objetivo. La mayoría se conforma con aprobar y entrar en una bolsa de trabajo que le permita seguir soñando. «Si entro en listas, va bien», afirma con esperanza y resignación en las mismas dosis Garbiñe Estéfano, una vecina de Etxebarri de 41 años que aspira a hacerse un hueco entre las 73 plazas para administrativos.

El apoyo de la familia

Está tranquila. Sabe en qué consiste esto de las OPE, porque ya se ha presentado a unas cuantas, cuatro en el último año. «A partir de cierta edad resulta muy duro opositar. Tengo una niña de cinco años y menos mal que cuento con el apoyo de mi pareja y mis padres, porque si no sería imposible», relata mientras da el último repaso a sus apuntes de administrativo, sentada en el suelo del pabellón 2.

Muy cerca de donde ella estudia trabaja Urko Marin, un joven de Portugalete de 27 años, empleado en la empresa de eventos que se ocupa de acomodar a los aspirantes. «Lo más complicado es sentar a cada uno en su sitio», desataca el joven, que lleva años dando cobertura a eventos de muy distinto tipo en el BEC. «Tenemos otro momento difícil», añade. «Es cuando termina el examen y todos quieren retirar su coche del parking lo más rápido posible. Las máquinas se estropean, se les acaba el papel, la gente se pone nerviosa...». Es la ley de Murphy, que no entra en el temario, pero siempre figura.

Comienzan a llegar los sindicatos. Los enlaces del SATSE reparten piruletas entre los asistentes, que quizás sea un buen tranquilizante. La enfermería sabe de estas cosas. LAB, entretanto, pide a Osakidetza que retire de la bibliografía de la OPE de Enfermería un libro que incluye «contenidos LGTBIfóbicos y machistas». «Nos parece de extrema gravedad la falta de control de Osakidetza sobre las bibliografías exigidas», protestan. El Servicio Vasco de Salud se defiende y envía a las redacciones de los medios una nota en la que explica que ese tema no entra en el examen. Para evitar líos, se comprometen: «No será un título de referencia en futuros procesos selectivos», afirman.

Hablan los opositores

Anabel Pérez de Eulate Administrativa, 43 años | Vitoria
«Si con los médicos se han filtrado exámenes, ¿por qué no en el resto? Nos jugamos un empleo fijo»
Javier VaqueroFisioterapeuta, 29 años | Valladolid
«Voy de OPE en OPE y ésta es la quinta a la que me presento. Ya sé que los nervios no valen de nada»
María Jesús Montoya Mateos Administrativa, 46 años | Bilbao
«Tengo dos niños de 11 y 6 años. Estudio todo lo que puedo cuando están en clase o se van a la cama»
Javier Ruiz Fisioterapeuta, 29 años | Zaragoza
«Todo esto me lo tomo como un ensayo. La plaza que me interesa está en Aragón y sale en febrero»
Elena Tarjuelo del MolinoFisioterapeuta, 31 años | Madrid
«Me he examinado ya en Valencia, Pamplona, Zamora, Toledo, Madrid... Quiero un empleo público»

Poco a poco, pero muy lentamente, comienza a llenarse el pasillo central del BEC. Los más de 96.000 inscritos en la oposición representan el 7,5% de la población vasca, lo que sería tanto como decir que al menos hay un ciudadano de cada tres familias intentando formar parte del funcionariado de Osakidetza. Sin embargo, no es del todo cierto. Entre los aspirantes a fisioterapeutas y administrativos hay gente venida de Aragón, Navarra, Castilla-León, Cataluña, Madrid... «No me importaría venirme a trabajar a Euskadi», afirma la madrileña Elena Tarjuelo del Molino, 31 años. «Lo que tengo claro es que quiero un empleo en la administración pública, porque de la empresa privada ya estoy curada», explica.

El matrimonio formado por Mari Carmen López y Manuel Carreño han venido a cuidar de su nieto Markel, que tiene dos meses. Su madre, la vitoriana Natalia Prieto, se examina para administrativo. El BEC está ya a rebosar. El ruido de megafonía, que no calla, resulta infernal. María Soledad Montoya (Bilbao, 46 años) aún repasa sus notas. «Si no sale no habrá disgusto. ¡A preparar otra OPE!», comenta con humor. En su mente, como en la de todos los aspirantes, está presente el escándalo de los ejercicios supuestamente filtrados en las pruebas para médicos especialistas. Los pabellones 2 y 3 abren sus puertas. Los exámenes siguen adelante.

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